{"id":3652,"date":"2024-02-17T00:00:52","date_gmt":"2024-02-17T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3652"},"modified":"2024-02-14T08:52:32","modified_gmt":"2024-02-14T11:52:32","slug":"sabado-despues-de-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/sabado-despues-de-ceniza\/","title":{"rendered":"S\u00e1bado despu\u00e9s de ceniza"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3652-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/17febrero-audio-SabadoDespuesCeniza-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/17febrero-audio-SabadoDespuesCeniza-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/17febrero-audio-SabadoDespuesCeniza-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/17febrero-audio-SabadoDespuesCeniza-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas sali\u00f3 y vio a un publicano llamado Lev\u00ed, que estaba sentado junto a la mesa de recaudaci\u00f3n de impuestos, y le dijo: \u00abS\u00edgueme.\u00bb El, dej\u00e1ndolo todo, se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3.<\/p>\n<p>Lev\u00ed ofreci\u00f3 a Jes\u00fas un gran banquete en su casa. Hab\u00eda numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y los escribas murmuraban y dec\u00edan a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?\u00bb<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y les dijo: \u00abNo son los sanos los que tienen necesidad del m\u00e9dico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Un llamado, una cr\u00edtica y una respuesta eterna de Jes\u00fas: creo que, con estos tres momentos, de alguna manera, podemos resumir Algo del Evangelio de hoy y nos puede ayudar a rezar a todos los que escuchamos diariamente la Palabra de Dios.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Primero, Jes\u00fas llama a un recaudador de impuestos, a un reconocido \u00abtraicionero\u00bb del pueblo jud\u00edo, aquel que se serv\u00eda de los que necesitaban para recaudar para el imperio. Y justamente a \u00e9l lo llama no por ser bueno, sino porque seguro vio en \u00e9l algo que nadie pod\u00eda ver. Vio, podr\u00edamos decir, el n\u00facleo de bondad de su coraz\u00f3n. Nunca hay que descartar a nadie. Siempre cuando Jes\u00fas llama, nos ense\u00f1a eso. \u00abNosotros miramos las apariencias, \u00e9l mira el coraz\u00f3n\u00bb. Todo hombre, por m\u00e1s malo que parezca o por m\u00e1s de que haya hecho much\u00edsimas cosas malas en su vida, tiene en su interior algo que nadie ve, incluso \u00e9l mismo. El \u00fanico que puede ver eso y apostar a lo que nadie ve es Jes\u00fas, tambi\u00e9n pas\u00f3 con vos y conmigo. Eso se ve en el Evangelio de hoy. Solo Dios se juega por nosotros cuando a veces parece que nadie lo hace. Esto es algo que no tenemos que olvidar nunca, para pensarlo en nosotros y para pensarlo en los dem\u00e1s, cuando a veces sin querer juzgamos por desconocimiento. No descartar jam\u00e1s a nadie, por m\u00e1s perdido que parezca.<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas termina comiendo y festejando con Lev\u00ed y sus amigos pecadores. Obviamente, \u00bfqu\u00e9 clase de amigos ten\u00eda Lev\u00ed? Parecido al refr\u00e1n que dice: \u00abDios los cr\u00eda y el viento los amontona\u00bb o \u00abdime con qui\u00e9n andas, y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u00bb. Bueno, a Jes\u00fas no le molesta encontrar pecadores amontonados; al contrario, se mete ah\u00ed donde nadie quiere meterse. Se mete con sus disc\u00edpulos. Nosotros tambi\u00e9n a veces tenemos esos prejuicios y pensamos: \u00abMir\u00e1 con qui\u00e9n anda ese, mir\u00e1 con qui\u00e9n se junta\u00bb. Bueno, puede ser, pero depende. Es verdad que, si no voy como m\u00e9dico a un hospital y no tengo cuidado, puedo terminar enferm\u00e1ndome tambi\u00e9n yo. Ahora, tambi\u00e9n es verdad que puedo ir al hospital como m\u00e9dico, como lo hizo Jes\u00fas, para ayudar a que los enfermos se curen.<\/em><\/p>\n<p><em>Los fariseos no entend\u00edan esto y por eso critican, pero al criticarlo, sin darse cuenta, lo elogian. Siempre la cr\u00edtica proviene de una cierta ignorancia y de una carencia propia. Critican porque no saben, creyendo que saben, como vos y yo cuando tambi\u00e9n criticamos. Criticamos convencidos que es justa y necesaria la cr\u00edtica, pero en el fondo ignoramos algo b\u00e1sico y profundo, no sabemos lo que hay en el interior de cada hombre. No lo sabemos, y si no lo sabemos, no podemos ni tenemos el derecho a hablar como si supi\u00e9ramos. Sin embargo, lo triste es que a veces hablamos como si supi\u00e9ramos.<\/em><\/p>\n<p><em>Estos fariseos no conoc\u00edan el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, ni tampoco el de Lev\u00ed, el de los pecadores. El mundo no conoce el coraz\u00f3n de Dios y, por eso, se toma el atrevimiento de criticarlo. Nosotros no conocemos el coraz\u00f3n de los dem\u00e1s como para opinar tan libremente y creyendo que lo sabemos todo. Por eso, la respuesta de Jes\u00fas pinta c\u00f3mo es el coraz\u00f3n de un Dios que generalmente es criticado, justamente por ser bueno. Para este mundo ser bueno se convierte en motivo de cr\u00edtica, en un problema. Nos dicen a veces: \u00abNo seas tan bueno\u00bb. \u00abNo seas ingenuo\u00bb, nos dicen algunos y algunos padres incluso ense\u00f1an esto a sus hijos. Es verdad que hay que cuidarse, es verdad que no hay que ser tonto. Pero Dios vino a mostrar que es bueno, que puede sentarse a la mesa con todos y que por eso no deja de ser Dios, que viene como m\u00e9dico de nosotros que estamos enfermos, y a veces andamos como si no lo estuvi\u00e9ramos.<\/em><\/p>\n<p><em>Tanto Lev\u00ed como sus amigos, como los fariseos, en el fondo est\u00e1n todos enfermos; algunos se dan cuenta y otros no. Unos con enfermedades visibles y otros con enfermedades ocultas.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos sufrimos enfermedades espirituales y del coraz\u00f3n, y por eso en vez de ver las enfermedades de los dem\u00e1s olvid\u00e1ndonos de las nuestras, en vez de enojarnos porque Jes\u00fas cura a los que parece que no lo merecen, en vez de creernos que no necesitamos m\u00e9dico, aprovechemos que Jes\u00fas se sienta a la mesa con cualquiera, con todos, para estar con \u00e9l; y para que estando con \u00e9l, podamos cambiar. Es verdad, \u00e9l quiere que cambiemos. \u00c9l quiere que en esta Cuaresma nosotros nos propongamos verdaderamente un cambio profundo del coraz\u00f3n. Es tiempo de gracia, es tiempo de dejar que Jes\u00fas se siente a la mesa con nosotros y nos enternezca con su amor y nos muestre que es posible ser hombres y mujeres nuevos, cambiar verdaderamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta es la conversi\u00f3n que todos necesitamos, cercanos y alejados. Porque, en definitiva, alg\u00fan d\u00eda todos terminaremos comiendo en la misma mesa, en la mesa del Reino, si de verdad aprendimos a dejarnos curar por Dios, que es Padre y env\u00eda a su Hijo para sanarnos. Mientras tanto, no se\u00f1alemos a nadie, por las dudas. No vaya ser que Dios lo llame y yo me quede mirando de lejos c\u00f3mo disfrutan algo que me estoy perdiendo. Mientras tanto, vivamos esta Cuaresma convencidos de que necesitamos del mejor m\u00e9dico del mundo que anda recorriendo el hospital de nuestra vida buscando a qui\u00e9n curar.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy te animo a levantar la mano para poder decirle: \u00abSe\u00f1or, yo tengo necesidad de m\u00e9dico, tengo necesidad de vos. Tengo necesidad de ser curado, porque mi soberbia tambi\u00e9n me enceguece y me hace ponerme por encima de los dem\u00e1s; porque mi soberbia tambi\u00e9n me hace olvidar que alguna vez entraste a mi vida y me ense\u00f1aste lo que era la misericordiosa\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas sali\u00f3 y vio a un publicano llamado Lev\u00ed, que estaba sentado junto a la mesa de recaudaci\u00f3n de impuestos, y le dijo: \u00abS\u00edgueme.\u00bb El, dej\u00e1ndolo todo, se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3. Lev\u00ed ofreci\u00f3 a Jes\u00fas un gran banquete en su casa. Hab\u00eda numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3653,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3652","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3652","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3652"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3652\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3656,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3652\/revisions\/3656"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3653"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3652"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3652"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3652"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}