{"id":3593,"date":"2024-02-06T00:00:25","date_gmt":"2024-02-06T03:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3593"},"modified":"2024-02-05T08:39:42","modified_gmt":"2024-02-05T11:39:42","slug":"v-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"V Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3593-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/06febrero-audio-V-MartesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/06febrero-audio-V-MartesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/06febrero-audio-V-MartesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/06febrero-audio-V-MartesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusal\u00e9n se acercaron a Jes\u00fas, y vieron que algunos de sus disc\u00edpulos com\u00edan con las manos impuras, es decir, sin lavar. Los fariseos, en efecto, y los jud\u00edos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradici\u00f3n de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Adem\u00e1s, hay muchas otras pr\u00e1cticas, a las que est\u00e1n aferrados por tradici\u00f3n, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.<\/p>\n<p>Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tus disc\u00edpulos no proceden de acuerdo con la tradici\u00f3n de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?\u00bb<\/p>\n<p>El les respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Hip\u00f3critas! Bien profetiz\u00f3 de ustedes Isa\u00edas, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed. En vano me rinde culto: las doctrinas que ense\u00f1an no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradici\u00f3n de los hombres.\u00bb<\/p>\n<p>Y les dec\u00eda: \u00abPor mantenerse fieles a su tradici\u00f3n, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios. Porque Mois\u00e9s dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y adem\u00e1s: El que maldice a su padre y a su madre ser\u00e1 condenado a muerte. En cambio, ustedes afirman: &#8220;Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corb\u00e1n -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podr\u00eda ayudarte&#8230;&#8221; En ese caso, le permiten no hacer m\u00e1s nada por su padre o por su madre. As\u00ed anulan la palabra de Dios por la tradici\u00f3n que ustedes mismos se han transmitido. \u00a1Y como estas, hacen muchas otras cosas!\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No hay otro camino para vivir bien que el \u00absalir\u00bb. Muchas veces pretendemos que los dem\u00e1s vengan a nosotros, que Dios venga a nosotros, que Jes\u00fas venga a nosotros. Y es verdad que eso muchas veces pasa porque Dios nos ama tanto que lo puede hacer; \u00e9l hace lo que quiere, lo que le parece mejor. Sin embargo, los verdaderos encuentros se dan cuando sabemos \u00absalir de nosotros mismos\u00bb, cuando no estamos \u00aben la nuestra\u00bb, encerrados como tortugas en su caparaz\u00f3n, como tortugas que se esconden, como avestruces que meten la cabeza debajo de la tierra, como queriendo que siempre los dem\u00e1s nos busquen. Jes\u00fas sali\u00f3 para encontrarse con todos los que quieren salir, y eso vino a ense\u00f1arnos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La enfermedad m\u00e1s profunda del alma que sufrimos todos es la del ego\u00edsmo, la del amor propio que nos lleva a no salir, a pensar en nuestro mundito interior, en nuestros problemas, crey\u00e9ndonos que somos el centro del universo. De eso vino a sanarnos Jes\u00fas tambi\u00e9n, de eso quiere curarnos hoy a vos y a m\u00ed. Nadie se \u00absalva\u00bb solo. Nadie se \u00absalva\u00bb, digamos as\u00ed, de esta enfermedad si no es por Jes\u00fas. Hoy, m\u00e1s que nunca, tenemos miles de opciones y propuestas de sanaci\u00f3n. La ciencia progres\u00f3 much\u00edsimo en eso, y eso est\u00e1 bueno.<\/em><\/p>\n<p><em>Hablando con alguien que necesitaba ayuda psicol\u00f3gica, y de hecho \u00e9l mismo lo reconoc\u00eda, me sali\u00f3 decirle: \u00abEst\u00e1 bien, d\u00e9jate ayudar por un psic\u00f3logo. Es bueno, b\u00fascalo. Te puede ayudar, pero nunca te olvides que el \u201cmejor psic\u00f3logo\u201d o para complementar eso, lo de la ciencia, tenemos que acudir a Jes\u00fas, y adem\u00e1s es gratis\u00bb. Ayuda psicol\u00f3gica s\u00ed, de la ciencia s\u00ed, pero por un tiempo, hasta que podamos despegar. En cambio, Jes\u00fas est\u00e1 siempre, para toda la vida. Nos equivocamos cuando damos vuelta la ecuaci\u00f3n. Por favor, que ning\u00fan profesional se ofenda, pero, de alg\u00fan modo, es lo que el Se\u00f1or nos ense\u00f1a. Tenemos que dejarnos ayudar de las enfermedades del alma por \u00e9l, porque \u00e9l es el verdadero m\u00e9dico del alma, eso nos ense\u00f1aba el evangelio del domingo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1nto para aprender con Algo del Evangelio de hoy! Jes\u00fas no tiene ning\u00fan problema en llamar a las cosas por su nombre y decirle de frente a los hip\u00f3critas lo que eran realmente. No hay nada peor para un hip\u00f3crita que le digan hip\u00f3crita, que saquen su m\u00e1scara, porque en definitiva es lo que significa \u00abhip\u00f3crita\u00bb \u2013significa \u00abponerse una m\u00e1scara\u00bb y ocultar lo que realmente uno es\u2013. La hipocres\u00eda tiene mil aristas distintas, pero, en definitiva, la ra\u00edz es la misma, es la soberbia, el orgullo, es el excesivo amor propio. La soberbia no quiere que nos veamos c\u00f3mo somos, no le gusta que nos miremos al espejo para reconocernos d\u00e9biles, y por eso se siente c\u00f3moda con una \u00abm\u00e1scara\u00bb, que tapa, en definitiva, la realidad.<\/em><\/p>\n<p><em>La realidad es que estos fariseos perd\u00edan el tiempo en cosas secundarias, que no eran malas, pero que tapaban la m\u00e1s importante. \u00a1Cu\u00e1ntas veces hacemos lo mismo! \u00a1Cu\u00e1ntas veces en la Iglesia hacemos lo mismo! \u00a1Cu\u00e1nto tiempo perdemos en la familia, en nuestras comunidades, en cosas secundarias, que m\u00e1s que acercarnos a Jes\u00fas nos alejan entre nosotros!<\/em><\/p>\n<p><em>La soberbia del alma hace que de tanto mirarnos a nosotros mismos, de tanto mirarnos el ombligo, la realidad se nos vaya desdibujando y terminemos por formarnos una realidad bastante chiquitita, y pretendamos una realidad a nuestra medida. La gran cruz de nuestra vida es la misma realidad, es aceptar las cosas como son, m\u00e1s all\u00e1 de lo que pretendemos. Lo que es, m\u00e1s all\u00e1 de lo que piense uno o sienta. Lo que es y debo aceptar. Lo que es, por m\u00e1s que quiera y pueda cambiarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Dice la Palabra de Dios de hoy que \u00abJes\u00fas les dec\u00eda: \u201cPor mantenerse fieles a su tradici\u00f3n, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios\u201d\u00bb. Esa frase dice muchas cosas, pero en s\u00edntesis quiere expresar eso. Es la soberbia la que lentamente puede ir transform\u00e1ndose en hipocres\u00eda y hacer que nos fabriquemos nuestra propia realidad y nuestra propia religi\u00f3n; y por \u00abmantenernos fieles\u00bb a nuestra propia verdad, nos olvidamos de la gran Verdad, que es la de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Eso pasa de manera terrible en nuestra propia fe, pero nos pasa en todos los \u00e1mbitos de la vida. No hay que olvidar que la peor hipocres\u00eda es la religiosa, la de nosotros los consagrados, la de las personas que decimos \u00abser de Dios\u00bb. Sin embargo, no nos olvidemos que todos podemos ser hip\u00f3critas de mil modos distintos. Muchas personas sin ser muy religiosas, digamos que son, como se dice, \u00abm\u00e1s papistas que el Papa\u00bb. Nadie est\u00e1 exento de esta enfermedad.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos a Jes\u00fas que nos libre de la hipocres\u00eda, y que, si lo somos, no animemos a sacarnos la m\u00e1scara que no deja ver lo mejor de nosotros, lo mejor que Dios sembr\u00f3 en nosotros, que es el mandamiento del amor hacia \u00e9l y a nuestros hermanos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusal\u00e9n se acercaron a Jes\u00fas, y vieron que algunos de sus disc\u00edpulos com\u00edan con las manos impuras, es decir, sin lavar. 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