{"id":3669,"date":"2024-02-20T00:00:39","date_gmt":"2024-02-20T03:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3669"},"modified":"2024-02-19T08:34:50","modified_gmt":"2024-02-19T11:34:50","slug":"i-martes-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-martes-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"I Martes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3669-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/20febrero-audio-I-MartesCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/20febrero-audio-I-MartesCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/20febrero-audio-I-MartesCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/20febrero-audio-I-MartesCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar ser\u00e1n escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que est\u00e1 en el cielo sabe bien qu\u00e9 es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.<\/p>\n<p>Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que est\u00e1s en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.<\/p>\n<p>Danos hoy nuestro pan de cada d\u00eda. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentaci\u00f3n, sino l\u00edbranos del mal.<\/p>\n<p>Si perdonan sus faltas a los dem\u00e1s, el Padre que est\u00e1 en el cielo tambi\u00e9n los perdonar\u00e1 a ustedes. Pero si no perdonan a los dem\u00e1s, tampoco el Padre los perdonar\u00e1 a ustedes.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Dec\u00edamos que la Cuaresma tiene como una imagen de fondo que ayuda a comprender nuestra propia vida: el desierto. Jes\u00fas se va al desierto y es ah\u00ed donde experimenta la prueba. Las pruebas, las tentaciones aparecen, parad\u00f3jicamente, en el desierto, cuando experimentamos la carencia, cuando nos falta lo superficial, incluso \u2013y m\u00e1s te digo\u2013 lo necesario, como el alimento. Es un s\u00edmbolo. En el desierto aprendemos a vivir con lo esencial. Por eso en la Cuaresma vamos aprendiendo o deber\u00edamos aprender a prescindir de lo que es innecesario y a aferrarnos a lo realmente necesario.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>No sale f\u00e1cil del coraz\u00f3n decir que una prueba, una tribulaci\u00f3n o una tentaci\u00f3n, como quieras llamarle, son de alguna manera una bendici\u00f3n para nuestras vidas. Para nosotros, un buen d\u00eda es un d\u00eda sin problemas, sin dificultades, sin embargo, nunca tenemos que olvidar que el pasar por el desierto, por arideces, por dificultades, por dolores, por tristezas, es parte de la vida y, desde ah\u00ed tambi\u00e9n, podemos crecer y aprender much\u00edsimo. Por eso el ap\u00f3stol Santiago dice: \u00abHermanos, al\u00e9grense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. Y la paciencia debe ir acompa\u00f1ada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfecci\u00f3n y a la madurez, sin que les falte nada\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando esta sabidur\u00eda de la Palabra de Dios se malinterpreta, sobrevienen toda clase de confusiones que ridiculizan nuestra fe e incluso puede hacer que muchos le huyan. Te recuerdo algunas de las malas interpretaciones que se escuchan con respecto al hecho de que \u00abes necesario pasar pruebas en la vida\u00bb. Por ejemplo: el pensar que para ser cristiano hay que ser un \u00abenamorado del sufrimiento\u00bb, como si nos gustara naturalmente; la de pensar, por ejemplo, que solo se crece sufriendo; creer que la \u00fanica cara del amor es el sufrimiento y que, si no duele, no sirve, nos es digno de amor. Muchas veces se escucha eso y se han burlado del cristianismo diciendo que es un mentor del sufrimiento por el sufrimiento mismo, un creador de la represi\u00f3n que no nos deja ser felices. Claramente, te imaginar\u00e1s, al escuchar esto, que nuestra fe no ense\u00f1a eso. Son solo caricaturas. Entonces, \u00bfc\u00f3mo es posible alegrarse profundamente cuando nos tocan vivir pruebas? Eso iremos tambi\u00e9n desmenuzando en estos d\u00edas.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos deja una ense\u00f1anza profunda sobre la oraci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es finalmente lo esencial de la oraci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo debemos orar, rezar? \u00bfNo ser\u00e1 que a veces la hemos cargado de adornos que al fin y al cabo la hacen m\u00e1s dif\u00edcil de lo que es?<\/em><\/p>\n<p><em>En su esencia, rezar, orar, como le quieras llamar, es dialogar con nuestro Padre del cielo, es escucharlo, es hablarle. Tan simple y complicado como eso. Por eso, Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 a no complicarnos la vida para rezar, para orar; nos ense\u00f1\u00f3 la simplicidad del Padrenuestro, en donde aprendemos a pedir lo esencial y, adem\u00e1s, a pedirlo en el orden que corresponde. Porque no solo es bueno aprender a decir buenas cosas, sino que adem\u00e1s decirlas como hay que decirlas. Con el Padrenuestro tenemos asegurado todo esto, porque son las palabras del Hijo, ense\u00f1adas a los peque\u00f1os hijos, que somos vos y yo. No importa cu\u00e1ntas palabras decimos al rezar, cu\u00e1ntas veces las repetimos, sino que lo que importa es saber y gustar lo que se dice, para que al decirlas nuestra mente est\u00e9 alineada, por decirlo as\u00ed, con nuestro coraz\u00f3n, que ambos se abracen y concuerden en lo mismo. No hace falta ser visto, ser tenido en cuenta por los otros al rezar. \u00abNuestro Padre, que ve en lo secreto, nos recompensar\u00e1\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo hoy que digamos juntos la oraci\u00f3n que es madre de todas las oraciones, que muchas veces fuimos olvidando o repitiendo como loros. Volvamos a levantar la cabeza con el coraz\u00f3n elevado tambi\u00e9n, puesto en el cielo, y a pensar en todo lo que queremos decirle, como se dice ac\u00e1, en Argentina, al Tata Dios, pero al mismo tiempo confiando en que \u00e9l sabe mejor todo lo que necesitamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Digamos: \u00abPadre, Padre de todos, de buenos y malos, de los que amamos y de los que nos cuesta amar. Padre que est\u00e1s en el Cielo, en todos lados, en los corazones y en donde a veces menos pensamos. Queremos que tu nombre sea conocido, santificado, glorificado, amado. Queremos que tu Reino, que tu amor llegue a todos, que todos reconozcan tu voluntad y la cumplan, especialmente los que decimos amarte, los cristianos. Necesitamos el perd\u00f3n tuyo y el de los dem\u00e1s. Necesitamos aprender a perdonar de coraz\u00f3n porque no podemos vivir sin perd\u00f3n, nos hace muy mal. Ay\u00fadanos a vivir esta realidad, por favor, Padre. Queremos el Pan de cada d\u00eda, tu Palabra que nos alimenta, tu hijo, el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y el pan necesario en nuestra mesa. No queremos pensar que lo material es lo esencial. Por favor, no nos dejes caer en la peor tentaci\u00f3n, en la peor prueba. No dejes que nos olvidemos que somos hijos tuyos, amados. No dejes que el maligno nos robe y nos aparte de tu amor, de tu coraz\u00f3n de Padre. Todo esto y de lo que no nos damos cuenta, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Se\u00f1or, tu Hijo, y te le pedimos en el Esp\u00edritu Santo, el amor que fue derramado en nuestros corazones\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar ser\u00e1n escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que est\u00e1 en el cielo sabe bien qu\u00e9 es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3670,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-3669","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3669","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3669"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3669\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3673,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3669\/revisions\/3673"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3670"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3669"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3669"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3669"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}