{"id":3733,"date":"2024-03-03T00:00:34","date_gmt":"2024-03-03T03:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3733"},"modified":"2024-03-02T16:17:13","modified_gmt":"2024-03-02T19:17:13","slug":"iii-domingo-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"III Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3733-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/03marzo-audio-III-DomingoCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/03marzo-audio-III-DomingoCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/03marzo-audio-III-DomingoCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/03marzo-audio-III-DomingoCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Se acercaba la Pascua de los jud\u00edos. Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n y encontr\u00f3 en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un l\u00e1tigo de cuerdas y los ech\u00f3 a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparram\u00f3 las monedas de los cambistas, derrib\u00f3 sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: \u00abSaquen esto de aqu\u00ed y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio.\u00bb<\/p>\n<p>Y sus disc\u00edpulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumir\u00e1.<\/p>\n<p>Entonces los jud\u00edos le preguntaron: \u00ab\u00bfQu\u00e9 signo nos das para obrar as\u00ed?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abDestruyan este templo y en tres d\u00edas lo volver\u00e9 a levantar.\u00bb<\/p>\n<p>Los jud\u00edos le dijeron: \u00abHan sido necesarios cuarenta y seis a\u00f1os para construir este Templo, \u00bfy T\u00fa lo vas a levantar en tres d\u00edas?\u00bb<\/p>\n<p>Pero \u00c9l se refer\u00eda al templo de su cuerpo.<\/p>\n<p>Por eso, cuando Jes\u00fas resucit\u00f3, sus disc\u00edpulos recordaron que \u00e9l hab\u00eda dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que hab\u00eda pronunciado.<\/p>\n<p>Mientras estaba en Jerusal\u00e9n, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba. Pero Jes\u00fas no se fiaba de ellos, porque los conoc\u00eda a todos y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: \u00c9l sab\u00eda lo que hay en el interior del hombre.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00ab\u00c9l sab\u00eda lo que hay en el interior del hombre\u00bb, dice la Palabra de hoy. \u00c9l sabe lo que hay en tu interior y en el m\u00edo, en el de todos, y eso es algo que jam\u00e1s podemos olvidar, sin importar c\u00f3mo estemos (un poco mejor, un poco peor), tanto si estamos en la oscuridad como en la luz. \u00c9l sabe de nuestras oscuridades e incoherencias. \u00c9l sabe de nuestras luchas cotidianas, de nuestras victorias, de nuestros pecados ocultos. Sabe de nuestras tristezas y depresiones. Sabe de nuestros triunfos silenciosos, esos que nadie puede ver. \u00c9l sabe c\u00f3mo no estamos viviendo libremente nuestra fe cuando hacemos de \u00absu casa una casa de comercio\u00bb. \u00c9l lo sabe todo, desde antes que nosotros podamos darnos cuenta. En este domingo de Cuaresma es lindo que no olvidemos esta gran verdad, \u00abporque nos conoce a todos y no necesita que nadie le informe de nosotros\u00bb. \u00a1Menos mal! Si Jes\u00fas se dejara llevar por lo que dicen los otros de nosotros, \u00c9l tendr\u00eda una imagen bastante desdibujada de nuestro coraz\u00f3n. \u00bfNo te consuela saber que solo \u00c9l sabe bien qui\u00e9nes somos verdaderamente y lo que somos?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Los domingos muchos de nosotros vamos al templo, a tantos templos esparcidos a lo largo y ancho de este mundo. \u00bfCu\u00e1ntos habr\u00e1? Miles de miles. Hay de todo tipo y color, en cualquier tipo de pa\u00eds, de comunidad y de condici\u00f3n social. Cientos y miles de lugares, en donde nos reunimos a celebrar nuestra fe para no olvidar que Jes\u00fas con su vida, muerte y resurrecci\u00f3n vino a inaugurar una nueva etapa de la historia, en donde ya no es necesario \u00abcomerciar\u00bb con Dios para poder agradarle. \u00bfPensaste en esto alguna vez?<\/em><\/p>\n<p><em>El mensaje de Algo del Evangelio de hoy es fuerte y profundo, y por eso erramos el camino si solo lo interpretamos desde la superficialidad, qued\u00e1ndonos solo con el enojo de Jes\u00fas, con su santa ira, como se dice, que incluso sorprende mucho. Por eso, hoy te propongo empezar desde otro lado\u2026 desde la liturgia, ya que la misma celebraci\u00f3n nos ayuda a comprender las Palabras de Dios que se proclaman; y al rev\u00e9s, comprender la Escritura nos ayuda a comprender lo que celebramos cada domingo, cada d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n de las ofrendas en la misa, el sacerdote puede decir la siguiente oraci\u00f3n que dice as\u00ed: \u00abOremos, hermanos, para que, llevando al altar los gozos y las fatigas de cada d\u00eda, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso\u00bb. \u00bfTe la acord\u00e1s? Especialmente en ese momento, se nos invita a todos a ofrecer en el altar, junto con el pan y el vino, nuestra propia vida, nuestros gozos, las cosas que nos dan satisfacci\u00f3n, nuestras alegr\u00edas, lo lindo de la vida que Dios nos regal\u00f3; tambi\u00e9n las fatigas, los cansancios, las cosas que no salieron como quer\u00edamos, los sufrimientos, las incomprensiones, las tristezas: todo aquello que aparentemente no sirve y no suma. Bueno, todo eso tambi\u00e9n la Iglesia nos invita a ofrecerlo. Todo. \u00abNada se pierde, todo se transforma\u00bb para aquel que tiene fe en Jes\u00fas. Ofrecemos todo disponi\u00e9ndonos a ofrecer un sacrificio de amor, el sacrificio del amor, de Aquel que se entrega por amor a su Padre; en realidad, nos unimos a su ofrenda. Solo esa entrega es agradable al Padre y todo lo nuestro se suma para poder hacer que esa ofrenda sea recibida por el Padre, una ofrenda que tenga sentido y d\u00e9 frutos.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo eso podemos hacerlo gracias a la entrega de Jes\u00fas en la Cruz y a su Resurrecci\u00f3n, que dieron comienzo a una nueva forma de dar culto a Dios: d\u00e1ndole al Padre lo que le corresponde, o sea, todo. El hombre no pod\u00eda, no puede darle todo; en cambio, su Hijo s\u00ed. Jes\u00fas expuls\u00f3 a los vendedores del templo ese d\u00eda para anticipar lo que ser\u00eda su entrega en la Cruz definitiva, su Resurrecci\u00f3n y la construcci\u00f3n de un nuevo templo de Dios, su mismo cuerpo. Por eso dice el Evangelio: \u00abJes\u00fas les respondi\u00f3: \u201cDestruyan este templo y en tres d\u00edas lo volver\u00e9 a levantar\u201d\u00bb. Su presencia ya no se reduce al templo material. Hoy podemos dar culto a Dios con nuestras vidas \u2013no con animales y cosas\u2013, \u00abcon nuestros gozos y fatigas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy damos al Padre lo que le corresponde, especialmente en la misa por medio de su Hijo, pero tambi\u00e9n lo hacemos al leer y escuchar su Palabra, al rezar silenciosamente en nuestro coraz\u00f3n, al amar al m\u00e1s d\u00e9bil, al amar a todos, al trabajar, al cumplir con nuestros deberes; sencillamente, al vivir sus mandamientos, que son luz y gu\u00eda en nuestras vidas.<\/em><\/p>\n<p><em>No convirtamos nuestra relaci\u00f3n con \u00c9l en \u00abun comercio\u00bb. No nos hagamos \u00eddolos que no pueden hablar ni escuchar. No nos hagamos un Dios a nuestra medida. Vos y yo somos el Cuerpo de Cristo, eso es la Iglesia y, adem\u00e1s, somos Templo del Esp\u00edritu Santo. \u00bfNos parece poco?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se acercaba la Pascua de los jud\u00edos. 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