{"id":3618,"date":"2024-02-11T00:00:46","date_gmt":"2024-02-11T03:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3618"},"modified":"2024-02-10T20:03:59","modified_gmt":"2024-02-10T23:03:59","slug":"vi-domingo-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-domingo-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"VI Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3618-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/11febrero-audio-VI-DomingoAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/11febrero-audio-VI-DomingoAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/11febrero-audio-VI-DomingoAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/11febrero-audio-VI-DomingoAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo: Se le acerc\u00f3 un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: \u00abSi quieres, puedes purificarme\u00bb. Jes\u00fas, conmovido, extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado\u00bb. En seguida la lepra desapareci\u00f3 y qued\u00f3 purificado.<\/p>\n<p>Jes\u00fas lo despidi\u00f3, advirti\u00e9ndole severamente: \u00abNo le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificaci\u00f3n la ofrenda que orden\u00f3 Mois\u00e9s, para que les sirva de testimonio\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, apenas se fue, empez\u00f3 a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jes\u00fas ya no pod\u00eda entrar p\u00fablicamente en ninguna ciudad, sino que deb\u00eda quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acud\u00edan a \u00c9l de todas partes.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 maravilla es cuando empezamos a experimentar que la celebraci\u00f3n de la Misa del domingo ya deja de ser parte de un \u00aban\u00e1lisis\u00bb semanal para ver si voy o no! Es lindo para nosotros, los sacerdotes, ir viendo como ciertas personas experimentan ese gozo, la alegr\u00eda de acercarse a Jes\u00fas superando toda obligaci\u00f3n externa, todo precepto de la Iglesia; que es necesario, pero que es mucho m\u00e1s necesario internalizarlo, amarlo. No estoy en contra del precepto ni mucho menos. Soy un agradecido a mis padres que siempre, desde ni\u00f1o, me hicieron sentir y reconocer que el domingo no solo era un d\u00eda especial para descansar un poco m\u00e1s, un d\u00eda para comer en familia, para ver un buen partido de f\u00fatbol o lo que sea, sino que era un d\u00eda especial en donde era necesario renunciar un poco a m\u00ed mismo para darle a Dios algo de mi coraz\u00f3n o todo; pero se lo va dando de a poco, es verdad, aunque no siempre lo hac\u00eda.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, me pregunto: \u00bfCu\u00e1ntos cristianos ir\u00edan a Misa un domingo si a la Iglesia se le ocurriera un d\u00eda decir que no es precepto \u2013incluso como est\u00e1 pasando en muchos lugares\u2013, que no tenemos la obligaci\u00f3n, que deja de ser un \u00abpecado\u00bb? \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda? Por las dudas, no lo pensemos mucho, no vaya a ser que nos encontremos con la triste realidad, con la dif\u00edcil realidad de que hay poco amor a Jes\u00fas o porque todav\u00eda no lo descubrimos (no por maldad).<\/em><\/p>\n<p><em>El precepto es necesario, porque es una gu\u00eda, un faro que nos marca el camino. Pero cuando tenemos que \u00abobligar\u00bb, el amor, tarde o temprano, deja de ser amor para convertirse en un \u00abno s\u00e9 qu\u00e9\u00bb. Es por eso que miles de cristianos, despu\u00e9s de miles de idas y vueltas, reci\u00e9n en etapas muy adultas de la vida descubren lo que realmente es la Misa y es ah\u00ed cuando no la dejan m\u00e1s. Como siempre, intento decirte no importa en qu\u00e9 etapa est\u00e1s, no importa en qu\u00e9 momento est\u00e1s de tu situaci\u00f3n, de la vida espiritual, lo importante es que seamos sinceros con Dios y con nosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p><em>Sea lo que sea siempre es bueno pedir la gracia, pedir fe para reconocer que la Misa y sus frutos en nosotros son algo que nos viene de lo \u00abalto\u00bb, es un don que se va descubriendo y que cuando se lo descubre, es muy dif\u00edcil de dejar; pero, al mismo tiempo, hay que buscarlo. Ni la fe es pura obligaci\u00f3n, ni la fe tampoco es \u00abhago lo que siento\u00bb cuando lo siento, sino que la fe tambi\u00e9n es reconocimiento de un don que nos pide una respuesta con libertad y amor. Y esto es un proceso inevitable, largo y a veces muy arduo. Eso necesita y quiere Dios. Eso desea Jes\u00fas de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ayuda a rumbear un poco para ese lado y no quedarnos en la superficialidad. Una vez m\u00e1s, Jes\u00fas hace un milagro que es mucho m\u00e1s que una simple curaci\u00f3n de un cuerpo enfermo, sino que es un milagro que ense\u00f1a que lo impuro puede volver a ser puro, solo gracias a su poder, que es el amor. De hecho, es el mismo Jes\u00fas quien dice: \u00abLo quiero, queda purificado\u00bb. \u00bfY a qu\u00e9 impurezas se refiere? \u00bfCu\u00e1l es la pureza que viene a devolvernos la presencia de Jes\u00fas en nuestras vidas? La impureza que representa la lepra de la escena de hoy, esta enfermedad que alejaba a las personas del contacto con su comunidad y con el culto de esos tiempos, es justamente eso, un obst\u00e1culo que nos impide el verdadero contacto con Dios, con un Dios que es y quiere ser Padre abrazador y no tanto como a veces lo imaginamos nosotros, justamente a causa de la impureza que llevamos a cuestas.<\/em><\/p>\n<p><em>Es la impureza que nos a\u00edsla del amor de los dem\u00e1s, crey\u00e9ndonos indignos de poder recibirlo y darlo. \u00a1Es muy triste el sentirnos impuros e indignos del amor de Dios y de los dem\u00e1s! Esa es la lepra m\u00e1s leprosa, valga la redundancia. Es triste, pero es as\u00ed. Es tristeza del alma. Es la tristeza de la imposibilidad de aceptar que Dios nos ama as\u00ed, incluso impuros, pecadores, y que nos ama incondicionalmente, siempre y para siempre, aunque estemos tirados y zaparrastrosos por el camino de la vida, llenos de inmundicia.<br \/>\n\u00c9l quiere devolvernos la pureza, que no significa no equivocarnos nunca, sino que nos demos cuenta que aun pecando y pecando podemos buscarlo y amarlo, aun habi\u00e9ndonos alejado de todos podemos volver a amar y ser amados.<\/em><\/p>\n<p><em>Por otro lado, aunque no se ve a simple vista, parece ser que Jes\u00fas no queda muy conforme con el milagro de hoy, porque el leproso desobedece lo que \u00c9l le pide y, a partir de ah\u00ed, ya ni siquiera pod\u00eda entrar a las ciudades a predicar, sino que iban a buscarlo para ser curados de sus dolencias. \u00bfDe qu\u00e9 sirve dejarse curar por Dios si despu\u00e9s no lo escuchamos? Jes\u00fas lo purifica. No solo lo cura, no solo le quita las manchas de su cuerpo, sino que vuelve a ponerlo en contacto con \u00c9l y con su comunidad, con sus hermanos, con los sacerdotes de su pueblo. Lo purifica para que \u00e9l descubra que los dem\u00e1s tambi\u00e9n ten\u00edan que buscar eso.<\/em><\/p>\n<p><em>No podemos olvidar lo del domingo pasado: \u00abVayamos a otra parte, a predicar tambi\u00e9n en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido\u00bb. \u00c9l tambi\u00e9n quer\u00eda predicar, \u00c9l quer\u00eda y quiere ser escuchado y cuando no lo escuchamos, cuando buscamos de \u00c9l solo cuestiones f\u00edsicas o terrenales, que no est\u00e1n mal, pero nos quedamos a mitad de camino y nos perdemos la mejor parte, \u00c9l se da cuenta que nos falta algo.<\/em><\/p>\n<p><em>El leproso cometi\u00f3 un solo error: no escuch\u00f3 a Jes\u00fas. Recibi\u00f3 lo que quer\u00eda, pero se perdi\u00f3 lo mejor, obedecer la palabra de Jes\u00fas: \u00abNo le digas nada a nadie\u00bb. Jes\u00fas vino a purificarnos, no solo a curarnos, no te olvides. Quiere que podamos escucharlo y lo que m\u00e1s le duele es que no lo escuchemos. Ese es el gran peligro. Que nuestro af\u00e1n por \u00abestar bien\u00bb del cuerpo no nos haga olvidar que lo mejor que nos puede pasar es estar bien del alma, confiar en \u00c9l, creerle a \u00c9l, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras enfermedades o problemas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfVos quer\u00e9s ser purificado? Yo s\u00ed. Levantemos la mano en el coraz\u00f3n y pid\u00e1moselo a Jes\u00fas con toda nuestra fe.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo: Se le acerc\u00f3 un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: \u00abSi quieres, puedes purificarme\u00bb. Jes\u00fas, conmovido, extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado\u00bb. En seguida la lepra desapareci\u00f3 y qued\u00f3 purificado. Jes\u00fas lo despidi\u00f3, advirti\u00e9ndole severamente: \u00abNo le digas nada a nadie, pero ve [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3619,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-3618","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3618","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3618"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3618\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3623,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3618\/revisions\/3623"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3619"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3618"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3618"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3618"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}