{"id":3624,"date":"2024-02-12T00:00:41","date_gmt":"2024-02-12T03:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3624"},"modified":"2024-02-11T13:19:34","modified_gmt":"2024-02-11T16:19:34","slug":"vi-lunes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-lunes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"VI Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3624-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/12febrero-audio-VI-LunesAno-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/12febrero-audio-VI-LunesAno-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/12febrero-audio-VI-LunesAno-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/12febrero-audio-VI-LunesAno-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con \u00e9l; y, para ponerlo a prueba, le ped\u00edan un signo del cielo. Jes\u00fas, suspirando profundamente, dijo: \u00ab \u00bfPor qu\u00e9 esta generaci\u00f3n pide un signo? Les aseguro que no se le dar\u00e1 ning\u00fan signo.\u00bb<\/p>\n<p>Y dej\u00e1ndolos, volvi\u00f3 a embarcarse hacia la otra orilla.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>A veces, los lunes es necesario respirar hondo, tomar aire y juntar fuerzas para poder arrancar una vez m\u00e1s. Despu\u00e9s de descansar un poco, de habernos despejado el fin de semana, hay que reconocer que cuesta, cuesta mucho m\u00e1s. Pero la Palabra de Dios siempre nos alienta, siempre nos impulsa a empezar una vez m\u00e1s, siempre nos vuelve a conducir por el camino correcto, siempre nos levanta si andamos ca\u00eddos. Por eso, querer escuchar el evangelio todos los d\u00edas es lo mejor que podemos desear, es la actitud del que quiere ser purificado, como el leproso del evangelio de ayer: \u00abSi quieres, puedes purificarme\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy podemos caer todos de rodillas una vez m\u00e1s, para suplicarle a Jes\u00fas que nos conceda lo mejor que podemos pedir: la pureza de coraz\u00f3n que nos permita ver con nitidez y no tan llenos de cosas que nos impiden ver. La enfermedad que m\u00e1s nos enferma, valga la redundancia, es la impureza del coraz\u00f3n, la lepra del alma que nos hace aislarnos y que los dem\u00e1s se a\u00edslen de nosotros, se nos escapen. Aunque no parezca, este mundo es un gran \u00ableprosario\u00bb, lleno de hombres y mujeres que tambi\u00e9n est\u00e1n impuros, aunque creen que est\u00e1n sanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Vivimos muchas veces desvinculados de Dios, de nosotros mismos y de los dem\u00e1s. Por m\u00e1s sanitos que estemos del cuerpo, la impureza del coraz\u00f3n la llevamos siempre a cuestas y siempre est\u00e1 latente. Sin darnos cuenta miramos la impureza ajena o la impureza del mundo que nos rodea y olvidamos que somos parte de eso y que todo lo que nos impide ver a Dios con claridad y con el coraz\u00f3n es de alguna manera una impureza. El pecado es un problema en nuestra vida, pero la cuesti\u00f3n est\u00e1 en reconocer qu\u00e9 es lo que lo produce, qu\u00e9 es lo que nos lleva a tomar decisiones equivocadas.<\/em><\/p>\n<p><em>El cristiano en serio es el que empieza a vivir una relaci\u00f3n de amor real y concreta con un Dios que es Padre, con un Dios que es Hijo y hermano mayor de cada uno de nosotros y con un Dios que tambi\u00e9n es Esp\u00edritu, que habita en el alma, que anima y consuela siempre. El cristiano que recibe esta gracia, la gracia de la pureza, y que no fuerza su relaci\u00f3n con su Padre, sino que la disfruta, que vive feliz de ser pobre de esp\u00edritu, que vive feliz por ser paciente, por ser misericordioso, por estar en paz, por tener el coraz\u00f3n puro, por dejarse consolar en el sufrimiento; es el cristiano que no necesita \u00absignos\u00bb especiales, vive las bienaventuranzas, no necesita andar \u00abdesafiando\u00bb a Dios. \u00bfQu\u00e9 hijo que se siente hijo y que ama a su Padre lo desaf\u00eda y discute con \u00c9l? Una cosa es enojarse cada tanto por no comprender, una cosa es no entender sus caminos y otra cosa es desafiarlo y discutir.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a lo que no debemos hacer con nuestro buen Jes\u00fas, con su Padre, si queremos ser felices, si queremos vivir esta pureza. Ni discutir, ni desafiar. Algo que les encantaba a los fariseos. Algo que a nuestro coraz\u00f3n a veces tambi\u00e9n le gusta. \u00bfSos de discutir y desafiar a los dem\u00e1s? \u00bfSos de discutir y desafiar a Dios? Vuelvo a decir, una cosa es preguntarle a tu Pap\u00e1 el porqu\u00e9 de esto y el porqu\u00e9 de lo otro \u2013algo normal y parte de nuestra vida- y otra cosa es plantarnos firmemente frente a Dios como si fu\u00e9ramos m\u00e1s grandes que \u00e9l; no como hijos, sino como \u00abpares\u00bb. La cosa no es as\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>Discutir no tiene sentido, dialogar s\u00ed. No discutas con nadie, no pierdas el tiempo. Dialogar siempre. No te canses de dialogar, es lo mejor que podemos hacer. Dejemos de discutir porque es lo peor que podemos hacer. Fij\u00e9monos qu\u00e9 dice el evangelio de hoy, dice que \u00abllegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con \u00e9l\u00bb. No dice que Jes\u00fas discut\u00eda con ellos. No me imagino a Jes\u00fas discutiendo, s\u00ed me lo imagino queriendo dialogar. Pero cuando alguien no quiere dialogar, el problema no es nuestro, es del otro, es el otro el que no quiere. El que discute generalmente cae en el desafiar, en el intentar poner a prueba al otro, porque en el fondo no le interesa lo que el otro piensa y siente, sino que solo en lo que \u00e9l piensa y siente.<\/em><\/p>\n<p><em>El que discute no escucha, no est\u00e1 dispuesto a escuchar, por eso discute; es medio sordo del coraz\u00f3n. El que discute no est\u00e1 abierto a incorporar algo nuevo, sino que busca que el otro se adecue a su manera de ser. Por eso los fariseos discuten, desaf\u00edan y piden un signo, mientras ten\u00edan el signo frente a sus narices. Mucho para aprender de la Palabra de Dios de hoy. No solo en nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, sino con nuestro Padre. \u00bfDialogamos con nuestro Pap\u00e1 del cielo o discutimos? \u00bfLe preguntamos o lo desafiamos?<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente, creo que es lindo imaginar ese momento en el que \u00abJes\u00fas, suspirando profundamente, dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 esta generaci\u00f3n pide un signo?\u201d\u00bb \u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1 Jes\u00fas de nosotros cuando le pedimos signos todav\u00eda? \u00bfSuspirar\u00e1 de la misma manera? Podemos ser parte de esa generaci\u00f3n que no se comporta como hijos y anda siempre desafiando a Dios, pidi\u00e9ndole signos. Podemos, cuidado. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que no terminamos de convencernos del signo m\u00e1s grande y maravilloso que podamos imaginar, de Jes\u00fas mismo? \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que nos pasamos bastante tiempo de nuestra vida discutiendo, desafiando a otros y al mism\u00edsimo Dios y no nos damos cuenta que el mayor desaf\u00edo est\u00e1 en reconocer el amor de Dios que se hizo carne en Jes\u00fas y se hace carne todos los d\u00edas con su Palabra en la Eucarist\u00eda, en los m\u00e1s pobres, en nuestra familia? \u00bfQu\u00e9 Dios pretendemos? \u00bfNo seremos demasiados pretensiosos?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con \u00e9l; y, para ponerlo a prueba, le ped\u00edan un signo del cielo. Jes\u00fas, suspirando profundamente, dijo: \u00ab \u00bfPor qu\u00e9 esta generaci\u00f3n pide un signo? 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