{"id":3944,"date":"2024-04-13T00:00:36","date_gmt":"2024-04-13T03:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3944"},"modified":"2024-04-11T07:53:44","modified_gmt":"2024-04-11T10:53:44","slug":"ii-sabado-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-sabado-de-pascua\/","title":{"rendered":"II S\u00e1bado de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3944-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/13abril-audio-II-SabadoPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/13abril-audio-II-SabadoPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/13abril-audio-II-SabadoPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/13abril-audio-II-SabadoPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al atardecer, sus disc\u00edpulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarna\u00fan, que est\u00e1 en la otra orilla. Ya era de noche y Jes\u00fas a\u00fan no se hab\u00eda reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.<\/p>\n<p>Cuando hab\u00edan remado unos cinco kil\u00f3metros, vieron a Jes\u00fas acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. El les dijo: \u00abSoy yo, no teman.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta toc\u00f3 tierra en seguida en el lugar adonde iban.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Buen d\u00eda, buen s\u00e1bado! Un s\u00e1bado m\u00e1s que nos regala el Se\u00f1or para seguir escuchando su Palabra, para buscar comprenderla, meditarla, contemplarla y, finalmente, para vivirla. Porque, en definitiva, si no vivimos la Palabra de Dios, si solamente es un texto para leer, para disfrutar un momento y no llevarlo a la vida, la Palabra se queda muerta. \u00abLa palabra es viva y eficaz\u00bb. La Palabra no es letra muerta si la encarnamos en nuestra propia vida. Por eso, cada uno de nosotros, vos y yo, puede transformarse en una palabra viva que camine por este mundo, en una palabra, que le diga algo a este mundo, que vive a veces como en tinieblas, como si Dios no estuviera, o que, finalmente, no se da cuenta de la riqueza que se pierde. Por eso, cada cristiano, cada persona que escucha la Palabra de Dios movido por el Esp\u00edritu y dejando que el Esp\u00edritu toque su coraz\u00f3n y lo gu\u00ede, puede transformarse en una linda Palabra de Dios para los otros. \u00a1No te lo olvides!, \u00a1no lo olvides nunca! Por supuesto que esto no es autom\u00e1tico, por supuesto que no es que lo vamos a lograr de un d\u00eda para el otro, sino que es a fuerza de escuchar, proponerse diferentes cosas, sacar conclusiones de lo que leemos y escuchamos y tratar de vivirlo, tratar de pedirle la fuerza al Se\u00f1or para que nos ayude.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Seguimos en este tiempo pascual, terminando la segunda semana de Pascua, segunda semana en la que continuamos tratando de experimentar y de reconocer la presencia viva y resucitada de Jes\u00fas en nuestras vidas. Y hoy escuchamos en Algo del Evangelio un texto cortito pero sustancioso, un texto que los otros evangelios tambi\u00e9n (algunos) lo traen, pero que Juan lo cuenta de un modo distinto y que nos ayuda tambi\u00e9n a, de alg\u00fan modo, entender c\u00f3mo est\u00e1 presente Jes\u00fas en nuestra vida o c\u00f3mo a veces no terminamos de verlo y qu\u00e9 es lo que hace cuando nosotros nos embarcamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Primera imagen: Dice que \u00ablos disc\u00edpulos se embarcaron\u00bb, o sea, subieron a ese transporte que usaban en ese tiempo \u2013ellos que eran algunos pescadores\u2013 y quieren cruzarse a la otra orilla. Por eso la barca es s\u00edmbolo de la Iglesia, s\u00edmbolo de esta comunidad que Dios nos regal\u00f3, de la comunidad de millones de hijos de Dios iluminados por el Esp\u00edritu Santo y con la cabeza y el capit\u00e1n en la tierra, que es el papa. Andamos por el mar de este mundo buscando nuestro rumbo, el rumbo de llegar a la Vida eterna, de llegar a la otra orilla. Por eso, la barca tambi\u00e9n es s\u00edmbolo de nuestra propia vida. Nosotros andamos embarcados o tenemos que embarcarnos en una misi\u00f3n. Tenemos una misi\u00f3n. Jes\u00fas resucitado no est\u00e1 en nuestras vidas solamente para consolarnos a nosotros, sino que quiere que tambi\u00e9n aprendamos a llevar ese consuelo y esa paz a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, \u00bfen qu\u00e9 est\u00e1s embarcado?, \u00bfen qu\u00e9 te embarcarte y no sabes para d\u00f3nde vas?, \u00bften\u00e9s un rumbo claro?, \u00bfsab\u00e9s d\u00f3nde est\u00e1 la otra orilla o te est\u00e1s dejando llevar por el viento de este mundo que nos lleva para cualquier lado? Eso es lo primero que te propongo y me propongo que nos preguntemos. \u00bfEstamos dej\u00e1ndonos llevar por la barca de la Iglesia? \u00bfEscuchamos la voz de Jes\u00fas en la Iglesia?<\/em><\/p>\n<p><em>Lo segundo es esto, \u00bfno?: que \u00abel mar estaba agitado\u00bb, dice el texto, o sea, el mundo est\u00e1 agitado. Todo a nuestro alrededor parece a veces que est\u00e1 agitado. El viento de las modas, de las culturas que van en contra de nuestros pensamientos, del Evangelio, nos quieren agitar y llevar para cualquier lado. Quieren, en definitiva, que nos desviemos del rumbo. Quieren que no confiemos en la presencia de Jes\u00fas, que siempre est\u00e1 al lado nuestro y que camina sobre el mar de este mundo. Est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 y nos acompa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, \u00bfqu\u00e9 es lo que nos est\u00e1 agitando?, \u00bfpor qu\u00e9 te est\u00e1s dejando agitar?, \u00bfpor qu\u00e9 no te conf\u00edas en que la barca va rumbo a la otra orilla dirigida, en definitiva, por Jes\u00fas?, \u00bfpor qu\u00e9 perdemos la paz tan r\u00e1pidamente a veces?, \u00bfpor qu\u00e9 no nos damos cuenta que Jes\u00fas, en el fondo, sostiene nuestra vida?<\/em><\/p>\n<p><em>Y ac\u00e1 entramos en lo tercero, y por eso tiene que ver tambi\u00e9n con lo segundo, que es que Jes\u00fas se acerca a nuestra barca porque va caminando por encima del mundo, va caminando sobre el agua. \u00bfPor qu\u00e9 tenemos miedo? Porque, en definitiva, no nos damos cuenta que Jes\u00fas est\u00e1. Pensamos \u2013como dice otros evangelios\u2013 que es un fantasma. Los disc\u00edpulos tuvieron miedo porque no se dan cuenta que era Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, cuando estamos tristes, cuando nos dejamos llevar por los vientos de este mundo, cuando pensamos que todo se va a hundir, es porque, en el fondo, no confiamos en su presencia. Y es ah\u00ed donde Jes\u00fas nos quiere decir al coraz\u00f3n, una vez m\u00e1s: \u00abSoy yo, no teman. Soy yo, no temas. \u00bfQu\u00e9 te pasa? Date cuenta que estoy a tu lado, date cuenta que, si dejas el tim\u00f3n en mis manos, todo va a ser mucho mejor, todo va a llegar a buen puerto\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Sigamos navegando por las aguas turbulentas de este mundo, confiando en que tenemos una misi\u00f3n y que es Jes\u00fas el que nos gu\u00eda y que es Jes\u00fas el que nos empuja y nos anima a salir adelante. Nosotros, como los disc\u00edpulos, a veces queremos subir a la barca a Jes\u00fas. Sin embargo, \u00e9l sigue caminando por las aguas de este mundo y nos acompa\u00f1a para que confiemos en \u00e9l, para que nos dejemos guiar por su amor.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al atardecer, sus disc\u00edpulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarna\u00fan, que est\u00e1 en la otra orilla. Ya era de noche y Jes\u00fas a\u00fan no se hab\u00eda reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento. Cuando hab\u00edan remado unos cinco kil\u00f3metros, vieron a Jes\u00fas acercarse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3945,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-3944","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3944","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3944"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3944\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3949,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3944\/revisions\/3949"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3945"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}