{"id":3914,"date":"2024-04-07T00:00:39","date_gmt":"2024-04-07T03:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3914"},"modified":"2024-04-06T09:46:31","modified_gmt":"2024-04-06T12:46:31","slug":"ii-domingo-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-domingo-de-pascua\/","title":{"rendered":"II Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3914-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/07abril-audio-II-DomingoPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/07abril-audio-II-DomingoPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/07abril-audio-II-DomingoPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/07abril-audio-II-DomingoPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al atardecer de ese mismo d\u00eda, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los disc\u00edpulos, por temor a los jud\u00edos, lleg\u00f3 Jes\u00fas y poni\u00e9ndose en medio de ellos, les dijo: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes!\u00bb<\/p>\n<p>Mientras dec\u00eda esto, les mostr\u00f3 sus manos y su costado. Los disc\u00edpulos se llenaron de alegr\u00eda cuando vieron al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo de nuevo: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes! Como el Padre me envi\u00f3 a m\u00ed, yo tambi\u00e9n los env\u00edo a ustedes.\u00bb Al decirles esto, sopl\u00f3 sobre ellos y a\u00f1adi\u00f3: \u00abReciban el Esp\u00edritu Santo. Los pecados ser\u00e1n perdonados a los que ustedes se los perdonen, y ser\u00e1n retenidos a los que ustedes se los retengan.\u00bb<\/p>\n<p>Tom\u00e1s, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando lleg\u00f3 Jes\u00fas. Los otros disc\u00edpulos le dijeron: \u00ab\u00a1Hemos visto al Se\u00f1or!\u00bb<\/p>\n<p>El les respondi\u00f3: \u00abSi no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creer\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p>Ocho d\u00edas m\u00e1s tarde, estaban de nuevo los disc\u00edpulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tom\u00e1s. Entonces apareci\u00f3 Jes\u00fas, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes!\u00bb<\/p>\n<p>Luego dijo a Tom\u00e1s: \u00abTrae aqu\u00ed tu dedo: aqu\u00ed est\u00e1n mis manos. Acerca tu mano: M\u00e9tela en mi costado. En adelante no seas incr\u00e9dulo, sino hombre de fe.\u00bb<\/p>\n<p>Tom\u00e1s respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abAhora crees, porque me has visto. \u00a1Felices los que creen sin haber visto!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas realiz\u00f3 adem\u00e1s muchos otros signos en presencia de sus disc\u00edpulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Este segundo Domingo de Pascua es tambi\u00e9n llamado el \u00abDomingo de la Misericordia\u00bb, la misericordia que viene de lo alto, de la divina misericordia, la misericordia que trajo Jes\u00fas enviado por su Padre. Este domingo fue instituido por san Juan Pablo II como el Domingo de la Misericordia, el segundo domingo de Pascua.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Domingo tambi\u00e9n en el que Jes\u00fas se aparece a sus disc\u00edpulos, a nosotros, de alguna manera, para darles la paz, para darnos la paz. Se aparece a nosotros para decirnos: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes! En este domingo quiero darte paz y darles el poder de perdonar y de retener, para darnos el poder de perdonar los pecados y de reten\u00e9rselos a los dem\u00e1s\u00bb. Qu\u00e9 cosa tan seria este mandato de Jes\u00fas, para darles el Esp\u00edritu, soplando sobre ellos y hacerlos ap\u00f3stoles de la misericordia. Y tambi\u00e9n, de alg\u00fan modo, a vos y a m\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>Domingo tambi\u00e9n en el que la incredulidad de Tom\u00e1s nos ayuda tambi\u00e9n a afirmar nuestra fe. Como siempre, la debilidad siempre finalmente triunfa, porque la fuerza de Dios triunfa en la debilidad del hombre. \u00abFelices los que creen sin haber visto\u00bb, dice Jes\u00fas. Nosotros somos parte de esa humanidad que cree sin ver. Nosotros somos felices. \u00bfSomos felices por creer sin ver? Es el gran elogio de Jes\u00fas para toda la generaci\u00f3n de cristianos que creyeron en \u00e9l sin haberlo visto. Nosotros somos los que no vimos, pero creemos. Nos ven\u00edamos preguntando en esta semana: \u00bfcreemos? \u00bfPor qu\u00e9 creemos? \u00abPorque ustedes lo aman sin haberlo visto \u2013dice san Juan\u2013 y creyendo en \u00e9l sin verlo todav\u00eda\u00bb. Somos felices porque la misericordia ya no es una palabra linda para aplicar, sino que es una Persona, una Persona con sus llagas todav\u00eda en sus manos y en su costado, con sus llagas resucitadas, llagas que ya no duelen y que, por eso, son llagas que curan a aquellos que buscan ser curados.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy es un d\u00eda en el que Jes\u00fas a los que estamos cerca, a sus disc\u00edpulos, a vos y a m\u00ed, nos sopla otra vez sobre el coraz\u00f3n y nos dice al o\u00eddo: \u00abVos sos ap\u00f3stol de la misericordia. Sos enviado a llevar la misma misericordia que yo te di\u00bb. Dej\u00e9monos soplar hoy por Jes\u00fas al coraz\u00f3n \u2013que nos quiere derramar su Esp\u00edritu Santo\u2013 y que nos diga: \u00abVos sos ap\u00f3stol de la misericordia\u00bb. Somos los encargados de hacer llegar a los dem\u00e1s la paz y el amor de Jes\u00fas que quiere perdonar, pero con misericordia, no de cualquier manera. Perdonar con la medicina de la misericordia quiere perdonar para sacarnos de ah\u00ed, quiere perdonarnos para sanar y resucitar.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros estamos viviendo esta Pascua y queremos transformarnos en ap\u00f3stoles de la misericordia, porque hemos recibido esa misericordia. Jes\u00fas trae paz, es lo primero que hace. No da muchas explicaciones ni indicaciones, no nos dice qu\u00e9 es lo que tenemos que hacer, no explica muchas cosas sobre c\u00f3mo resucit\u00f3 o c\u00f3mo habr\u00e1 sido ese momento, sino que les mostr\u00f3 las manos y el costado, mostr\u00f3 sus heridas, las heridas que nos curaron. Porque las heridas son la \u00abmarca\u00bb del amor, heridas causadas por tanto odio, pero vencidas con tanto amor. Sin embargo, las heridas siguen, las marcas quedan. La paz proviene de experimentar que Jes\u00fas cura y sana, aunque esas marcas no se vayan. Jes\u00fas aparece de un modo nuevo, pero, al mismo tiempo, no queriendo ocultar las marcas del dolor, las marcas del amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Es entendible la reacci\u00f3n de Tom\u00e1s, seguramente vos y yo hubi\u00e9semos echo lo mismo. Quiere saber si ese que se apareci\u00f3 es el mismo que sufri\u00f3 por \u00e9l. \u00bfNo ser\u00e1 eso? Es tambi\u00e9n lo mismo que hubi\u00e9ramos hecho nosotros. Quiere asegurarse tocando sus llagas, o sea, las marcas del amor. La prueba de la resurrecci\u00f3n para Tom\u00e1s no es verle la cara al Se\u00f1or, sino el tocar sus llagas. \u00a1Qu\u00e9 misterio! Sus heridas nos han curado. No sabemos si lo lleg\u00f3 a hacer, pero s\u00ed sabemos que Jes\u00fas se lo propuso.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 Jes\u00fas Resucitado se muestra llagado? \u00bfPor qu\u00e9 la resurrecci\u00f3n no elimin\u00f3 tanto rastro de dolor, todo rastro del pasado? Para mostrar que el amor san\u00f3 al dolor, aunque las marcas queden.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo mismo pasa en nuestras vidas, lo que nos sana es el amor, y el amor no quita muchas veces las heridas, sino que las \u00absuaviza\u00bb, las deja en paz, les da la unci\u00f3n de la misericordia para que podamos volver a renacer. No quieras vivir como si nada hubiese pasado en tu vida, como si no importaran las \u00abmarcas\u00bb. Las marcas del dolor son las huellas del amor, dijimos. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no es, de alguna manera, borr\u00f3n y cuenta nueva, sino que es vida nueva, haciendo nuevo el pasado con todo su dolor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abDentro de tus llagas esc\u00f3ndeme\u00bb, dice la oraci\u00f3n de san Ignacio de Loyola. Pid\u00e1mosle eso al Se\u00f1or hoy, que nos escondamos dentro de sus llagas para poder experimentar tanto amor, tanta misericordia que hemos recibido y tanta misericordia que tenemos para dar a los dem\u00e1s. A aquellos que ven a un Dios lejano, a un Dios que no viene a amar sino a dar indicaciones, mostr\u00e9mosles que en realidad Jes\u00fas es un Dios de misericordia, que viene a perdonar y a curar nuestros dolores.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al atardecer de ese mismo d\u00eda, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los disc\u00edpulos, por temor a los jud\u00edos, lleg\u00f3 Jes\u00fas y poni\u00e9ndose en medio de ellos, les dijo: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes!\u00bb Mientras dec\u00eda esto, les mostr\u00f3 sus manos y su costado. 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