{"id":3887,"date":"2024-04-02T00:00:31","date_gmt":"2024-04-02T03:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3887"},"modified":"2024-03-28T11:03:57","modified_gmt":"2024-03-28T14:03:57","slug":"octava-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/octava-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"Octava de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3887-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/02abril-audio-MartesOctavaPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/02abril-audio-MartesOctavaPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/02abril-audio-MartesOctavaPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/02abril-audio-MartesOctavaPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Mar\u00eda se hab\u00eda quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asom\u00f3 al sepulcro y vio a dos \u00e1ngeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde hab\u00eda sido puesto el cuerpo de Jes\u00fas. Ellos le dijeron: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras?\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda respondi\u00f3: \u00abPorque se han llevado a mi Se\u00f1or y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han puesto\u00bb.<\/p>\n<p>Al decir esto se dio vuelta y vio a Jes\u00fas, que estaba all\u00ed, pero no lo reconoci\u00f3.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le pregunt\u00f3: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb.<\/p>\n<p>Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si t\u00fa lo has llevado, dime d\u00f3nde lo has puesto y yo ir\u00e9 a buscarlo\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb.<\/p>\n<p>Ella lo reconoci\u00f3 y le dijo en hebreo: \u00ab\u00a1Rabon\u00ed!\u00bb, es decir, \u00ab\u00a1Maestro!\u00bb. Jes\u00fas le dijo: \u00abNo me retengas, porque todav\u00eda no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: &#8220;Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes&#8221;\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Magdalena fue a anunciar a los disc\u00edpulos que hab\u00eda visto al Se\u00f1or y que \u00e9l le hab\u00eda dicho esas palabras.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfYa empezaste a resucitar en estos d\u00edas? \u00bfCelebraste la Pascua de Jes\u00fas y la tuya? Nosotros tambi\u00e9n tenemos que resucitar. Ah\u00ed est\u00e1 el verdadero sentido de la Pascua que celebramos cada a\u00f1o. No alcanza con recordar lo que pas\u00f3, tenemos que \u00abpasar\u00bb por nuestra vida lo que celebramos. Debemos morir para poder resucitar, cada d\u00eda lo hacemos muchas veces sin darnos cuenta. La Pascua, lo que celebremos en estos d\u00edas, es creer y alegrarse de que Dios, el Dios hecho hombre, hecho humano como nosotros, se hizo tan humano que quiso pasar por todo, hasta lo m\u00e1s hondo, hasta el abismo. No le esquiv\u00f3 a nada. Y aun teniendo miedo y angustia, lo pas\u00f3 por nosotros, sin negar sus sentimientos, sin negar lo que le pasaba interiormente. Prob\u00f3 la copa antes que nosotros. Pas\u00f3 muchas cosas y las venci\u00f3, para ayudarnos a vencer, a pasar todo lo que tengamos que pasar. Esto es lo que de alguna manera celebramos en la Pascua. Y nosotros\u2026 \u00bfqu\u00e9 nos decimos cuando nos decimos feliz Pascua? \u00bfPensamos en esto? \u00bfNos decimos esto?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos pinta una escena maravillosa, nos la regala. Mar\u00eda que se queda llorando afuera del sepulcro por su amado. Todav\u00eda no hab\u00eda cre\u00eddo, todav\u00eda no comprend\u00eda, no comprend\u00eda como tambi\u00e9n nosotros. Los \u00e1ngeles le preguntan: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 llora? \u00bb, y ella respondi\u00f3: \u00abPorque se han llevado a mi Se\u00f1or y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han puesto\u00bb, mientras tanto, ten\u00eda a Jes\u00fas en frente y no lo reconoc\u00eda. El llanto, la tristeza, la bronca, toda esa levadura vieja que tenemos muchas veces no nos deja ver, nos distorsiona la realidad. El llanto y el dolor se transforman en nubes que no nos dejan ver el sol, pero el sol est\u00e1 siempre, lo sabemos, pero lo olvidamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer escuch\u00e1bamos que la mentira quiso tapar la resurrecci\u00f3n, pero no pudo. Hoy vemos que el dolor, la tristeza y el llanto se nos vuelven en contra para reconocer a Jes\u00fas, pero que, al mismo tiempo, pueden ser la causa de nuestro encuentro con \u00e9l. \u00a1Mira que importante! Una paradoja, la otra cara de la moneda. Porque en ese momento donde Jes\u00fas se nos presenta y nos pregunta \u00e9l mismo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 llor\u00e1s?\u00bb, no es lo mismo que nos pregunte cualquiera a que sea el mismo Jes\u00fas. No fue lo mismo para Mar\u00eda. \u00c9l le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfMujer, por qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb, y despu\u00e9s la llam\u00f3 por su nombre. Solo el que pas\u00f3 por algo, como Jes\u00fas \u2013el que toc\u00f3 lo m\u00e1s profundo de la debilidad humana\u2013, tiene autoridad y derecho a preguntarle al otro qu\u00e9 le pasa. Lo mismo nos pasa a nosotros, solo aquel que toc\u00f3 fondo sabe a veces tenderle la mano al que est\u00e1 en el fondo. Solo Jes\u00fas es capaz de preguntarnos por lo m\u00e1s profundo de nuestros sentimientos. Eso es lo lindo, eso es gratificante, eso nos deber\u00eda dar mucha paz. No lo hace desde afuera, desde arriba, sino habi\u00e9ndolo pasado. \u00c9l tambi\u00e9n llor\u00f3, no te olvides. \u00c9l tambi\u00e9n se angusti\u00f3, \u00e9l tambi\u00e9n sinti\u00f3 una tensi\u00f3n en su coraz\u00f3n y una cierta angustia por cumplir la voluntad de Dios. \u00bfPor qu\u00e9 no dejarse preguntar esto hoy por Jes\u00fas? Var\u00f3n, mujer, fulano, fulana, pon\u00e9 tu nombre. Dej\u00e1 que Jes\u00fas hoy te pregunte: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 llor\u00e1s, qu\u00e9 te pasa que segu\u00eds as\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s triste? \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s enojado, enojada, angustiada? \u00bfPor qu\u00e9 no dec\u00eds lo que te pasa? Hay que ponerle nombre a lo que nos pasa. \u00bfPor qu\u00e9 teniendo todo and\u00e1s como si no tuvieras nada? \u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1s consuelo en tantas cosas y no en m\u00ed? \u00bfNo me ves que estoy al lado tuyo? \u00bfPor qu\u00e9 dec\u00eds que crees en m\u00ed y and\u00e1s peor que aquellos que no creen en nada?\u00bb. No est\u00e1 mal llorar, angustiarse, entristecerse. No est\u00e1 mal ni bien, es parte de la vida, son cosas que nos pasan. Lo que hace mal en la vida es no saber por qu\u00e9 estamos tristes, angustiados y enojados. Esa es la cuesti\u00f3n, y esta Octava de Pascua nos tiene que ayudar tambi\u00e9n a descubrir en las profundidades de nuestros corazones esas cosas que escondemos y no nos dejan en paz.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no rechaza los sentimientos, pero nos quiere ayudar a reconocerlos y conducirlos, por eso pregunta: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n busc\u00e1s?\u00bb. Sea en el momento que est\u00e9s, el sentimiento que est\u00e9s pasando o padeciendo, es bueno dejarse preguntar por Jes\u00fas, es bueno dejarse que nos diga nuestro nombre: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 busc\u00e1s?\u00bb. Solo dej\u00e1ndonos preguntar el porqu\u00e9 y el qu\u00e9 buscamos, podremos escuchar a Jes\u00fas que nos dice nuestro nombre con amor: \u00ab\u00a1Mar\u00eda! Fulano, fulana, ac\u00e1 estoy, soy yo, \u00bfno me ves? Ese que and\u00e1s buscando y no pod\u00e9s ver, ese que tiene todas las respuestas a tus preguntas\u00bb. Lo que busc\u00e1s est\u00e1 al frente tuyo y no te das cuenta. Ten\u00e9s que aprender a pasar ciertas cosas, a vivir de Pascua en Pascua, a pasar sentimientos lindos y feos, tristezas y alegr\u00edas. Eso es resucitar. Hay que aprender a pasar las cosas con Jes\u00fas. \u00c9l las pas\u00f3 primero y las pas\u00f3 bien. Hay que pasar ciertas cosas sabiendo que siempre vendr\u00e1 algo distinto, mejor o peor, seg\u00fan la mirada que tengamos, seg\u00fan si miramos las cosas con ojos de resurrecci\u00f3n o de muerte y pesimismo. Todo pasa y todo pasar\u00e1 para algo distinto, depende de vos y de m\u00ed que sea para resucitar. Otra vez, feliz Pascua de Resurrecci\u00f3n y no dejes de escuchar la Palabra de Dios, no dejes de concentrarte en lo que el Se\u00f1or nos quiere ense\u00f1ar en este tiempo, tan dif\u00edcil a veces y que muchas veces no le encontramos sentido. Escuch\u00e1 los Evangelios de la Resurrecci\u00f3n, escuch\u00e1 cada audio con m\u00e1s amor y ayud\u00e1 a que otros lo escuchen. Ayudanos a seguir difundiendo la Palabra de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre Misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda se hab\u00eda quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asom\u00f3 al sepulcro y vio a dos \u00e1ngeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde hab\u00eda sido puesto el cuerpo de Jes\u00fas. Ellos le dijeron: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras?\u00bb. Mar\u00eda respondi\u00f3: \u00abPorque se han [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3888,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-3887","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3887","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3887"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3887\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3891,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3887\/revisions\/3891"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3888"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3887"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3887"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3887"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}