{"id":3534,"date":"2024-01-26T00:00:28","date_gmt":"2024-01-26T03:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3534"},"modified":"2024-01-25T12:04:05","modified_gmt":"2024-01-25T15:04:05","slug":"iii-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"III Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3534-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/26enero-audio-III-ViernesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/26enero-audio-III-ViernesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/26enero-audio-III-ViernesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/26enero-audio-III-ViernesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dec\u00eda a la multitud:<\/p>\n<p>\u00abEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. La tierra por s\u00ed misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto est\u00e1 a punto, \u00e9l aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha.\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dec\u00eda: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 podr\u00edamos comparar el Reino de Dios? \u00bfQu\u00e9 par\u00e1bola nos servir\u00e1 para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la m\u00e1s grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los p\u00e1jaros del cielo se cobijan a su sombra.\u00bb<\/p>\n<p>Y con muchas par\u00e1bolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos pod\u00edan comprender. No les hablaba sino en par\u00e1bolas, pero a sus propios disc\u00edpulos, en privado, les explicaba todo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>El verdadero cambio \u2013tenemos que decirlo\u2013 se da en el coraz\u00f3n. Cuando el coraz\u00f3n de una persona cambia, por m\u00e1s que afuera todo siga igual, para esa persona todo cambia. El mundo cambiar\u00e1 si los corazones de todos se decidieran a cambiar. Mientras tanto, lamentablemente todo seguir\u00e1 igual. Son puras ilusiones las propuestas o planes de cambio que no implican el cambio radical del coraz\u00f3n. No alcanza todo el dinero del mundo para cambiar de ra\u00edz toda la maldad de este mundo, toda la superficialidad y mediocridad, incluso los grandes problemas sociales, la pobreza, la injusticia. No se van a cambiar si los corazones no cambian, porque alcanzar, alcanza; el tema es otro.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestra mayor pobreza, en realidad, es la del coraz\u00f3n \u2013pobreza entendida como mezquindad\u2013, y por eso hay pobreza material, por eso hay tanta desigualdad; que, por supuesto, genera otro tipo de pobreza, pero la ra\u00edz est\u00e1 en el coraz\u00f3n. Todos experimentamos esta mezquindad del coraz\u00f3n. Si no, no se entiende que este mundo tenga tanto para dar, pero ese tanto est\u00e9 repartido entre unos pocos o bien, a veces, los que tienen poco quieren tener mucho m\u00e1s a costa de todo, un poco de todo.<\/em><\/p>\n<p><em>Tanto pobres como ricos, materialmente, estamos atravesados por una gran debilidad del coraz\u00f3n y es la de esperar que el cambio venga desde afuera y no darnos cuenta que somos nosotros los que podemos empezar a cambiar desde ahora, aunque los dem\u00e1s no cambien, en este instante si lo quisi\u00e9ramos. \u00bfVos quer\u00e9s cambiar? \u00bfTe das cuenta que pod\u00e9s cambiar si lo quisieras? \u00bfPodr\u00edas ser m\u00e1s generoso, menos ambicioso? \u00bfPodr\u00edas mostrarte m\u00e1s sonriente con los dem\u00e1s, con los que te cuesta? \u00bfPodr\u00edas levantarte de la cama y salir de esa depresi\u00f3n, de esa tristeza? \u00bfCu\u00e1ntas cosas podr\u00edas cambiar si realmente te lo propusieras?<\/em><\/p>\n<p><em>Esto es algo que no tenemos que olvidar nunca: el cambio empieza desde el coraz\u00f3n. Jes\u00fas nos pidi\u00f3 que nos convirtamos desde adentro, quiere que cambiemos el coraz\u00f3n. Quiere darnos un coraz\u00f3n de carne confiado en \u00e9l, un coraz\u00f3n que se entregue. Porque est\u00e1 cansado de nuestras durezas, de esas partes de nuestro coraz\u00f3n que se van haciendo de piedra. \u00bfConf\u00edas, crees que pod\u00e9s cambiar?<\/em><\/p>\n<p><em>Podr\u00edamos dar mil ejemplos de esto, de c\u00f3mo se cambia, pero podemos entenderlo con Algo del Evangelio de hoy, con esta par\u00e1bola maravillosa de hoy: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 podr\u00edamos comparar el Reino de Dios?\u00bb El Reino de Dios, la propuesta de amor de Dios Padre hacia nosotros por medio de su Hijo Jes\u00fas, es incomparable. No se puede agotar con im\u00e1genes, pero s\u00ed se puede intentar comparar con algo que nos ayude. Como hoy, con un hombre que siembra, una semilla que crece m\u00e1s all\u00e1 de sus esfuerzos y una cosecha que llega a su tiempo, en el momento oportuno, cuando est\u00e1 maduro el grano, m\u00e1s all\u00e1 de los apuros del sembrador. Pero todo se da, por decirlo as\u00ed, \u00abdesde adentro\u00bb, en el silencio, de noche y de d\u00eda. Podr\u00edamos decir que escuchar, rezar y meditar la Palabra de Dios cada d\u00eda es parecido a esto.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay algo que nos supera y que produce frutos mientras dormimos, mientras descansamos; mientras incluso estamos mal, nos enojamos, nos entristecemos; mientras pensamos que no vale la pena; incluso mientras nos alejamos, mientras nos olvidamos, mientras nos encaprichamos con Dios, mientras nos superficializamos con este mundo consumista y ego\u00edsta, mientras todo gira a nuestro alrededor sin parar. A pesar de todo eso, la semilla sigue haciendo su obra.<\/em><\/p>\n<p><em>Un protagonista de la par\u00e1bola, y no menos importante, es la semilla, el mensaje, el amor que lleva en s\u00ed la Palabra, ya que tiene su propia fuerza, es viva; no es Palabra seca, vac\u00eda y muerta. \u00a1Qu\u00e9 buena noticia! \u00bfNo te alegra? A m\u00ed much\u00edsimo. Me anima a poder cambiar, me ayuda a acordarme lo que ya logr\u00f3 en m\u00ed la Palabra, silenciosamente, desde adentro, y lo que todav\u00eda quiere lograr.<\/em><\/p>\n<p><em>Confiemos todos en la semilla, no tanto en nosotros, en m\u00ed al transmitirla y en vos al escucharla.<\/em><\/p>\n<p><em>Confiemos en que la Palabra de Dios sembrada d\u00eda a d\u00eda en nuestras almas va a dar fruto a su tiempo; nos va a ir cambiando lentamente el coraz\u00f3n, tarde o temprano, aunque estemos dormidos, distra\u00eddos en cualquier cosa. Pero lo importante, por supuesto, es perseverar, permanecer, no dejar de escuchar. Es como la lluvia, que no vuelve al cielo sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado.<\/em><\/p>\n<p><em>Muchos oyentes me han contado muchas veces que escuchan los audios, la Palabra de Dios. La escuchan tambi\u00e9n en familia o como matrimonios. \u00a1Qu\u00e9 lindo! Qu\u00e9 bueno ser\u00eda que todos podamos hacer eso de alguna manera: hacer el esfuerzo diario de escuchar juntos, para comprometerse a cambiar juntos. \u00a1C\u00f3mo cambiar\u00edan nuestras familias! \u00a1Qu\u00e9 bien nos har\u00eda a todos si todos juntos escuch\u00e1ramos a Jes\u00fas! No dejes de escuchar nunca. No te canses de hacer el esfuerzo por prestarle atenci\u00f3n a Jes\u00fas que la cosecha llegar\u00e1 a su debido tiempo, cuando corresponda, cuando madure. Y acordate tambi\u00e9n de ser sembrador, de enviar este mensaje de Dios a otras personas, de sumarte si quer\u00e9s a nuestras redes viendo en www.algodelevangelio.org los distintos modos de recibir la Palabra de Dios en tu celular.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dec\u00eda a la multitud: \u00abEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. 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