{"id":3539,"date":"2024-01-27T00:00:35","date_gmt":"2024-01-27T03:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3539"},"modified":"2024-01-25T12:19:36","modified_gmt":"2024-01-25T15:19:36","slug":"iii-sabado-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-sabado-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"III S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3539-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/27enero-audio-III-SabadoAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/27enero-audio-III-SabadoAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/27enero-audio-III-SabadoAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/27enero-audio-III-SabadoAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a><\/p>\n<p>Al atardecer de aquel d\u00eda, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abCrucemos a la otra orilla.\u00bb Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, as\u00ed como estaba. Hab\u00eda otras barcas junto a la suya.<\/p>\n<p>Entonces se desat\u00f3 un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jes\u00fas estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.<\/p>\n<p>Lo despertaron y le dijeron: \u00ab\u00a1Maestro! \u00bfNo te importa que nos ahoguemos?\u00bb<\/p>\n<p>Despert\u00e1ndose, \u00e9l increp\u00f3 al viento y dijo al mar: \u00ab\u00a1Silencio! \u00a1C\u00e1llate!\u00bb El viento se aplac\u00f3 y sobrevino una gran calma.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tienen miedo? \u00bfC\u00f3mo no tienen fe?\u00bb<\/p>\n<p>Entonces quedaron atemorizados y se dec\u00edan unos a otros: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo ser\u00eda tener m\u00e1s tiempo cada d\u00eda para dedicarnos en serio a la lectura y meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios!, o por lo menos hacernos el tiempo, porque la verdad es que lo tenemos. Nuestros corazones cambiar\u00edan, el mundo cambiar\u00eda. Me lo planteo siempre como sacerdote, en especial cuando experimento que, justamente, cuando m\u00e1s le dedico a la oraci\u00f3n, m\u00e1s distinto, m\u00e1s lindo se hace el d\u00eda, m\u00e1s tiempo tengo para amar. Todo lo contrario a lo que a veces pensamos. Seguro que alguna vez te pas\u00f3. Y es ah\u00ed cuando me digo: \u00abSi hiciera esto mucho mejor todos los d\u00edas, con amor nuevo, con constancia, con decisi\u00f3n, \u00a1qu\u00e9 distintos ser\u00edan mis d\u00edas!\u00bb Pero lo que me pregunto y te pregunto: \u00bfNos faltar\u00e1 tiempo o nos falta amor?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Son muchas las personas que nos dicen a los sacerdotes: \u00abPadre, no puedo rezar, no puedo ir a Misa porque no tengo tiempo\u00bb. San Juan Pablo II cuando estuvo en Argentina, ya hace much\u00edsimos a\u00f1os, dijo algo as\u00ed: \u00abEl cristiano que dice que no tiene tiempo para rezar lo que le falta no es tiempo, sino amor\u00bb. \u00bfHace falta que explique esta frase? Creo que no. No me falta tiempo en mi d\u00eda, aunque a veces quisiera que el d\u00eda dure un poco m\u00e1s. Lo que me falta, lo que nos falta es un poco m\u00e1s de fe y de amor, para saber que Jes\u00fas siempre est\u00e1 para escucharnos, aunque parezca dormido, que siempre est\u00e1 en cada sagrario, en cada adoraci\u00f3n, en cada instante del d\u00eda. No nos falta tiempo, ni a vos ni a m\u00ed, nos falta amor. Amamos poco la verdad. El que ama en serio se hace tiempo para estar con el que ama. Nos falta hacernos el tiempo para lo que realmente vale la pena.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta semana estuvimos reflexionando sobre la conversi\u00f3n, el cambio que Dios nos pide. Creo que esto nos ayud\u00f3 a tomar dimensi\u00f3n de lo que nos perdemos cuando escuchamos mal, cuando no ponemos algo m\u00e1s de nosotros, cuando queremos que las cosas sean f\u00e1ciles, sin lucha, sin constancia; y nos olvidamos que la gracia act\u00faa, pero que tambi\u00e9n necesita de nosotros, de nuestro esfuerzo. Nunca tenemos que olvidar que la Palabra de Dios, como escuch\u00e1bamos ayer, tiene una gran fuerza por s\u00ed misma, aunque nosotros no lo percibamos, pero que al mismo tiempo necesita tierra f\u00e9rtil, necesita conversi\u00f3n de nuestra parte.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos que recordar tambi\u00e9n que el Reino de Dios no es nuestro, sino \u2013como lo dice la Palabra\u2013 es de Dios. No es el Reino m\u00edo, en donde todo depende de nosotros, de nuestro esfuerzo, sino que es el Reino del Padre, con su Hijo y sus hijitos, que somos nosotros. \u00c9l no quiere que ninguno se pierda. \u00c9l necesita de cada uno de nosotros para continuar su obra, pero al mismo tiempo puede hacerlo sin nosotros, no somos absolutamente indispensables. El Reino crece mientras dormimos, nos levantamos. Crece porque \u00e9l lo hace crecer, aunque parezca a veces dormido.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy, prefiero tomar Algo del Evangelio y no hacer el resumen de la semana, porque el evangelio es tan lindo, es demasiado bueno. Quiero tomar una idea o una imagen: Jes\u00fas durmiendo mientras todo parece que se va \u00abllenando de agua\u00bb, se hunde. Incre\u00edble. \u00bfQui\u00e9n de nosotros no hubiese tenido la misma actitud de los disc\u00edpulos? \u00bfQui\u00e9n de nosotros no tuvo alguna vez la misma reacci\u00f3n para con Jes\u00fas?: \u00ab\u00a1Maestro! \u00bfNo te importa que nos ahoguemos?\u00bb \u00bfJes\u00fas, no te importa que nos tape el agua de la injusticia, de la maldad, de la insensatez, de la amargura, del pecado, de los vicios, de la pobreza, de nuestras debilidades, de la depresi\u00f3n, de todo lo que nos ahoga y nos hace vivir inestables, pensando que en cualquier momento todo esto se viene abajo, todo se puede hundir? \u00bfNo te importa, Jes\u00fas? Decinos la verdad, \u00bfno te importa?<\/em><\/p>\n<p><em>Una imagen puede m\u00e1s que mil palabras y a veces el silencio de Dios es tambi\u00e9n un modo de comunicarse. Dios no se comunica con nosotros solo hablando, sino tambi\u00e9n durmiendo, simb\u00f3licamente; sino tambi\u00e9n con sus silencios que a veces nos abruman y nos desesperan. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o!, \u00bfno? El silencio de Dios es tambi\u00e9n semilla del Reino sembrada en nuestros corazones que dar\u00e1 fruto a su tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>A Jes\u00fas s\u00ed le importa que nos \u00abahoguemos\u00bb, aunque no parezca, por eso se levanta cuando es necesario y hace \u00abcallar al viento y al mar\u00bb, que se pone bravo y nos quiere tapar con su bravura. Pero lo que realmente le importa a Jes\u00fas es que perdamos la fe, es que dudemos de \u00e9l, de su presencia en la barca de este mundo, de nuestra vida. Eso en realidad es \u00abahogarse\u00bb: es perder la confianza, dejar de creer que \u00e9l est\u00e1 actuando cuando a veces parece dormido. \u00c9l siempre est\u00e1 actuando.<\/em><\/p>\n<p><em>Es ah\u00ed cuando tenemos que sentirnos ahogados en serio, cuando perdemos esa confianza. No cuando las cosas del mundo nos sobrepasan, cuando lo externo parece que nos \u00abinunda\u00bb, sino cuando el coraz\u00f3n se inunda de angustia, cuando deja de creer, de confiar, cuando deja de hablar con Jes\u00fas, cuando deja de escuchar. Cuando est\u00e9s as\u00ed, ah\u00ed preocupate, ah\u00ed grita en serio. Mientras tanto, todo lo dem\u00e1s es solucionable de una manera u otra.<\/em><\/p>\n<p><em>Terminemos esta semana escuchando a Jes\u00fas tranquilos, en el silencio. Mientras todo el mundo anda de ac\u00e1 para all\u00e1 buscando no s\u00e9 qu\u00e9, nosotros busquemos lo importante, escuchemos otra cosa: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9s miedo? \u00bfC\u00f3mo no ten\u00e9s fe?\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al atardecer de aquel d\u00eda, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abCrucemos a la otra orilla.\u00bb Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, as\u00ed como estaba. Hab\u00eda otras barcas junto a la suya. Entonces se desat\u00f3 un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jes\u00fas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3540,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-3539","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3539"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3539\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3543,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3539\/revisions\/3543"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3540"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}