{"id":3613,"date":"2024-02-10T00:00:30","date_gmt":"2024-02-10T03:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3613"},"modified":"2024-02-08T08:41:53","modified_gmt":"2024-02-08T11:41:53","slug":"v-sabado-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-sabado-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"V S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3613-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/10febrero-audio-V-SabadoAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/10febrero-audio-V-SabadoAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/10febrero-audio-V-SabadoAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/10febrero-audio-V-SabadoAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En esos d\u00edas, volvi\u00f3 a reunirse una gran multitud, y como no ten\u00edan qu\u00e9 comer, Jes\u00fas llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos y les dijo: \u00abMe da pena esta multitud, porque hace tres d\u00edas que est\u00e1n conmigo y no tienen qu\u00e9 comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos.\u00bb<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos le preguntaron: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se podr\u00eda conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l les dijo: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos panes tienen ustedes?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos respondieron: \u00abSiete.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces \u00e9l orden\u00f3 a la multitud que se sentara en el suelo, despu\u00e9s tom\u00f3 los siete panes, dio gracias, los parti\u00f3 y los fue entregando a sus disc\u00edpulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Ten\u00edan, adem\u00e1s, unos cuantos pescados peque\u00f1os, y despu\u00e9s de pronunciar la bendici\u00f3n sobre ellos, mand\u00f3 que tambi\u00e9n los repartieran.<\/p>\n<p>Comieron hasta saciarse y todav\u00eda se recogieron siete canastas con lo que hab\u00eda sobrado.<\/p>\n<p>Eran unas cuatro mil personas. Luego Jes\u00fas los despidi\u00f3. En seguida subi\u00f3 a la barca con sus disc\u00edpulos y fue a la regi\u00f3n de Dalmanuta.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Un d\u00eda m\u00e1s, un s\u00e1bado m\u00e1s que se nos regala la posibilidad de frenar un poco, descansar, poner este audio con la Palabra de Dios y animarse a escuchar lo que Jes\u00fas nos quiere decir. A veces te resultar\u00e1 repetitivo que lo diga una y otra vez, pero la verdad que a fuerza de repetir las cosas nos van quedando en el coraz\u00f3n. Si pensamos en la historia de la Iglesia, en la Iglesia como un cuerpo cuya cabeza es Cristo, podr\u00edamos decir que hace dos mil a\u00f1os la Iglesia como cuerpo viene escuchando la Palabra de Dios una y otra vez, y podr\u00edamos pensar que es repetitivo. Sin embargo, lo sigue haciendo porque necesita volver a escuchar. Vos y yo necesitamos volver a escuchar. Vos y yo necesitamos volver a experimentar que, solo esforz\u00e1ndonos, solo permaneciendo y solo dejando que la gota de agua, de roc\u00edo del amor de Dios que desciende por su Palabra en nuestro coraz\u00f3n, solo recibi\u00e9ndola y permaneciendo mucho tiempo, nos mojar\u00e1 el coraz\u00f3n y har\u00e1 que brote en nosotros lo mejor, lo que \u00e9l quiere. Por eso, una vez m\u00e1s, este s\u00e1bado an\u00edmate a tom\u00e1rtelo con m\u00e1s calma.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre sobra podr\u00edamos decir, siempre sobra cuando se trata de las cosas de Dios. Cuando Jes\u00fas est\u00e1 en medio de nosotros, en nosotros, jam\u00e1s puede faltar lo esencial para vivir. Cuando falta, en realidad es porque Jes\u00fas no est\u00e1 ah\u00ed, no porque \u00e9l no quiere, sino porque alguien no le dio lugar, alguien no lo deja entrar, alguien le cerr\u00f3 la puerta. Dice as\u00ed el libro del Apocalipsis: \u00abYo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entrar\u00e9 en su casa y cenaremos juntos\u00bb. Solo es cuesti\u00f3n de dejarlo pasar. \u00c9l est\u00e1 tocando la puerta, la de tu coraz\u00f3n y la del m\u00edo. Cuando Jes\u00fas est\u00e1 en un coraz\u00f3n, jam\u00e1s faltar\u00e1 lo necesario para vivir en paz, o sea, el amor que se necesita.<\/em><\/p>\n<p><em>La Madre Teresa, santa Teresa de Calcuta, no refiri\u00e9ndose directamente a este evangelio, pero s\u00ed creo que cae como anillo al dedo, dec\u00eda algo as\u00ed: \u00abYo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer cosas grandes\u00bb. Cada uno podr\u00edamos decir entonces que hace lo que puede \u2013eso quiso decir la Madre Teresa\u2013 y los otros hacen lo que uno no puede hacer, porque no todos podemos hacer todo, pero con esos \u00abpodemos\u00bb chiquitos se pueden hacer cosas grandes que a veces ni calculamos, que ni pensamos. \u00a1Qu\u00e9 emoci\u00f3n cuando uno se pone a pensar en esto con fe y profundidad! \u00a1Esto es la Iglesia! \u00a1Qu\u00e9 maravilla cuando nos damos cuenta que la multiplicaci\u00f3n de los panes es el milagro continuo del amor de Jes\u00fas que se comparte y se derrama abundantemente a lugares impensados, a corazones que nunca imaginamos! \u00bfCu\u00e1ntas obras en la Iglesia comenzaron as\u00ed? Seguramente tu comunidad, un movimiento, una parroquia. Tantas obras de caridad que surgieron por un \u00abpodemos\u00bb de alguien y el \u00abpodemos\u00bb del otro y, de golpe, todo empez\u00f3 a crecer.<\/em><\/p>\n<p><em>El milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes pas\u00f3 verdaderamente, no como algunos tratan de negar diciendo que es un escrito simb\u00f3lico. Es una p\u00e9rdida de tiempo detenerse en estos an\u00e1lisis, lo importante es que Jes\u00fas lo hizo y lo sigue haciendo. Jes\u00fas lo hace a cada minuto, en cada rinc\u00f3n del mundo, cuando creemos en su amor, cuando confiamos en su palabra, cuando nos abandonamos a su obra \u2013que es m\u00e1s grande que la nuestra\u2013, cuando no nos adue\u00f1amos de su amor, cuando simplemente somos instrumentos, canales, cuando nos animamos a escuchar esto cada d\u00eda. Pero al mismo tiempo levantamos el coraz\u00f3n para ver que hay miles de \u00abhambrientos\u00bb, como nosotros, que necesitan del \u00abpan de Jes\u00fas\u00bb, del pan material, del pan de una vida m\u00e1s llevadera, m\u00e1s digna, pero tambi\u00e9n del pan del amor, del pan de la Palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPens\u00e1s que ten\u00e9s que tener mucho para convertirte en pan para los dem\u00e1s? \u00bfPens\u00e1s que ten\u00e9s que saber mucho para poder hablar de Jes\u00fas a los otros? Eso no es as\u00ed. Somos luz y sal. Somos sal y somos luz. Llevamos en nuestro interior el tesoro y la capacidad de amar, no hay que dar muchas m\u00e1s vueltas.<br \/>\nCuando damos muchas vueltas, es porque no nos damos cuenta de que lo que buscamos ya lo tenemos al alcance de nuestras manos, de nuestro coraz\u00f3n. No hay que ir a buscar pan para todos a todos lados, hay que dar lo que se tiene y eso se multiplica. As\u00ed de sencillo. \u00bfNos parece raro? \u00bfSer\u00e1 porque todav\u00eda no experimentamos que el amor de Jes\u00fas siempre es desbordante? Si ya lo hac\u00e9s, af\u00edrmate en esta maravilla multiplicadora. Si todav\u00eda no lo hiciste, pens\u00e1 en alguien que pueda hacer \u00ablo que vos no pod\u00e9s\u00bb y ponete a hacer \u00ablo que otros no pueden\u00bb. Y as\u00ed es como se van uniendo los eslabones de la cadena y se llega a donde jam\u00e1s se hubiese pensado.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre sobra cuando se ama, siempre sobra cuando se trata de las cosas de Dios, cuando Jes\u00fas est\u00e1 en medio de nosotros, cuando le abrimos la puerta para cenar con \u00e9l todos los d\u00edas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esos d\u00edas, volvi\u00f3 a reunirse una gran multitud, y como no ten\u00edan qu\u00e9 comer, Jes\u00fas llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos y les dijo: \u00abMe da pena esta multitud, porque hace tres d\u00edas que est\u00e1n conmigo y no tienen qu\u00e9 comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3614,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-3613","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3613","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3613"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3613\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3617,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3613\/revisions\/3617"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3614"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3613"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3613"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3613"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}