{"id":3560,"date":"2024-01-31T00:00:41","date_gmt":"2024-01-31T03:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3560"},"modified":"2024-01-29T10:05:35","modified_gmt":"2024-01-29T13:05:35","slug":"iv-miercoles-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-miercoles-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"IV Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3560-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/31enero-audio-IV-MiercolesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/31enero-audio-IV-MiercolesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/31enero-audio-IV-MiercolesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/31enero-audio-IV-MiercolesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas sali\u00f3 de all\u00ed y se dirigi\u00f3 a su pueblo, seguido de sus disc\u00edpulos. Cuando lleg\u00f3 el s\u00e1bado, comenz\u00f3 a ense\u00f1ar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y dec\u00eda: \u00ab \u00bfDe d\u00f3nde saca todo esto? \u00bfQu\u00e9 sabidur\u00eda es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? \u00bfNo es acaso el carpintero, el hijo de Mar\u00eda, hermano de Santiago, de Jos\u00e9, de Judas y de Sim\u00f3n? \u00bfY sus hermanas no viven aqu\u00ed entre nosotros?\u00bb Y Jes\u00fas era para ellos un motivo de esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Por eso les dijo: \u00abUn profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa.\u00bb Y no pudo hacer all\u00ed ning\u00fan milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponi\u00e9ndoles las manos. Y \u00e9l se asombraba de su falta de fe.<\/p>\n<p>Jes\u00fas recorr\u00eda las poblaciones de los alrededores, ense\u00f1ando a la gente.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Hay que reconocerlo: resulta medio complicado hablar en estos tiempos de la realidad del demonio, de su existencia. Es mucho m\u00e1s gratificante hacer como si no existiera, es m\u00e1s atrayente tanto para el oyente como para aquel que le toca hablar de las verdades que Dios nos ense\u00f1\u00f3 por medio de la Iglesia, de su Palabra. Igualmente, antes que nada, hay que aclarar que nosotros los cristianos creemos en Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. En definitiva, no creemos en Satan\u00e1s, o sea, no tenemos fe en \u00e9l, no le creemos a \u00e9l, no nos fiamos de \u00e9l. Eso est\u00e1 claro. Lo digo porque a veces en algunos ambientes cristianos se habla tanto del demonio, algunos sacerdotes hablan tanto del maligno, que parece incluso ser m\u00e1s importante que el mismo Dios, y en vez de amar a Jes\u00fas, las personas terminan teni\u00e9ndole miedo a alguien que finalmente no conocemos. Hoy la verdad que no es tan com\u00fan, pero hay que reconocer que se da.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La Iglesia, en definitiva, ense\u00f1a que el demonio existe, que es un ser espiritual, un \u00ab\u00e1ngel ca\u00eddo\u00bb, como se dice, un \u00e1ngel que se rebel\u00f3 a la voluntad del Padre. Y por eso se \u00abautoexcluy\u00f3\u00bb del amor de Dios y, junto a \u00e9l, arrastr\u00f3 a muchos otros \u00e1ngeles, que no sabemos cu\u00e1ntos son, pero son miles, much\u00edsimos, incontables.<\/em><\/p>\n<p><em>Eso quiere decir que es una criatura, no tiene otro rango que el de criatura. No es la personificaci\u00f3n del mal, como si fuera que el mal es una fuerza opositora a Dios que anda dando vueltas por ah\u00ed y que lucha de igual a igual con el omnipotente, como se dec\u00eda en los antiguos mitos. No es una \u00abenerg\u00eda\u00bb maligna, no es la \u00abmala onda\u00bb del mundo que est\u00e1 en el aire, no es algo que est\u00e1 tampoco dentro de nosotros \u2013 aunque puede pasar -, no es algo abstracto, sino que es un ser distinto a nosotros, m\u00e1s inteligente que nosotros, que intenta continuamente alejarnos del camino de la voluntad de Dios. Esa es su principal finalidad, distanciarnos, o bien oponernos a lo que Dios desea para cada uno de nosotros, o sea, la santidad, la felicidad, y eso lo hace de mil modos distintos. Pero el modo m\u00e1s com\u00fan no es la posesi\u00f3n, como a veces se piensa, sino todo lo contrario, es la sutileza, el silencio, el anonimato, la mentira, el que creamos en el fondo que no existe, que no act\u00faa.<\/em><\/p>\n<p><em>Al contemplar esta escena de Algo del Evangelio de hoy los cristianos, los que creemos, debemos reconocer con humildad y nunca olvidar la dificultad propia que tiene la fe, que significa tener fe o decir que la tenemos. A veces simplificamos mucho la fe y aseguramos tener fe sin ahondar en lo que quiere decir, o incluso criticamos a aquellos que no tienen fe y decimos ante ciertas situaciones: \u00ab\u00bfC\u00f3mo no pueden creer? \u00bfC\u00f3mo si ven esto, no pueden creer?\u00bb Sin embargo, como creyentes y creyentes que pensamos y usamos la raz\u00f3n, o por lo menos deber\u00edamos usarla, tenemos que reconocer que nuestra fe intr\u00ednsecamente, aunque la tengamos, tiene una gran dificultad: es, de alg\u00fan modo, dif\u00edcil creer. S\u00e9 que a algunos les choca escuchar esto, pero eso mismo ense\u00f1a tambi\u00e9n la Iglesia. Si no reconocemos esto, estamos simplificando la fe y, en el fondo, estamos menospreciando un don que es de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Creer es un don que recibimos. La posibilidad de creer en Alguien que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo que vemos, la posibilidad de creer que en la sencillez de las cosas podemos encontrar a Dios, la posibilidad de creer que esa persona que camin\u00f3 por Galilea, ese hombre, era Dios que vino a estar entre nosotros, es un don. No podemos olvidarlo. Y es por eso que a muchos les cuesta creer cuando se ponen a pensar. Nos cuesta creer porque no se tiene fe por evidencias o certezas cient\u00edficas, porque lo humano se transforma en obst\u00e1culo a veces para lo divino, para aquel que no tiene fe. Y por eso a veces nosotros en nuestras casas, en nuestras familias, cuando queremos ser profetas, cuando queremos ser personas que muestren y anuncien que Dios est\u00e1, se nos hace dif\u00edcil; porque nosotros \u2013y todos los dem\u00e1s\u2013 cuando hablamos de Dios, lo que buscamos, en el fondo, es algo m\u00e1s grande, algo milagroso, algo que deslumbre.<\/em><\/p>\n<p><em>El Se\u00f1or vino a ense\u00f1arnos, justamente, que \u00e9l eligi\u00f3 un modo muy sencillo de hacerse presente en la humanidad y lo sigue haciendo a trav\u00e9s de la Iglesia, a trav\u00e9s de cada ser humano.<\/em><\/p>\n<p><em>Una vez, alguien que estaba haciendo un proceso muy lindo, un camino de conversi\u00f3n y que no pod\u00eda ir a Misa los domingos por su trabajo, me dec\u00eda algo as\u00ed: \u00abSi bien el silencio nos invita a la reflexi\u00f3n y a escuchar la voz de Dios, tambi\u00e9n creo que al encuentro del otro podemos encontrar a Dios. Al fin y al cabo, todo es caridad. El hallarlo en el otro, en un paciente, en un ni\u00f1o, en el colectivo, al que est\u00e1 con una mirada triste. Es regalar un buen d\u00eda, una sonrisa. No s\u00e9 si pude explicarme bien, padre\u00bb. Me dec\u00eda: \u00abSue\u00f1o con una Iglesia que sea realmente cat\u00f3lica, universal, en donde encontremos a Dios en los otros, en la Misa de los lunes o los domingos, o cualquier d\u00eda, donde podamos desviar la mirada y pensar en aquel que no se acerca o al salir de la misma Iglesia\u00bb. Creo que no es necesario agregar mucho m\u00e1s. La Palabra de Dios fue obrando en esta persona maravillas y fue cambi\u00e1ndola y haciendo un coraz\u00f3n mucho m\u00e1s abierto y comprensivo.<\/em><\/p>\n<p><em>Necesitamos fe para ver los milagros de Dios, necesitamos fe para darnos cuenta que Dios est\u00e1 presente. Por eso lo mejor que podemos pedir es la fe, no es pedir milagros. Si tenemos fe, veremos milagros continuamente en lo sencillo de cada d\u00eda; el milagro de poder despertar, levantarnos y ver todo lo que Dios nos regal\u00f3, nuestra familia, nuestros hijos; el milagro de haber recibido tantos dones espirituales y materiales.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos fe para poder descubrir que \u00e9l est\u00e1 siempre y que lo humano no sea un obst\u00e1culo para creer, sino todo lo contrario, el trampol\u00edn para confiar en su presencia.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas sali\u00f3 de all\u00ed y se dirigi\u00f3 a su pueblo, seguido de sus disc\u00edpulos. 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