{"id":3804,"date":"2024-03-17T00:00:42","date_gmt":"2024-03-17T03:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3804"},"modified":"2024-03-16T09:09:35","modified_gmt":"2024-03-16T12:09:35","slug":"v-domingo-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-domingo-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"V Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3804-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/17marzo-audio-V-DomingoCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/17marzo-audio-V-DomingoCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/17marzo-audio-V-DomingoCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/17marzo-audio-V-DomingoCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Entre los que hab\u00edan subido para adorar durante la fiesta, hab\u00eda unos griegos que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: \u00abSe\u00f1or, queremos ver a Jes\u00fas.\u00bb Felipe fue a dec\u00edrselo a Andr\u00e9s, y ambos se lo dijeron a Jes\u00fas. \u00c9l les respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abHa llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que, si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perder\u00e1; y el que no est\u00e1 apegado a su vida en este mundo, la conservar\u00e1 para la Vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde Yo est\u00e9, estar\u00e1 tambi\u00e9n mi servidor. El que quiera servirme, ser\u00e1 honrado por mi Padre. Mi alma ahora est\u00e1 turbada. \u00bfY qu\u00e9 dir\u00e9: &#8220;Padre, l\u00edbrame de esta hora&#8221;? \u00a1Si para eso he llegado a esta hora! \u00a1Padre, glorifica tu Nombre!\u00bb Entonces se oy\u00f3 una voz del cielo: \u00abYa lo he glorificado y lo volver\u00e9 a glorificar.\u00bb La multitud que estaba presente y oy\u00f3 estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros dec\u00edan: \u00abLe ha hablado un \u00e1ngel.\u00bb Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abEsta voz no se oy\u00f3 por m\u00ed, sino por ustedes. Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Pr\u00edncipe de este mundo ser\u00e1 arrojado afuera; y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Los domingos son siempre especiales. Son d\u00edas para, de alguna manera, aprender a \u00abmorir\u00bb un poco m\u00e1s a lo que cada d\u00eda pretendemos ser, para abandonar algo de lo que hacemos todos los d\u00edas y poder dedicar m\u00e1s tiempo a los que m\u00e1s amamos, a Dios, a nuestros seres queridos. Suena duro decir que en esta vida nos vamos muriendo de a poco, que cada d\u00eda que pasa es un d\u00eda menos en la tierra y posiblemente un d\u00eda m\u00e1s cercano a Jes\u00fas. Suena duro, pero es la verdad, no hay que tener miedo. En este sentido, el domingo es de alguna manera un anticipo del domingo eterno sin ocaso que alg\u00fan d\u00eda deseamos vivir. Para el que tiene fe, este d\u00eda es un d\u00eda esperado, un d\u00eda deseado y que, adem\u00e1s, no queremos que termine. El domingo, de alguna manera, creo que nos ayuda a ir pregustando algo de lo que ser\u00e1 el cielo. Nacimos en definitiva para eso, pero lamentablemente el pecado penetr\u00f3 en este mundo y en nuestro coraz\u00f3n y todo se hace m\u00e1s dif\u00edcil de lo que Dios pretend\u00eda que sea.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hay much\u00edsimas personas que no pueden vivir un domingo en paz, un domingo \u2013como se dice\u2013 \u00abcomo Dios quiere\u00bb. Son millones las personas que ahora est\u00e1n intentando sobrevivir, que luchan por una vida m\u00e1s digna, por una vida con domingos un poco m\u00e1s disfrutables. Son much\u00edsimas las personas que se acercan a la Iglesia para encontrar un poco de paz, algo que no encuentran en sus hogares, por diferentes razones. Los que tenemos familias unidas, no deber\u00edamos dejar de agradecer semejante don, porque no todos la tienen, y los que no la tienen, no se olviden de que la Iglesia es y puede ser a veces esa familia que nos falta, por una raz\u00f3n o por la otra. Es lindo pensar que Dios nunca nos deja solos y que, en realidad, en la mayor\u00eda de los casos, est\u00e1 solo el que quiere estarlo. Para este mundo somos, en definitiva, un n\u00famero m\u00e1s, pero para Dios somos hijos, \u00fanicos e irrepetibles. Somos un n\u00famero para el Estado, somos un n\u00famero para la obra social, somos un n\u00famero de socio para un club, tristemente para muchos somos un n\u00famero. Para dejar de ser un n\u00famero, debemos cada d\u00eda aprender a ser como \u00abel grano de trigo\u00bb que cae en la tierra para morir, para no quedarse solo, para dar fruto, para amar.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos lleva para ese lado, nos ayuda a compararnos con las semillas. Las semillas nacen para transformarse (ese es su fin), para dar algo nuevo. Todo en la naturaleza experimenta esta din\u00e1mica; la de nacer, crecer y morir para dar algo nuevo. Como se dice por ah\u00ed: \u00abNada se pierde, todo se transforma\u00bb. Lo que para nosotros es muerte, es destrucci\u00f3n, en realidad muchas veces es transformaci\u00f3n, es camino hac\u00eda algo distinto, hac\u00eda algo nuevo que nacer\u00e1 y que ser\u00e1 mucho mejor a lo anterior. Esa mirada es la que deber\u00edamos tener con nuestra propia vida, con lo cotidiano y con la fe. Es el desaf\u00edo diario de ver las cosas, nuestras cosas, desde una perspectiva m\u00e1s amplia, no solo desde nuestra pobre mirada, a veces un poco miope. \u00bfCu\u00e1ntas veces pensaste que estaba todo perdido y, sin embargo, todo empez\u00f3 de nuevo y mejor? \u00bfCu\u00e1ntas veces miraste y pensaste que la muerte ten\u00eda la \u00faltima palabra y, sin embargo, apareci\u00f3 un nuevo horizonte en tu vida? \u00bfCu\u00e1ntas veces la tristeza te invadi\u00f3 desanim\u00e1ndote hasta las l\u00e1grimas y despu\u00e9s apareci\u00f3 un gozo inesperado que dio un nuevo sentido a todo? La vida es as\u00ed. Tu vida y la m\u00eda es as\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>Justamente hoy Jes\u00fas se autocompara, podr\u00edamos decir, con una semilla de trigo: \u00abLes aseguro que, si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto\u00bb. Escuchemos a Jes\u00fas que nos dice: \u00abLes aseguro de que, si no me entrego, si no muero generosamente por amor a ustedes, al hombre, mi vida no tiene sentido. Para eso vine al mundo, para entregarme y que esa entrega sea fecunda y todo eso por amor a mi Padre y a ustedes, a vos. Jes\u00fas es la semilla que vino a morir para dar fruto y lo hizo por medio del sufrimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>Tuvo que pasar por el sufrimiento para poder amar, como dice la segunda lectura: \u00abY, aunque era Hijo de Dios, aprendi\u00f3 por medio de sus propios sufrimientos qu\u00e9 significa obedecer\u00bb. Toda transformaci\u00f3n produce dolor para dar amor. Jes\u00fas es la semilla que vino a ayudarnos a ser semillas tambi\u00e9n a nosotros. Nosotros tambi\u00e9n somos de alg\u00fan modo peque\u00f1as semillas en esta tierra. Nuestro coraz\u00f3n vive al modo de una semilla. Si no muere a s\u00ed mismo, queda solo. Si aprende a morir obedeciendo a la Palabra de Dios, dar\u00e1 mucho fruto. Hay que morir para vivir, esa es la \u00abreceta\u00bb de la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya cercanos a la Semana Santa, en el evangelio de hoy se nos anticipa el misterio del acto de amor m\u00e1s grande de la historia, que transform\u00f3 la historia, tu historia y la m\u00eda. Sigamos el camino de Jes\u00fas, la semilla que aprendi\u00f3 que lo mejor es dejarse transformar. No le impidamos al Padre que nos ayude a ir despeg\u00e1ndonos de lo que nos aferra, de lo que nos ata, para poder ir ganando lentamente y poco a poco la Vida eterna.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los que hab\u00edan subido para adorar durante la fiesta, hab\u00eda unos griegos que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: \u00abSe\u00f1or, queremos ver a Jes\u00fas.\u00bb Felipe fue a dec\u00edrselo a Andr\u00e9s, y ambos se lo dijeron a Jes\u00fas. \u00c9l les respondi\u00f3: \u00abHa llegado la hora en que el Hijo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3805,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-3804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3804"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3808,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3804\/revisions\/3808"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3805"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}