{"id":3748,"date":"2024-03-06T00:00:34","date_gmt":"2024-03-06T03:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3748"},"modified":"2024-03-04T08:40:26","modified_gmt":"2024-03-04T11:40:26","slug":"iii-miercoles-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3748-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/06marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/06marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/06marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/06marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.<\/p>\n<p>El que no cumpla el m\u00e1s peque\u00f1o de estos mandamientos, y ense\u00f1e a los otros a hacer lo mismo, ser\u00e1 considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y ense\u00f1e, ser\u00e1 considerado grande en el Reino de los Cielos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si supi\u00e9ramos lo que nos perdemos cuando nuestra relaci\u00f3n con Dios se basa en un \u00abcomercio\u00bb, creo que nos espantar\u00edamos. Todo comercio se basa en una transacci\u00f3n, en la que se entrega algo para recibir otra cosa a cambio y solo se da si se recibe algo como remuneraci\u00f3n; esto es b\u00e1sico, no hace falta explicarlo demasiado. Si Jes\u00fas ech\u00f3 a los vendedores del templo, no fue solo por algo contra ellos, sino tambi\u00e9n contra los que compraban animales para darle algo a Dios \u2013y podr\u00edamos agregar algo m\u00e1s\u2013, contra los que permit\u00edan que se d\u00e9 ese comercio. Esa es la cuesti\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>A Dios no tenemos que darle cosas, sino que tenemos que darnos nosotros mismos. Esa es la ense\u00f1anza profunda. A nuestro Padre no le interesa tanto \u00ablo que le damos\u00bb, sino por qu\u00e9 lo damos, con cu\u00e1nto coraz\u00f3n lo damos. Podemos darle todos nuestros bienes, podemos darle todo nuestro tiempo, pero si no le damos el coraz\u00f3n gratuitamente, sin esperar algo a cambio, de la misma manera que \u00e9l lo hace con nosotros, en el fondo no le estaremos dando nada. Por eso Jes\u00fas se indigna con el \u00abcomercio\u00bb religioso de nuestro templo-coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQue nos ense\u00f1aron desde ni\u00f1os? \u00bfQu\u00e9 nos siguen ense\u00f1ando hoy? Creo que Jes\u00fas arma el \u00abl\u00e1tigo\u00bb para echar a los vendedores de nuestro coraz\u00f3n, muchas m\u00e1s veces de las que imaginamos. No debemos juzgarnos entre nosotros, pero debemos reconocer que muchas veces nos paramos frente a Dios como unos simples comerciantes, y no nos damos cuenta que \u00e9l quiere que seamos hijos. Incluso en la Iglesia, a veces, planteamos la fe como un \u00abtome y traiga\u00bb, \u00abd\u00e9 y se le dar\u00e1\u00bb, como una transacci\u00f3n y es ah\u00ed cuando la empobrecemos, cuando la vaciamos de su verdadero contenido, de lo m\u00e1s profundo, de la gratuidad del amor que no se compra ni se vende y que Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 de esta manera en el Evangelio del domingo.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay dones, absolutamente gratuitos de Dios, que a veces no terminamos de reconocer y valorar. \u00bfSab\u00e9s cu\u00e1les son? Los mandamientos. \u00bfC\u00f3mo? \u00bfLos mandamientos? S\u00ed, para la Palabra de Dios, los mandatos de \u00e9l siempre fueron un don, un regalo, una gu\u00eda. Todo lo que nos han ense\u00f1ado que no colabora a pensar as\u00ed, es un error y es un desv\u00edo. Los mandamientos son un don de Dios para nuestra vida, son faros de luz en nuestros corazones, para indicarnos qu\u00e9 es lo mejor, para vos, para m\u00ed, para tus hijos. As\u00ed es como hay que ense\u00f1arlos. Si en alg\u00fan momento de nuestra vida de fe nos invadi\u00f3 la ilusi\u00f3n de que Jes\u00fas vino a la tierra para liberarnos de la necesidad de vivir los mandamientos, Algo del Evangelio de hoy nos rompe un poco los esquemas: \u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. No piensen eso \u2013no piensen as\u00ed, dir\u00edamos nosotros\u2013. No piensen tampoco que es tan f\u00e1cil. No sean extremistas, no se vayan a los extremos. Al contrario, no vine a desecharlos, sino a ense\u00f1arles a vivir la Ley\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>En realidad, Jes\u00fas como el Hijo del Padre vino a liberarnos de la esclavitud del cumplimiento de la ley pero sin coraz\u00f3n, del cumplimiento vac\u00edo de amor, del cumplimiento que busca calmar una culpa, la conciencia, del cumplimiento que no mira el coraz\u00f3n de Dios sino el propio coraz\u00f3n; de una relaci\u00f3n con Dios finalmente comercial. Si ya desde el mismo Evangelio aparecen estas palabras de Jes\u00fas, quiere decir que siempre existe ese peligro de que ante la novedad queramos a veces desechar lo anterior como ya superado. Es la gran tentaci\u00f3n: caer en los extremos. Cumplir sin coraz\u00f3n o dejar de cumplir pensando que ya soy libre plenamente. No, mejor cumplirlos con amor; las dos cosas, vivirlos con amor. Los mandamientos, la Ley de Dios del Antiguo Testamento, no es para desecharla, sino para superarla, para vivirla como Jes\u00fas nos ense\u00f1a. Por eso, san Pablo, sintetizando esta idea, nos dir\u00e1: \u00abAmar es cumplir la ley entera\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no agregamos la sal del amor a nuestras obras, lo que hacemos finalmente no es nada, no somos cristianos; somos cumplidores de una ley.<\/em><\/p>\n<p><em>Si dejamos de cumplir los mandamientos, incluso vanaglori\u00e1ndonos con la excusa del amor, en realidad no estamos amando, no estamos viviendo la ley de Dios. La sal da sabor y desaparece entre la comida, no se ve. El amor al Padre debe ser la sal escondida de nuestras obras, de nuestro modo de ser, de nuestro ser Hijos de Dios, que le da sentido al vivir los mandamientos. Ese es el verdadero desaf\u00edo de nuestra vida de fe. Liberarnos de vivir una relaci\u00f3n con Dios que se basa en el miedo, en el cumplir por cumplir, en el cumplir porque me lo dijeron, en el cumplir porque me conviene, en el cumplir porque as\u00ed ser\u00e9 m\u00e1s bueno, en el cumplir para quedarme tranquilo. Y al mismo tiempo corregirnos si pensamos que \u00abliberarse\u00bb de los mandamientos, es no escuchar los mandamientos o es desechar los mandamientos, como si fueran normas que \u00abya no van\u00bb, que \u00abya no sirven\u00bb, que hay que adecuar y cambiar. Los dos extremos siempre hacen mal, son un enga\u00f1o y se tocan entre ellos.<\/em><\/p>\n<p><em>Pid\u00e1mosle hoy a Jes\u00fas, el Hijo, que nos ense\u00f1a a vivir como hijos libres, a que el amor sincero sea el que nos impulse a no tirar los mandamientos por el balc\u00f3n, creyendo que ya pasaron de moda, pero que al mismo tiempo nos ayude a vivir como \u00e9l lo vivi\u00f3, sabiendo que el amor debe regir nuestra vida, amando de verdad, salando nuestras obras con ese condimento que nos da la verdadera libertad. Pid\u00e1mosle hoy al Se\u00f1or que nos d\u00e9 de beber, que nos d\u00e9 de su agua, esa agua que nos calma la sed del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 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