{"id":3774,"date":"2024-03-11T00:00:49","date_gmt":"2024-03-11T03:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3774"},"modified":"2024-03-10T17:19:51","modified_gmt":"2024-03-10T20:19:51","slug":"iv-lunes-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-lunes-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"IV Lunes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3774-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/11marzo-audio-IV-LunesCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/11marzo-audio-IV-LunesCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/11marzo-audio-IV-LunesCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/11marzo-audio-IV-LunesCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas parti\u00f3 hacia Galilea. \u00c9l mismo hab\u00eda declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando lleg\u00f3, los galileos lo recibieron bien, porque hab\u00edan visto todo lo que hab\u00eda hecho en Jerusal\u00e9n durante la Pascua; ellos tambi\u00e9n, en efecto, hab\u00edan ido a la fiesta.<\/p>\n<p>Y fue otra vez a Can\u00e1 de Galilea, donde hab\u00eda convertido el agua en vino. Hab\u00eda all\u00ed un funcionario real, que ten\u00eda su hijo enfermo en Cafarna\u00fan. Cuando supo que Jes\u00fas hab\u00eda llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplic\u00f3 que bajara a curar a su hijo moribundo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abSi no ven signos y prodigios, ustedes no creen.\u00bb<\/p>\n<p>El funcionario le respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, baja antes que mi hijo se muera.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abVuelve a tu casa, tu hijo vive\u00bb, le dijo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El hombre crey\u00f3 en la palabra que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho y se puso en camino. Mientras descend\u00eda, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo viv\u00eda. \u00c9l les pregunt\u00f3 a qu\u00e9 hora se hab\u00eda sentido mejor. \u00abAyer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre\u00bb, le respondieron.<\/p>\n<p>El padre record\u00f3 que era la misma hora en que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho: \u00abTu hijo vive.\u00bb Y entonces crey\u00f3 \u00e9l y toda su familia.<\/p>\n<p>Este fue el segundo signo que hizo Jes\u00fas cuando volvi\u00f3 de Judea a Galilea.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Antes que olvidarnos de Dios, de su amor, es mejor \u00abque se nos paralice la mano derecha, que se nos pegue la lengua al paladar\u00bb. Algo de esto expresaba el salmo que escuch\u00e1bamos en la misa de ayer, domingo. Empecemos esta semana con este deseo, con la decisi\u00f3n de centrar nuestras obras, palabras y pensamientos en los de Dios. Cuando nos olvidamos de que \u00abDios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que todo el que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga Vida eterna\u00bb, nos vamos perdiendo en la vida y, de a poco, las \u00abtinieblas\u00bb empiezan a copar nuestro coraz\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El amor incondicional de Dios Padre hacia cada ser humano, enviando a su Hijo a este mundo para amarnos hasta el fin, deber\u00eda ser el ancla que nos sostenga siempre, en cada momento, mientras navegamos en el mar de esta vida, tanto en los momentos de alegr\u00eda como en los de tristeza. El amor de Dios deber\u00eda estar \u00abpor encima de todas nuestras alegr\u00edas\u00bb, de todos nuestros anhelos y deseos, por m\u00e1s leg\u00edtimos y verdaderos que sean. El amor incondicional de Dios, m\u00e1s all\u00e1 de todos nuestros olvidos, tiene que ser el lugar en donde todos podamos descansar, en un mundo donde parece ser que no tenemos descanso. Empecemos as\u00ed esta semana, \u00bfte animas? Creo que se puede, creo que podemos pedirlo como gracia todos. \u00a1Qu\u00e9 lindo cuando uno encuentra personas que viven as\u00ed, deseando el amor de Dios y deseando que otros lo conozcan!<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos muestra c\u00f3mo este padre pudo comprobar por s\u00ed mismo que el milagro que tanto hab\u00eda so\u00f1ado (la curaci\u00f3n de su hijo) coincid\u00eda con la hora en la que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho: \u00abTu hijo vive\u00bb. Fue a pedirle que baje con \u00e9l, o sea, le pidi\u00f3 en realidad que lo acompa\u00f1e muchos kil\u00f3metros hasta su casa. Sin embargo, Jes\u00fas lo invit\u00f3 a confiar en su Palabra, lo invit\u00f3 a creer antes de ver, aunque podr\u00edamos decir que termin\u00f3 de creer cuando vio. Contrario a lo que nosotros muchas veces necesitamos, ver para creer. Jes\u00fas nos da algo de fe, podr\u00edamos decir, pero al mismo tiempo nos anima a confiar m\u00e1s y m\u00e1s, para que esa fe crezca, y despu\u00e9s terminemos de creer, y as\u00ed sea como un ida y vuelta.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy Jes\u00fas sigue invit\u00e1ndonos a muchos a creer, a confiar, a no buscar m\u00e1s signos que su Palabra. Porque el mayor milagro que \u00e9l puede lograr en nuestra vida, adem\u00e1s de curar enfermedades f\u00edsicas (cosa que pasa tantas veces), es la de creer, es la de confiar en lo que nos dice, en su amor. Creer y confiar es un milagro en un mundo lleno de miedos y dudas. Creer y confiar en la Palabra de Dios es un milagro en nuestro coraz\u00f3n, que a veces todo lo calcula, todo lo mide y de todo se quiere asegurar. En cambio, el que cree se anima a no calcular tanto, a no medir todo y a no estar buscando seguridad en cada paso, sino a dejar espacio tambi\u00e9n a la novedad, como el hombre del evangelio de hoy. Va en busca de Jes\u00fas con un fin, con una intenci\u00f3n; sin embargo, se vuelve solo con unas palabras, con promesas y un coraz\u00f3n lleno de confianza. \u00abCrey\u00f3 y se puso en camino\u00bb, dice el evangelio.<\/em><\/p>\n<p><em>El creer nos pone en un camino diferente. Creer es moverse, no es cruzarse de brazos. El que cree empieza a moverse en la direcci\u00f3n que Jes\u00fas le se\u00f1ala; \u00abVolv\u00e9 a tu casa\u00bb, le dijo. Por eso, m\u00e1s all\u00e1 de lo que pidas a Jes\u00fas d\u00eda a d\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 del deseo que tengas de que cure la enfermedad de un ser querido, de un amigo tuyo o de quien sea, \u00e9l quiere que nos movamos, que vayamos hacia ellos, por los cuales tambi\u00e9n nosotros estamos pidiendo. M\u00e1s all\u00e1 de que al buscar a Jes\u00fas para algo en especial, tambi\u00e9n es bueno que aprendas a escucharlo, que aprendamos a escuchar lo que nos dice: \u00abVolv\u00e9 a tu casa, tu hijo vive\u00bb. Volv\u00e9 a lo tuyo, ponete en camino. Cree y confi\u00e1. La vida es camino, la fe es un camino y solo caminando se empieza a ver mejor. Solo empezando a confiar, solo empezando a perder tantos miedos, tantos porqu\u00e9s, tantas dudas, se empieza a descubrir que las palabras de Jes\u00fas se van cumpliendo. Creer es esto. Creer no es magia.<\/em><\/p>\n<p><em>Creer es buscar a Jes\u00fas, buscar algo de \u00e9l, pero aprender a recibir lo que \u00e9l quiere darnos y, al mismo tiempo, animarse a esperar \u00ablo que venga\u00bb \u2013como decimos a veces\u2013, lo que Dios quiera; pero siempre con \u00e9l, sabiendo siempre que, si estamos con \u00e9l, nada podr\u00e1 \u00abvoltearnos\u00bb, nada podr\u00e1 quitarnos la seguridad y alegr\u00eda de ver signos de su amor en cada paso que damos.<\/em><\/p>\n<p><em>En esta semana de Cuaresma pidamos m\u00e1s claridad para confiar sin pedir nada a cambio, para confiar en la medida que caminemos descubriendo el sentido de lo que hacemos. Pidamos confiar en las palabras de Jes\u00fas y ponernos en camino, no hay que dar muchas vueltas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas parti\u00f3 hacia Galilea. \u00c9l mismo hab\u00eda declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando lleg\u00f3, los galileos lo recibieron bien, porque hab\u00edan visto todo lo que hab\u00eda hecho en Jerusal\u00e9n durante la Pascua; ellos tambi\u00e9n, en efecto, hab\u00edan ido a la fiesta. Y fue otra vez a Can\u00e1 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3775,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-3774","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3774","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3774"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3774\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3778,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3774\/revisions\/3778"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3775"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3774"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3774"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3774"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}