{"id":3550,"date":"2024-01-29T00:00:26","date_gmt":"2024-01-29T03:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3550"},"modified":"2024-01-25T12:18:37","modified_gmt":"2024-01-25T15:18:37","slug":"iv-lunes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-lunes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"IV Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3550-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/29enero-audio-IV-LunesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/29enero-audio-IV-LunesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/29enero-audio-IV-LunesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/29enero-audio-IV-LunesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos llegaron a la otra orilla del mar, a la regi\u00f3n de los gerasenos. Apenas Jes\u00fas desembarc\u00f3, le sali\u00f3 al encuentro desde el cementerio un hombre pose\u00eddo por un esp\u00edritu impuro. El habitaba en los sepulcros, y nadie pod\u00eda sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Muchas veces lo hab\u00edan atado con grillos y cadenas, pero \u00e9l hab\u00eda roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie pod\u00eda dominarlo. D\u00eda y noche, vagaba entre los sepulcros y por la monta\u00f1a, dando alaridos e hiri\u00e9ndose con piedras.<\/p>\n<p>Al ver de lejos a Jes\u00fas, vino corriendo a postrarse ante \u00e9l, gritando con fuerza: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres de m\u00ed, Jes\u00fas, Hijo de Dios el Alt\u00edsimo? \u00a1Te conjuro por Dios, no me atormentes!\u00bb Porque Jes\u00fas le hab\u00eda dicho: \u00ab\u00a1Sal de este hombre, esp\u00edritu impuro!\u00bb Despu\u00e9s le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es tu nombre?\u00bb El respondi\u00f3: \u00abMi nombre es Legi\u00f3n, porque somos muchos.\u00bb Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hab\u00eda all\u00ed una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la monta\u00f1a. Los esp\u00edritus impuros suplicaron a Jes\u00fas: \u00abEnv\u00edanos a los cerdos, para que entremos en ellos.\u00bb El se lo permiti\u00f3. Entonces los esp\u00edritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipit\u00f3 al mar y se ahog\u00f3.<\/p>\n<p>Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qu\u00e9 hab\u00eda sucedido. Cuando llegaron a donde estaba Jes\u00fas, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que hab\u00eda estado pose\u00eddo por aquella Legi\u00f3n, y se llenaron de temor. Los testigos del hecho les contaron lo que hab\u00eda sucedido con el endemoniado y con los cerdos. Entonces empezaron a pedir a Jes\u00fas que se alejara de su territorio.<\/p>\n<p>En el momento de embarcarse, el hombre que hab\u00eda estado endemoniado le pidi\u00f3 que lo dejara quedarse con \u00e9l. Jes\u00fas no se lo permiti\u00f3, sino que le dijo: \u00abVete a tu casa con tu familia, y an\u00fanciales todo lo que el Se\u00f1or hizo contigo al compadecerse de ti.\u00bb El hombre se fue y comenz\u00f3 a proclamar por la regi\u00f3n de la Dec\u00e1polis lo que Jes\u00fas hab\u00eda hecho por \u00e9l, y todos quedaban admirados.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Buen d\u00eda, buen lunes, buen comienzo de semana. No nos desalentemos, no dejemos que nos tire abajo la \u00abmodorra\u00bb, como se dice, el cansancio de este mundo que nos agobia. Levantemos todos la cabeza y el coraz\u00f3n. Esto me hace acordar a la conversaci\u00f3n que tuve una vez con un monje, que al despedirnos nos dijimos casi al mismo tiempo: \u00ab\u00a1No te desanimes!\u00bb \u00c9l me ped\u00eda que rece por \u00e9l y yo le ped\u00eda que rece por m\u00ed. Cada uno pensando, como nos pasa siempre, que lo de cada uno, la vida de cada uno, es la m\u00e1s dif\u00edcil. A veces pensamos eso, nos hacemos de alguna manera las v\u00edctimas.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Un sacerdote que vive en el mundo tiende a pensar que los monjes est\u00e1n mejor y que no necesitan tanto de nuestra oraci\u00f3n. Y al rev\u00e9s, por ah\u00ed a alg\u00fan monje le debe pasar lo mismo, aquel que vive en un monasterio aislado del mundo. Pero la cuesti\u00f3n es que al decirnos eso me sali\u00f3 decirle: \u00abBueno, m\u00e1s que pedir que no nos desanimemos, pidamos que no nos quedemos tirados cuando nos desanimemos\u00bb. Porque a veces el desanimo es algo normal, es parte de la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Dije eso pensando en que es imposible a veces no desanimarse. Creo que Dios no pretende que siempre estemos bien, humanamente hablando, ser\u00eda imposible. Lo que s\u00ed desea de nosotros, me parece, es que sepamos acudir a \u00e9l en los momentos dif\u00edciles y no busquemos otros consuelos que no nos llevan a su coraz\u00f3n. Bueno, si andamos as\u00ed, si andas as\u00ed, pensemos en buscarlo a \u00e9l y si estamos bien, disfrutemos el estar bien, no vaticinemos o profeticemos los problemas que nos pueden venir.<\/em><\/p>\n<p><em>El evangelio de hoy es algo largo para comentar, tenemos poco tiempo siempre. Por eso, me quedo con un par de ideas que tienen que ver con esto del des\u00e1nimo, de la tristeza, que a veces nos puede invadir. La felicidad tiene adversarios que tenemos que conocer para poder vencerlos. El maligno no quiere que seamos felices claramente y, al mismo tiempo, el mundo nos inventa felicidades ilusorias poni\u00e9ndonos obst\u00e1culos a la verdadera felicidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy muestra otra vez a un demonio que miente, que es mentiroso. El \u00abpadre de la mentira\u00bb quiere hacerle creer a Jes\u00fas que es uno, pero en realidad son muchos. Habla en singular, pero cuando Jes\u00fas le pregunta el nombre, dice que es una Legi\u00f3n, o sea, much\u00edsimos. El mal esp\u00edritu nos enga\u00f1a siempre. Est\u00e1 de alg\u00fan modo enga\u00f1\u00e1ndonos en el interior de nuestro coraz\u00f3n para que erremos siempre el camino de la felicidad, para que en realidad sigamos donde estamos \u2013habitando en \u00abnuestros sepulcros\u00bb, en lugares muertos\u2013 y a veces hasta diciendo que nos lastimemos a nosotros mismos porque no merecemos el amor de Dios, como le pasaba a este endemoniado. El enga\u00f1o del demonio puede llevarnos incluso a eso: siempre, en el fondo, a la desobediencia. Nos aleja de los dem\u00e1s haci\u00e9ndonos creer que \u00abhacer la nuestra\u00bb es mejor y, finalmente, logramos que ya nadie se nos quiera acercar. El demonio busca que andemos tristes, desanimados, aislados de los otros, sin buscar ayuda.<\/em><\/p>\n<p><em>El segundo tema, la segunda idea es fuerte pero es real y es que no siempre el bien realizado es bien recibido. Fijate. Jes\u00fas hace un bien, pero finalmente lo echan del pueblo. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o!, \u00bfno? Todos ven el bien que hizo Jes\u00fas y, sin embargo, \u00bfqu\u00e9 termina siendo lo m\u00e1s importante para la gente de ese lugar, para este mundo tan ambicioso? Lo de siempre, el dios dinero. La gente no soport\u00f3 que se pierdan dos mil cerdos. Importa m\u00e1s el valor de los cerdos que ese hombre haya quedado liberado de los esp\u00edritus impuros.<\/em><\/p>\n<p><em>El mundo y ciertas personas son muy buenos hasta que se les tocan el bolsillo. \u00bfNo te pas\u00f3 alguna vez? Serviste en un lugar, en un trabajo, hasta que lo que domin\u00f3 fue la decisi\u00f3n del gasto que ocasionabas. Esto pasa cada d\u00eda en la perversa ley de este mundo, pasa en muchos de nuestros ambientes. Lamentablemente el dinero, a veces, es el primer patr\u00f3n, es el que manda, incluso pasa \u2013hay que decirlo con tristeza\u2013 dentro de la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em>Tengamos cuidado con los enga\u00f1os del maligno que intenta que seamos felices a su manera, sin obedecer la ley de Dios, que intenta que tomemos atajos que no nos llevan a ning\u00fan lado, que intenta que vivamos desanimados. Tengamos cuidado con este mundo mentiroso que se compadece, que nos quiere hasta que le generamos un gasto. Porque a partir de ah\u00ed somos un n\u00famero m\u00e1s, un n\u00famero que resta o que suma, pero finalmente un n\u00famero, no una persona. Sin embargo, para Jes\u00fas somos personas con dignidad, \u00fanicas e irrepetibles y por eso, finalmente, le pide al hombre que vuelva a su casa, que vuelva con su familia, que vuelva a vincularse con los que amaba.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos llegaron a la otra orilla del mar, a la regi\u00f3n de los gerasenos. Apenas Jes\u00fas desembarc\u00f3, le sali\u00f3 al encuentro desde el cementerio un hombre pose\u00eddo por un esp\u00edritu impuro. El habitaba en los sepulcros, y nadie pod\u00eda sujetarlo, ni siquiera con cadenas. 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