{"id":3809,"date":"2024-03-18T00:00:00","date_gmt":"2024-03-18T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3809"},"modified":"2024-03-17T11:11:49","modified_gmt":"2024-03-17T14:11:49","slug":"v-lunes-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-lunes-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"V Lunes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3809-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/18marzo-audio-V-LunesCuaresma-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/18marzo-audio-V-LunesCuaresma-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/18marzo-audio-V-LunesCuaresma-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/18marzo-audio-V-LunesCuaresma-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvi\u00f3 al Templo, y todo el pueblo acud\u00eda a \u00e9l. Entonces se sent\u00f3 y comenz\u00f3 a ense\u00f1arles.<\/p>\n<p>Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que hab\u00eda sido sorprendida en adulterio y, poni\u00e9ndola en medio de todos, dijeron a Jes\u00fas: \u00abMaestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Mois\u00e9s, en la Ley, nos orden\u00f3 apedrear a esta clase de mujeres. Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 dices?\u00bb<\/p>\n<p>Dec\u00edan esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jes\u00fas, inclin\u00e1ndose, comenz\u00f3 a escribir en el suelo con el dedo.<\/p>\n<p>Como insist\u00edan, se enderez\u00f3 y les dijo: \u00abEl que no tenga pecado, que arroje la primera piedra.\u00bb<\/p>\n<p>E inclin\u00e1ndose nuevamente, sigui\u00f3 escribiendo en el suelo.<\/p>\n<p>Al o\u00edr estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los m\u00e1s ancianos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas qued\u00f3 solo con la mujer, que permanec\u00eda all\u00ed, e incorpor\u00e1ndose, le pregunt\u00f3: \u00abMujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n tus acusadores? \u00bfAlguien te ha condenado?\u00bb<\/p>\n<p>Ella le respondi\u00f3: \u00abNadie, Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abYo tampoco te condeno, le dijo Jes\u00fas. Vete, no peques m\u00e1s en adelante.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Es bueno empezar un lunes m\u00e1s de la mano de la Palabra de Dios, queriendo morir para vivir, queriendo ser semilla, como dec\u00eda Jes\u00fas en el evangelio de ayer, del domingo. Semilla que tiene que caer en la tierra, vivir en este mundo con todo lo que eso implica y significa, mezclarse con la tierra, con el humus, con la debilidad que nos rodea, la propia y la ajena; la debilidad de un mundo que todav\u00eda no termina de convertirse y de creer en aquel que nos am\u00f3 hasta el fin, en aquel que tuvo que ser levantado en alto, tuvo que mostrarse sufriente para que nos demos cuenta que \u00e9l nos ama, que \u00e9l tambi\u00e9n sufre por amor, por cada uno de nosotros, por vos y por m\u00ed.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, hay que levantarse, hay que entremezclarse con las cosas de cada d\u00eda, con lo que nos toca hacer. Hoy seguramente algunos trabajan, otros por ah\u00ed descansan, otros tienen que hacer sus tareas cotidianas, otros un servicio, un apostolado, algo para el bien de los dem\u00e1s. Hay que mezclarse con este mundo, es la \u00fanica manera de poder dar frutos. No podemos pensar que el cristiano va a dar frutos apartado de las cosas terrenales. Es verdad que no hay que dejarse embarrar por el pecado y por la mundanidad que a veces nos invade, pero s\u00ed hay que mezclarse sabiendo que solo desde adentro, solo desde las ra\u00edces podemos transformar la realidad. Es ut\u00f3pico pensar que las realidades y las estructuras de este mundo se van a cambiar con discursos, desde arriba y no viviendo lo que vive el com\u00fan de la gente, el com\u00fan de los mortales. Tanto los sacerdotes como los laicos, los consagrados\u2026Todos debemos mezclarnos con este mundo, porque somos de este mundo, pero al mismo tiempo no somos de este mundo. Jes\u00fas danos la gracia de hoy, de tambi\u00e9n querer morir como vos, morir conscientemente, renunciando a aquellas cosas que nos alejan de vos y renunciando a aquellas cosas que \u2013incluso leg\u00edtimas\u2013 no nos permiten dar el fruto que vos deseas, no nos permiten acercarnos a las realidades de las personas que necesitan de tu presencia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfSab\u00e9s cu\u00e1les son esas cosas que nos van quitando vida interior? \u00bfSab\u00e9s cu\u00e1les son las razones por las cuales a veces andamos como muertos pero vivos, haci\u00e9ndole creer a los otros que estamos vivos, pero, en realidad, no podemos ni caminar? El ser de alg\u00fan modo acusadores de los dem\u00e1s, el andar buscando \u00abla quinta pata al gato\u00bb, el andar se\u00f1alando a los dem\u00e1s y no darnos cuenta que nosotros primero somos los que tenemos que cambiar; que somos cristianos, tenemos fe, pero tenemos mucho que cambiar y mucho por convertirnos. Ese es uno de los grandes males de este mundo y de nuestro coraz\u00f3n, el andar acusando a los otros con o sin raz\u00f3n, como dice Algo del Evangelio de hoy, como muestra Algo del Evangelio de hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>Ac\u00e1 el tema no es \u00abtener m\u00e1s o menos raz\u00f3n\u00bb, sino el ponerse como acusadores, el condenar de alguna manera, el ser lapidarios, el andar con piedras en la mano. Mientras, Jes\u00fas escribe en el piso y espera quedarse solo con la pecadora, para llamarla de otro modo, para llamarla \u00abmujer\u00bb. S\u00ed, prestemos atenci\u00f3n. De una manera u otra, muchas de las conversaciones que escuchamos a lo largo del d\u00eda, en el tren, en el \u00f3mnibus, en nuestros trabajos, en nuestros ambientes, incluso en nuestras familias, incluso en la Iglesia, son m\u00e1s o menos camufladas acusaciones, a veces de unos hacia otros. Muchas personas andan as\u00ed por la vida, con piedras en la mano, acorralando a los \u00abd\u00e9biles\u00bb, a personas que sufren el pecado, que sufren la debilidad; olvid\u00e1ndose que, en realidad, si fuese por los pecados, todos merecer\u00edamos ser apedreados. Hay gente que vive con piedras en la mano \u2013pero, en el fondo, son piedras del coraz\u00f3n\u2013, \u00abagazapados\u00bb para tirarlas a cuanta persona ande por ah\u00ed, personas que no le \u00abcaen bien\u00bb, a personas que se le crucen por el camino. \u00a1Qu\u00e9 triste es andar y vivir as\u00ed! \u00a1Qu\u00e9 triste es ver cristianos, incluso muy religiosos, pero con bolsillos cargados de piedras para tirarles a las personas que no son tan buenos como ellos creen ser! Es terrible, pero las hay.<\/em><\/p>\n<p><em>Ese es en realidad el peor de los pecados, que muchas veces algunos no pueden ver. Espero que ninguno de nosotros, los que escuchamos la Palabra de Dios d\u00eda a d\u00eda, caiga un d\u00eda en estos pecados; y si lo somos, tiremos las piedras que llevamos en las manos. Tir\u00e9moslas al piso y vay\u00e1monos \u00absilbando bajito\u00bb, como se dice, a pedirle perd\u00f3n a Jes\u00fas y a aquel a quien hemos querido apedrear. Mientras tanto, en la escena de hoy, Jes\u00fas se queda hasta el final.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos muestra cu\u00e1l es la actitud de Jes\u00fas para con nuestros pecados, con nosotros, los pecadores. \u00bfCu\u00e1l es? La de la no condena. \u00abYo tampoco te condeno, le dijo Jes\u00fas. Vete, no peques m\u00e1s en adelante\u00bb, le dijo. Si alguna vez te quisieron \u00abapedrear\u00bb por pecador, o incluso ahora te est\u00e1n amenazando con piedras en la mano, con palabras, con acusaciones por el error que cometiste, no desesperes. Jes\u00fas est\u00e1 con vos en este momento y es el \u00fanico que te defiende y no te condena. Es tu abogado que te perdona, que olvida y mira para adelante. No condena el pasado y apuesta al futuro. No revuelve lo que hiciste y conf\u00eda en lo que viene. No te refriega tus errores y cree que podr\u00e1s salir adelante. \u00a1Qu\u00e9 linda imagen, pero qu\u00e9 linda realidad! Jes\u00fas se queda hasta el final, cuando todos se fueron, porque se avergonzaron de haber sido tan desvergonzados. Jes\u00fas trata el pecado cara a cara, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, sin piedras, sin palos, sin insultos, sin se\u00f1alar, simplemente con amor. Solo con amor, porque ese es el \u00fanico remedio propio y ajeno. Es el \u00fanico remedio que nos hace revivir y nos hace volver a levantarnos, la no condena para no pecar m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1nto para aprender y agradecer! Tiremos las piedras que tenemos en las manos. Vaciemos los bolsillos si las tenemos guardadas. No seamos acusadores. Levantemos la mirada si estamos tirados. Miremos a Jes\u00fas que nos est\u00e1 mirando, no para condenarnos, sino para perdonarnos y ayudarnos a dejar lo que nos hace mal, el pecado.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvi\u00f3 al Templo, y todo el pueblo acud\u00eda a \u00e9l. Entonces se sent\u00f3 y comenz\u00f3 a ense\u00f1arles. 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