{"id":3897,"date":"2024-04-04T00:00:18","date_gmt":"2024-04-04T03:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3897"},"modified":"2024-03-28T11:12:08","modified_gmt":"2024-03-28T14:12:08","slug":"octava-de-pascua-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/octava-de-pascua-4\/","title":{"rendered":"Octava de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3897-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/04abril-audio-JuevesOctavaPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/04abril-audio-JuevesOctavaPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/04abril-audio-JuevesOctavaPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/04abril-audio-JuevesOctavaPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los disc\u00edpulos, por su parte, contaron lo que les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo hab\u00edan reconocido a Jes\u00fas al partir el pan.<\/p>\n<p>Todav\u00eda estaban hablando de esto, cuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 en medio de ellos y les dijo: \u00abLa paz est\u00e9 con ustedes\u00bb.<\/p>\n<p>At\u00f3nitos y llenos de temor, cre\u00edan ver un esp\u00edritu, pero Jes\u00fas les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. T\u00f3quenme y vean. Un esp\u00edritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo\u00bb.<\/p>\n<p>Y diciendo esto, les mostr\u00f3 sus manos y sus pies. Era tal la alegr\u00eda y la admiraci\u00f3n de los disc\u00edpulos, que se resist\u00edan a creer. Pero Jes\u00fas les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfTienen aqu\u00ed algo para comer?\u00bb. Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; \u00e9l lo tom\u00f3 y lo comi\u00f3 delante de todos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s les dijo: \u00abCuando todav\u00eda estaba con ustedes, yo les dec\u00eda: Es necesario que se cumpla todo lo que est\u00e1 escrito de m\u00ed en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces les abri\u00f3 la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y a\u00f1adi\u00f3: \u00abAs\u00ed estaba escrito: el Mes\u00edas deb\u00eda sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer d\u00eda, y comenzando por Jerusal\u00e9n, en su Nombre deb\u00eda predicarse a todas las naciones la conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Por ah\u00ed te va a sorprender un poco lo que te voy a decir, lo que me digo siempre a m\u00ed mismo. \u00a1No es sencillo creer! Cuando uno crece en la vida de fe, o por lo menos intenta crecer \u2013y no me refiero con esto a \u00absaber\u00bb muchas cosas, a ser grandes te\u00f3logos, sino a pensar de un modo m\u00e1s profundo lo que implica creer, lo que significa creer en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas\u2013, deber\u00edamos reconocer con humildad que no es sencillo creer, no hay que dar por sentado que el creer es algo f\u00e1cil. Hay gente a veces que lo dice como si fuera as\u00ed nom\u00e1s, como por obra y gracia s\u00ed, del arte de magia, y no del Esp\u00edritu Santo. Si esto fuera cierto, todos deber\u00edamos haber cre\u00eddo en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, todos deber\u00edan creer en que Jes\u00fas est\u00e1 vivo; sin embargo, no es as\u00ed. Las evidencias nos llueven por todos lados; las evidencias de que no es evidente, valga la redundancia, creer que Dios se haya hecho hombre, de que haya muerto y resucitado por nosotros. Incluso podr\u00edamos decir que cuanto m\u00e1s \u00abevidencias\u00bb buscamos, en el sentido cient\u00edfico de la palabra, m\u00e1s obst\u00e1culos podr\u00edamos encontrar. Si vos y yo creemos, se lo debemos a la gracia que recibimos para acoger la fe y responderle a Jes\u00fas, y muy poquito a nosotros mismos. Todo es gracia.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, qu\u00e9 buena oportunidad para pedirle a Jes\u00fas que nos abra la inteligencia, para que podamos comprender las Escrituras. Es buen d\u00eda para hacer esto, porque justamente, en Algo del Evangelio de hoy, Lucas lo dice claramente: \u00abLes abri\u00f3 la inteligencia para que pudieran comprender\u00bb. Esto es algo que tenemos que pedir siempre y que a veces nos olvidamos, yo me lo olvido tambi\u00e9n. Si todos los d\u00edas hici\u00e9ramos este ejercicio, si todos los d\u00edas nos acord\u00e1ramos de pedirle a Jes\u00fas, \u00a1qu\u00e9 distinto ser\u00eda todo! Sin la gracia que viene de lo alto, sin la gracia que viene de Jes\u00fas, no podemos comprender en su totalidad todo lo que est\u00e1 escrito para nuestra ense\u00f1anza, para nuestra santidad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Se\u00f1or, que hoy podamos comprender un poco m\u00e1s! \u00a1Se\u00f1or, te pedimos que hoy nos abras un poco m\u00e1s la inteligencia de la mente y del coraz\u00f3n, para poder encontrarte en la Escrituras, para poder reconocer al Resucitado a nuestro alrededor, en cada palabra, en cada gesto, en cada misa, en cada eucarist\u00eda! \u00a1Se\u00f1or, acompa\u00f1anos, como a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas; explicanos las cosas porque nuestra mente es lenta y peque\u00f1a! \u00a1Se\u00f1or, te pedimos que te nos manifiestes, as\u00ed somos testigos de todo esto ante el mundo que no cree y vive como si no existieras! Te pedimos esto y todo lo que nuestro coraz\u00f3n no se anima a pedir.<\/em><\/p>\n<p><em>Imaginando la escena de hoy, \u00bfqui\u00e9n de nosotros, poni\u00e9ndose en el lugar de los disc\u00edpulos, no hubiera actuado de la misma manera? \u00a1Temor, alegr\u00eda, admiraci\u00f3n y resistencia a creer! Pasaron por todos los estados de \u00e1nimo posibles en un instante: primero, miedo; despu\u00e9s, alegr\u00eda, admiraci\u00f3n; y, al final, una especie de resistencia a tanta alegr\u00eda. \u00bfEs posible todo esto? \u00bfEs posible semejante alegr\u00eda? Creo que cualquiera de nosotros har\u00eda lo mismo. No es f\u00e1cil creer semejante acontecimiento, no es f\u00e1cil creer cuando la alegr\u00eda es demasiado grande. Evidentemente no hab\u00edan comprendido ni las Escrituras ni lo que Jes\u00fas les hab\u00eda dicho de tantas maneras y tantas veces.<\/em><\/p>\n<p><em>En la vida necesitamos creer en la Palabra de Dios, pero tambi\u00e9n necesitamos la confirmaci\u00f3n de esa Palabra, necesitamos experimentar en carne propia la realidad de lo que leemos. Es por eso que muchas veces en la vida no las terminamos de creer hasta que no nos pasan. Cuando nos pasan, nos decimos: \u00ab\u00a1Ah! Ahora entiendo, ahora descubro eso que antes le\u00eda y no comprend\u00eda\u00bb. Los disc\u00edpulos necesitaron vivir esta experiencia para confirmar lo que Jes\u00fas les hab\u00eda dicho de palabra. Nosotros tambi\u00e9n hoy necesitamos experimentar la presencia real de Jes\u00fas en nuestras vidas para ser testigos verdaderos de \u00e9l en el mundo. Si no, \u00bfde qu\u00e9 somos testigos? Cristiano es el que cree en Jes\u00fas, cree en la Palabra de Dios, pero no solo cree, sino que lo experimenta, lo vive y como lo experimenta y lo vive, es testigo de lo que cree y vive; refleja con su vida lo que lee, cree y experimenta.<\/em><\/p>\n<p><em>Estos d\u00edas de Pascua son d\u00edas para volver a experimentar, para volver a creer que Jes\u00fas est\u00e1 vivo, y nos pide que, con nuestro testimonio, mostremos que esto es verdad. Si hubiera m\u00e1s testigos reales de que Jes\u00fas vive, \u00a1qu\u00e9 distinto ser\u00eda todo!, \u00bfno?<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre Misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los disc\u00edpulos, por su parte, contaron lo que les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo hab\u00edan reconocido a Jes\u00fas al partir el pan. Todav\u00eda estaban hablando de esto, cuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 en medio de ellos y les dijo: \u00abLa paz est\u00e9 con ustedes\u00bb. At\u00f3nitos y llenos de temor, cre\u00edan ver un esp\u00edritu, pero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3898,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3897"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3897\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3901,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3897\/revisions\/3901"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}