{"id":3705,"date":"2024-02-27T00:00:19","date_gmt":"2024-02-27T03:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3705"},"modified":"2024-02-25T10:20:17","modified_gmt":"2024-02-25T13:20:17","slug":"ii-martes-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-martes-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"II Martes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3705-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/27febrero-audio-II-MartesCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/27febrero-audio-II-MartesCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/27febrero-audio-II-MartesCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/27febrero-audio-II-MartesCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la multitud y a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abLos escribas y fariseos ocupan la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se gu\u00eden por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los dem\u00e1s, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.<\/p>\n<p>Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y o\u00edrse llamar &#8220;mi maestro&#8221; por la gente.<\/p>\n<p>En cuanto a ustedes, no se hagan llamar &#8220;maestro&#8221;, porque no tienen m\u00e1s que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen &#8220;padre&#8221;, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco &#8220;doctores&#8221;, porque s\u00f3lo tienen un Doctor, que es el Mes\u00edas.<\/p>\n<p>Que el m\u00e1s grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No todo es desierto en la vida \u2013dec\u00edamos\u2013, gracias a las delicadezas de Dios. Tenemos muchos momentos de consuelo y paz que nos hacen revivir: esas ser\u00edan lo que llamamos \u00ablas transfiguraciones\u00bb. Son experiencias de Dios con nosotros, que Dios quiere tener con nosotros y que tuvo con nosotros, que nos deber\u00edan ayudar a levantarnos en los momentos donde no se siente nada del amor y parece que no vale la pena. No quiere decir que debemos vivir de rentas, como se dice, o sea, de lo recibido alguna vez por lo que invertimos, pero es verdad que a veces es necesario refrescar lo viejo, refrescar la memoria cuando \u00abla cosa\u00bb se pone dif\u00edcil.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hay una frase popular que expresa una verdad, aunque no sea del todo verdad: \u00abDios aprieta, pero no ahorca\u00bb. La verdad que no me gusta tanto, porque es una locura pensar que Dios hace lo que en realidad hacemos nosotros. Como que Dios est\u00e1 viendo ah\u00ed a ver a qui\u00e9n aprieta, a qui\u00e9n hace sufrir hoy. Dios no aprieta nunca y, obviamente, jam\u00e1s ahorca. Pero s\u00ed podemos decir que a veces parece que las pruebas de la vida nos aprietan, que nos est\u00e1n por ahorcar, pero si sabemos buscar ayuda, en realidad nunca caeremos en sus garras. En realidad, es una frase popular que expresa la pobre imagen de Dios que tenemos.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre hay oportunidades para volver a experimentar que Jes\u00fas est\u00e1, que se nos manifiesta, que nos ama, que desea hacernos revivir con su amor, pero depende mucho de nosotros aprender a subir la \u00abmonta\u00f1a\u00bb con \u00e9l. La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas fue en una monta\u00f1a, no fue en el llano. Signo de que Dios se muestra tambi\u00e9n cuando sabemos apartarnos de lo cotidiano, cuando caminamos con \u00e9l y sabemos esperar y confiar.<\/em><\/p>\n<p><em>Con respecto a Algo del Evangelio de hoy, es uno de esos d\u00edas con frases bastantes lapidarias, especialmente para los que estamos con alguna responsabilidad dentro de la Iglesia. Es un llamado de atenci\u00f3n para los que ense\u00f1amos la fe, pero tambi\u00e9n para los que la reciben. La soberbia del coraz\u00f3n se mete en cualquier coraz\u00f3n. No conoce fronteras ni puestos ni clases sociales y tenemos que aprender a percibirla, tanto en nuestro coraz\u00f3n para expulsarla como en el de los otros para evitar que nos haga mal.<\/em><\/p>\n<p><em>Me pregunto: \u00bfEs posible que a veces la soberbia tenga tanta fuerza y que vivamos como si fu\u00e9ramos los centros de este mundo? \u00bfEs posible que en realidad siendo tan poca cosa nos la creamos tanto? Vos dir\u00e1s: \u00abBueno\u2026 no es para tanto, padre. No somos tan soberbios todos\u00bb. Es bueno que cada uno se deje interpelar por las palabras de Jes\u00fas, las de hoy especialmente. La soberbia toma mil colores y tonos seg\u00fan la personalidad y la experiencia de vida de cada uno, y justamente el peor mal de la soberbia es que a veces no se ve a simple vista. Solo una luz desde afuera puede ayudarnos a iluminar nuestro coraz\u00f3n y hacernos dar cuenta lo centrado en nosotros mismos que estamos y cu\u00e1nto nos enferma eso. No solo puede ser soberbio el engre\u00eddo exteriormente, el que se lleva por delante todo, sino tambi\u00e9n puede ser soberbio el apocado y silencioso. La soberbia no es una cuesti\u00f3n de car\u00e1cter fuerte, algo externo, sino que es algo que est\u00e1 muy arraigado en nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Dije que la soberbia toma mil colores; ahora, en la Palabra de hoy, las palabras de Jes\u00fas son muy fuertes, especialmente hacia los que ten\u00edan una funci\u00f3n en el pueblo de Israel, y sin miedo tenemos que trasladarlas al Pueblo de la Iglesia, espec\u00edficamente a los ministros, a los que deben servir a otros. Cuando la soberbia ataca a los ministros de la Iglesia (obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados), aquellos que tienen funciones de guiar al Pueblo de Dios, ataca a la cabeza, y si la cabeza es soberbia, el Cuerpo se va enfermando tambi\u00e9n de este virus a veces muy imperceptible. Tambi\u00e9n pasa en cualquier grupo, en cualquier comunidad. S\u00e9 que suena muy duro, pero creo que no hay que tener miedo en decirlo, especialmente nosotros los sacerdotes (me incluyo), de decir las cosas como son, pero con amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando la soberbia se entremezcla con un cargo, con una posici\u00f3n eclesial, con una cuesti\u00f3n de poder, se puede transformar en una bomba de tiempo. \u00abQue el m\u00e1s grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb. Estas palabras de Jes\u00fas, todos los sacerdotes deber\u00edamos grabarlas en el coraz\u00f3n y ponerlas en nuestras \u00aboficinas\u00bb, escritorios, pero principalmente vivirlas y no escaparle al cambio si tenemos que hacerlo.<\/em><\/p>\n<p><em>El problema no es solo del que manipula consciente o inconscientemente con su poder o del que le gusta el poder, sino tambi\u00e9n del que se deja manipular y le da m\u00e1s poder al que lo tiene. Muchas veces \u00abla culpa \u2013como se dice\u2013 no es sola del chancho, sino del que le da de comer\u00bb. La soberbia se retroalimenta y no se extirpa del coraz\u00f3n hasta que Jes\u00fas no nos abre los ojos y nos ayuda a darnos cuenta cu\u00e1nto tiempo perdimos por andar enfermos, pero sin s\u00edntomas, asintom\u00e1ticos, como se dice.<\/em><\/p>\n<p><em>No vamos a ser cre\u00edbles como Iglesia si no somos humildes. Sin verdadera humildad no hay evangelizaci\u00f3n profunda, no hay testimonio posible, duradero y eficaz. Sencillamente porque el que nos salv\u00f3, no se la crey\u00f3. Y si \u00e9l no se la \u00abcrey\u00f3\u00bb, \u00bfqu\u00e9 nos queda a nosotros?<\/em><\/p>\n<p><em>Recemos hoy por los sacerdotes. Reza por m\u00ed, reza por los que ten\u00e9s cerca, por aquellos que no se dan cuenta de su soberbia. Recemos por todos los que le toca servir, por aquellos que Dios eligi\u00f3 para ser humildes y, a veces, no lo son. Todos lo necesitamos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la multitud y a sus disc\u00edpulos: \u00abLos escribas y fariseos ocupan la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se gu\u00eden por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 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