{"id":3695,"date":"2024-02-25T00:00:22","date_gmt":"2024-02-25T03:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3695"},"modified":"2024-02-24T09:00:46","modified_gmt":"2024-02-24T12:00:46","slug":"ii-domingo-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-domingo-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"II Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3695-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/25febrero-audio-II-DomingoCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/25febrero-audio-II-DomingoCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/25febrero-audio-II-DomingoCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/25febrero-audio-II-DomingoCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas tom\u00f3 a Pedro, Santiago y Juan, y los llev\u00f3 a ellos solos a un monte elevado. All\u00ed se transfigur\u00f3 en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podr\u00eda blanquearlas. Y se les aparecieron El\u00edas y Mois\u00e9s, conversando con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pedro dijo a Jes\u00fas: \u00abMaestro, \u00a1qu\u00e9 bien estamos aqu\u00ed! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas.\u00bb Pedro no sab\u00eda qu\u00e9 decir, porque estaban llenos de temor.<\/p>\n<p>Entonces una nube los cubri\u00f3 con su sombra, y sali\u00f3 de ella una voz: \u00abEste es mi Hijo muy querido, esc\u00fachenlo.\u00bb<\/p>\n<p>De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jes\u00fas solo con ellos.<\/p>\n<p>Mientras bajaban del monte, Jes\u00fas les prohibi\u00f3 contar lo que hab\u00edan visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qu\u00e9 significar\u00eda \u00abresucitar de entre los muertos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo es saber que no todo es un desierto en la vida!, sino que, adem\u00e1s, gracias a Dios, tenemos momentos y experiencias de \u00abtransfiguraciones\u00bb, como las de Algo del Evangelio de hoy, en este domingo, segundo de Cuaresma. En medio de los desiertos tambi\u00e9n hay oasis, hay descansos, hay monta\u00f1as como el Tabor en donde Jes\u00fas se transfigur\u00f3 y se dej\u00f3 ver como Dios, por lo menos por un instante, de un modo deslumbrante. Durante la Cuaresma tambi\u00e9n la Iglesia nos regala un \u00abTabor\u00bb, o sea, un domingo en donde no hablamos tanto del camino, de la lucha, de las pruebas, de las tentaciones, de la Cruz que se vendr\u00e1, sino de las experiencias de Jes\u00fas que nos tocan hasta el cuerpo y nos ayudan a mantenernos firmes en el camino, a pesar de todo, pase lo que pase. Quien tuvo una experiencia real de Jes\u00fas, dif\u00edcilmente se deje vencer, se deje caer en la peor tentaci\u00f3n, en los momentos dif\u00edciles, de crisis, que nunca nos faltar\u00e1n. De hecho, tan fuerte fue para estos ap\u00f3stoles ese d\u00eda que no lo olvidaron jam\u00e1s y, adem\u00e1s, representados por Pedro, quisieron quedarse a vivir en ese lugar, sin importarles nada. En ellos est\u00e1 representada la Iglesia, vos y yo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no les propuso a sus amigos, no nos propone a nosotros, un camino de Cruz con una sola cara, as\u00ed nom\u00e1s, a secas, sino que nos propone un camino de felicidad, pero de entrega, un camino que siempre terminar\u00e1 bien, pero que terminar\u00e1 con \u00e9l en la gloria del cielo si somos fieles a su amor hasta el fin. \u00abPor la constancia salvar\u00e1n sus vidas\u00bb, dice Jes\u00fas tambi\u00e9n. Ese d\u00eda quiso darles a sus ap\u00f3stoles, por lo menos a estos tres, la gracia de poder verlo \u00abcara a cara\u00bb y de escuchar la voz del Padre, para que cuando la Cruz aparezca en el camino, que finalmente apareci\u00f3, no se olviden de lo que hab\u00edan visto, no se olviden del final del t\u00fanel, como se dice.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfTe pas\u00f3 alguna vez? Decime que s\u00ed, por favor. Decime que alguna vez tuviste esa sensaci\u00f3n y experiencia de perder la noci\u00f3n del tiempo y de decir interiormente: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bien que estoy ac\u00e1! \u00a1Qu\u00e9 lindo ser\u00eda que esto dure para siempre! \u00a1Si esto me pas\u00f3 en la tierra, lo que debe ser el cielo!\u00bb Sin embargo, tenemos que reconocer que esto no es magia. Jes\u00fas no nos propone magia, nos propone fidelidad, nos propone bajar del monte para volver a la vida de todos los d\u00edas y entregarnos, dar la vida, como les pas\u00f3 a Pedro, Santiago y Juan. \u00c9l nos pide entrega total; nos prueba de alg\u00fan modo, permite la prueba, mejor dicho, para que nos animemos a entregarlo todo, hasta la sangre, como lo hizo \u00e9l. \u00bfQui\u00e9n de nosotros, si le piden todo, da todo, pero realmente todo? Ojal\u00e1 pudi\u00e9ramos.<\/em><\/p>\n<p><em>En la primera lectura, tambi\u00e9n de hoy, dice la Palabra que \u00abDios puso a prueba a Abraham\u00bb. \u00ab\u00a1Abraham!\u00bb, le dijo. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abAqu\u00ed estoy\u00bb. Abraham es el ejemplo m\u00e1s acabado del que da todo, del que no se guard\u00f3 nada. No hay que pensar, en ese relato tan conocido, en un Dios que es macabro al pedir el sacrificio de Isaac, su hijo, sino en un Dios que, de alguna manera, permite la prueba, nos \u00abpone a prueba\u201d para llevarnos hasta el fondo de la fe. As\u00ed lo llev\u00f3 a Abraham a la confianza total, absoluta, y as\u00ed bendecirlo, haci\u00e9ndolo padre de miles y miles. Abraham es padre de la fe y modelo de la fe. \u00bfPor qu\u00e9? Porque escuch\u00f3, crey\u00f3 y obedeci\u00f3 absolutamente. Para creer es necesario escuchar, para confirmar la fe es necesario obedecer. La fe es confianza y no conf\u00eda el que antes no escucha y no conf\u00eda el que no es capaz de obedecer. Por eso, la fe no es algo abstracto, un mero sentimiento o aceptaci\u00f3n de verdades intelectuales que no tocan la vida. La fe es camino de escucha y de obediencia. La fe-confianza es el eslab\u00f3n que une la escucha con la obediencia a lo que Dios nos va proponiendo a lo largo de la vida. Abraham supo hacer todo bien porque conf\u00edo en que lo que escuchaba era verdad, y como era verdad, deb\u00eda hacerlo para su bien y el de su familia. Conf\u00edo en Dios, confi\u00f3 al escuchar y obedeci\u00f3 con confianza.<\/em><\/p>\n<p><em>Uno escucha muchas veces que con total seguridad muchos de nosotros decimos: \u00abPadre, yo tengo fe\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, cuando uno pregunta, cuando uno indaga un poco m\u00e1s por el compromiso real con la fe, en general lo que se descubre es que \u00abesa fe\u00bb a veces es un poco supuesta, no est\u00e1 acompa\u00f1ada ni de escucha, ni de obras, ni de amor. Como si la fe fuera una mera afirmaci\u00f3n: \u00abtengo fe\u00bb. Pareciera que con decir que \u00abtenemos fe\u00bb alcanza. No es as\u00ed. La fe es camino de abandono total, de ir capacit\u00e1ndonos para darle todo a Dios, y d\u00e1ndole todo, recibir todo de \u00e9l. O dicho al rev\u00e9s, \u00a1cuidado!, recibiendo todo de \u00e9l somos capaces de darlo todo.<\/em><\/p>\n<p><em>En el Evangelio de hoy Dios Padre nos da la misma clave de la primera lectura para que nuestra fe no sea frases sueltas: \u00abEste es mi Hijo muy querido, esc\u00fachenlo\u00bb. Escuchar. Por m\u00e1s que Pedro quer\u00eda quedarse ah\u00ed porque estaba lindo el lugar, Dios les dice: \u00abEscuchen\u00bb. Escuch\u00e1, escuchemos. Leamos y meditemos la Palabra de Dios, lo que Dios quiere. Confiemos en lo que nos pide. Creamos de verdad, creamos que todo es verdad y caminemos con \u00e9l en medio de las pruebas de este mundo, de tentaciones, sufrimientos, para poder llegar como \u00e9l transfigurados a la gloria de la Resurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 lindo es terminar con estas palabras de san Pablo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 diremos despu\u00e9s de todo esto? Si Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros?\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas tom\u00f3 a Pedro, Santiago y Juan, y los llev\u00f3 a ellos solos a un monte elevado. All\u00ed se transfigur\u00f3 en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podr\u00eda blanquearlas. Y se les aparecieron El\u00edas y Mois\u00e9s, conversando con Jes\u00fas. 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