{"id":3710,"date":"2024-02-28T00:00:22","date_gmt":"2024-02-28T03:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3710"},"modified":"2024-02-27T09:58:44","modified_gmt":"2024-02-27T12:58:44","slug":"ii-miercoles-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-miercoles-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"II Mi\u00e9rcoles de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3710-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/28febrero-audio-II-MiercolesCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/28febrero-audio-II-MiercolesCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/28febrero-audio-II-MiercolesCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/28febrero-audio-II-MiercolesCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas se dispuso a subir a Jerusal\u00e9n, llev\u00f3 consigo s\u00f3lo a los Doce, y en el camino les dijo: \u00abAhora subimos a Jerusal\u00e9n, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenar\u00e1n a muerte y lo entregar\u00e1n a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer d\u00eda resucitar\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acerc\u00f3 a Jes\u00fas, junto con sus hijos, y se postr\u00f3 ante \u00e9l para pedirle algo.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres?\u00bb, le pregunt\u00f3 Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ella le dijo: \u00abManda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abNo saben lo que piden\u00bb, respondi\u00f3 Jes\u00fas. \u00ab\u00bfPueden beber el c\u00e1liz que yo beber\u00e9?\u00bb<\/p>\n<p>\u00abPodemos\u00bb, le respondieron.<\/p>\n<p>Est\u00e1 bien, les dijo Jes\u00fas, ustedes beber\u00e1n mi c\u00e1liz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a m\u00ed concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre.\u00bb<\/p>\n<p>Al o\u00edr esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jes\u00fas los llam\u00f3 y les dijo: \u00abUstedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder as\u00ed. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No es bueno perder la memoria de las cosas lindas de la vida y de la fe, la memoria de las cosas que nos hicieron bien, las cosas buenas que nos pasaron y nos pasan en la vida. \u00bfTe acord\u00e1s que el domingo habl\u00e1bamos de eso, de las transfiguraciones, de las manifestaciones de Jes\u00fas en nuestras vidas? Cuando perdemos la memoria o cuando nos acordamos mal o selectivamente, el coraz\u00f3n se nos \u00abatrofia\u00bb de alguna manera y no se transforma, no se \u00abtransfigura\u00bb como Jes\u00fas quiere. Por eso la Cuaresma es tambi\u00e9n un tiempo de ejercer la buena memoria, recuperar la memoria de la fe, la memoria que nos ayuda a no dudar cuando en el presente todo parece \u00abtambalear\u00bb, todo se quiere \u00abdesmoronar\u00bb. Cuando perdemos la memoria de lo que realmente somos, de lo que realmente Jes\u00fas hizo por nosotros, terminamos cayendo en lo mismo que todo el mundo, terminamos \u00abpisando el palito\u00bb \u2013como se dice\u2013 de la soberbia, que siempre quiere aflorar en nuestro coraz\u00f3n haci\u00e9ndonos creer m\u00e1s de lo que somos o menos de lo que somos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 crees que les pas\u00f3 a los disc\u00edpulos en el relato de hoy? Algo del Evangelio de hoy nos muestra claramente que \u00abperdieron la memoria\u00bb y, al olvidarse de lo que Jes\u00fas les hab\u00eda dicho unos segundos antes, cuando les anticip\u00f3 que iba a ser entregado, maltratado y crucificado, se dejaron \u00abenfermar\u00bb por su ego, por su yo \u2013que les dec\u00eda seguramente otra cosa\u2013, por su soberbia \u2013que ambicionaba un lugar sin importar lo que Jes\u00fas les estaba ense\u00f1ando\u2013. Jes\u00fas habla un idioma, podr\u00edamos decir, y los disc\u00edpulos otro, mucho m\u00e1s llano. Jes\u00fas habla el idioma del amor, de la entrega y ellos el idioma del yo, del ego\u00edsmo, del narcisismo. Y una cosa lleva a la otra: la ambici\u00f3n se alimenta de peque\u00f1as ambiciones, suma de ambiciosos y sus ambiciones, y termina generando broncas en otros ambiciosos. Bueno, un peque\u00f1o trabalenguas que me sali\u00f3. Parece gracioso, pero es as\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>La escena de hoy es una pel\u00edcula de lo que pasa cada d\u00eda en cada lugar, en tantos corazones que se olvidan del amor de Dios y solo piensan en su lugar, en su \u00abquintita\u00bb, en su poder, en su puesto, en su prestigio, en salvarse solos. \u00a1Cuidado!, no solo fuera de la Iglesia, sino tambi\u00e9n en ella. La madre de Juan y Santiago ambiciona un lugar para sus hijos, queriendo realizarse ella por medio de ellos, seguramente (como pasa tantas veces); Juan y Santiago ambicionan lo que ambiciona su madre y los otros diez se enojan porque, en el fondo, ambicionan lo que ambicionan los otros dos. \u00bfTe das cuenta de la locura \u2013por decirlo de alg\u00fan modo\u2013, la enfermedad de la soberbia? La ambici\u00f3n y la soberbia, en todos sus matices y colores, nos enferman; as\u00ed, literalmente. Nos vamos enfermando en el coraz\u00f3n y alg\u00fan d\u00eda nos enferma el cuerpo incluso, nos pasa factura, como se dice. \u00bfCu\u00e1ndo vamos a comprender esto que Jes\u00fas nos ense\u00f1a hoy a todos? \u00abEntre ustedes no debe suceder as\u00ed\u00bb. Jes\u00fas sabe que esto pasa, pero nos vuelve a decir: \u00abEntre ustedes no debe suceder as\u00ed\u00bb. No podemos hacer en la Iglesia lo mismo que se hace afuera, lo mismo que hace todo el mundo, lo mismo que pretende hacer nuestro coraz\u00f3n olvid\u00e1ndose del otro. \u00a1No podemos!, porque hace mal, nos enferma a todos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNos damos cuenta a veces lo que ambicionamos? \u00bfNos olvidamos que aquel al que seguimos vino a servir, pero a servir con amor? Eso es lo que no nos tenemos que olvidar nunca para evitar \u00abpisar el palito\u00bb de la ambici\u00f3n y soberbia de nuestro coraz\u00f3n que es capaz de olvidarse de todo en segundos, en minutos, por un lugar, por un simple y deseable lugar de poder, tanto en la Iglesia como fuera de ella.<\/em><\/p>\n<p><em>Que nuestro coraz\u00f3n no ambicione otra cosa que amar, que amar con libertad, sin poder sobre los otros, sin manipular a nadie. Podemos. Podemos decir con los disc\u00edpulos, tal vez un poco ingenuos e inconscientes: \u00abPodemos, podemos \u201cbeber el c\u00e1liz\u201d. Podemos vivir tu misma vida, Jes\u00fas, no buscando sobresalir por sobre los otros por ambici\u00f3n, sino solo por amor\u00bb. Como dice san Pablo: \u00abQue la \u00fanica deuda con los dem\u00e1s sea la del amor mutuo\u00bb. Nada m\u00e1s que eso.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas se dispuso a subir a Jerusal\u00e9n, llev\u00f3 consigo s\u00f3lo a los Doce, y en el camino les dijo: \u00abAhora subimos a Jerusal\u00e9n, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. 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