{"id":3951,"date":"2024-04-14T00:00:37","date_gmt":"2024-04-14T03:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3951"},"modified":"2024-04-13T09:33:56","modified_gmt":"2024-04-13T12:33:56","slug":"iii-domingo-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-de-pascua\/","title":{"rendered":"III Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3951-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/14abril-audio-III-DomingoPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/14abril-audio-III-DomingoPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/14abril-audio-III-DomingoPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/14abril-audio-III-DomingoPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los disc\u00edpulos contaron lo que les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan reconocido al partir el pan.<\/p>\n<p>Todav\u00eda estaban hablando de esto, cuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 en medio de ellos y les dijo: \u00abLa paz est\u00e9 con ustedes.\u00bb<\/p>\n<p>At\u00f3nitos y llenos de temor, cre\u00edan ver un esp\u00edritu, pero Jes\u00fas les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. T\u00f3quenme y vean. Un esp\u00edritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo.\u00bb<\/p>\n<p>Y diciendo esto, les mostr\u00f3 sus manos y sus pies. Era tal la alegr\u00eda y la admiraci\u00f3n de los disc\u00edpulos, que se resist\u00edan a creer. Pero Jes\u00fas les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfTienen aqu\u00ed algo para comer?\u00bb Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; \u00e9l lo tom\u00f3 y lo comi\u00f3 delante de todos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s les dijo: \u00abCuando todav\u00eda estaba con ustedes, yo les dec\u00eda: Es necesario que se cumpla todo lo que est\u00e1 escrito de m\u00ed en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces les abri\u00f3 la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y a\u00f1adi\u00f3: \u00abAs\u00ed estaba escrito: el Mes\u00edas deb\u00eda sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer d\u00eda, y comenzando por Jerusal\u00e9n, en su Nombre deb\u00eda predicarse a todas las naciones la conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Tercer domingo del tiempo pascual, tiempo en el que seguimos reflexionando y aceptando con gozo la realidad m\u00e1s trascendente de la historia de la humanidad, que Jes\u00fas resucit\u00f3 y que con su resurrecci\u00f3n nos da la vida y nos da una Vida eterna. No solo nos acompa\u00f1a en el caminar diario, sino que ya nos asegura la Vida eterna si caminos junto con \u00e9l, si aceptamos su misericordia y su amor.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Un domingo m\u00e1s en el que tambi\u00e9n aceptamos escuchar la Palabra de Dios, para que esta Palabra finalmente penetre en nuestras almas, nos llene de gozo y nos anime a seguir caminando. \u00a1No nos cansemos! O, mejor dicho, s\u00ed nos podemos cansar, pero la clave est\u00e1 en seguir caminando, seguir abriendo los brazos para encontrar su presencia en la eucarist\u00eda, en la oraci\u00f3n, en nuestro trabajo diario, en nuestras familias, en los m\u00e1s necesitados, en aquellos donde tambi\u00e9n de alg\u00fan modo se hace presente, m\u00e1s patente, la necesidad de amor que tenemos para dar.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, \u00e1nimo, a levantarse, a darnos cuenta que este domingo no puede ser un domingo m\u00e1s. Tiene que ser un domingo donde nos llenemos de gozo, porque tenemos fe, porque somos felices de creer sin ver, y a eso tenemos que apuntar y por ese lado tenemos que seguir caminando. S\u00ed, parece a veces que vamos a tientas, que no vemos todo, pero basta con ver el paso siguiente, basta con saber que el paso siguiente ser\u00e1 en un lugar firme: en el amor y en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Creo que hay algo que queda patente en Algo de Evangelio de hoy, valga la redundancia, y es claramente la dificultad que tuvieron los disc\u00edpulos en creer que ese que se les hab\u00eda aparecido era realmente Jes\u00fas. Jes\u00fas parece hacer todo lo posible para que crean, y a ellos les cuesta much\u00edsimo. Jes\u00fas les dice: \u00abMiren mis manos y mis pies, soy yo mismo. T\u00f3quenme y vean. Un esp\u00edritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo\u00bb. As\u00ed y todo, dir\u00edamos, los disc\u00edpulos, dice la Palabra que se \u00abresist\u00edan a creer\u00bb. \u00bfPero por qu\u00e9? Porque \u00abera tal la alegr\u00eda y la admiraci\u00f3n de los disc\u00edpulos\u00bb que no pod\u00edan creerlo. A nosotros por ah\u00ed nos parece obvio, pero, en realidad, tenemos que reconocer que no es tan obvia a nuestra pobre humanidad la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. No es tan obvio creer en esto. Nosotros lo tenemos asimilado porque la fe nos da ese don. A nosotros nos parece f\u00e1cil porque, en el fondo, ya \u00ablo sabemos\u00bb, porque ya sabemos lo que pas\u00f3, porque Jes\u00fas nos toc\u00f3 el coraz\u00f3n en alg\u00fan momento. Pero no era tan f\u00e1cil y tan obvio para los que hab\u00edan estado junto con \u00e9l, para los que lo hab\u00edan visto muerto en la cruz, que de alg\u00fan modo es lo que nos pasa a nosotros. Cuando tenemos una experiencia de dolor fuerte, una tristeza grande, nos parece imposible que venga algo nuevo, nos parece imposible la resurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto puede deberse a que digamos que hay una tendencia en nuestra vida a que las malas noticias casi que las creemos sin cuestionarlas ni averiguar mucho y las buenas noticias nos cuestan un poco m\u00e1s. Es algo a lo que tendemos naturalmente todos. No quiero generalizar, pero podr\u00edamos pensar algo as\u00ed. Lo malo parece obvio, est\u00e1 a la vista de todo el mundo y lo bueno cuesta verlo. Pens\u00e1 si no te pasa eso alguna vez. Adem\u00e1s, no hay que ser adivino para darnos cuenta que vivimos en una cultura de las \u00abmalas noticias\u00bb, continuamente escuchamos malas noticias. Los noticieros en su mayor\u00eda dan malas noticias y, adem\u00e1s, se jactan de tener \u00abla primicia\u00bb de esa mala noticia. Les encanta decir que tienen la primicia, algo urgente, como si fuera una virtud el llegar r\u00e1pido a informar todo lo malo. \u00bfY lo bueno? Y lo bueno a veces parece que brilla por su ausencia. Y bueno\u2026 queda ah\u00ed, a un costado, parece que relegado.<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed, lentamente, la onda de las malas noticias va socavando nuestro coraz\u00f3n y se nos hace casi imposible aceptar que puede haber cosas buenas en este mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo ser\u00e1 que esto tambi\u00e9n les pas\u00f3 a los disc\u00edpulos, de alguna manera? \u00bfNo ser\u00e1 que en ese tiempo tambi\u00e9n los malos augurios estaban de moda y que todo lo malo parece relucir y lo bueno se oculta? A ellos les parec\u00eda incre\u00edble semejante noticia, tanto que no lo cre\u00edan. La noticia era tan buena, tan impresionante, tan maravillosa que no pod\u00edan creerlo. Lo ten\u00edan frente a ellos y no pod\u00edan creerlo. Nosotros tambi\u00e9n lo experimentamos a veces cuando nos pasa algo lindo, incluso llegamos a decir: \u00abPellizcame para ver si es verdad\u00bb. \u00bfNo? Porque parece que no lo podemos creer, queremos despertarnos del sue\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo ser\u00e1 que a nosotros tambi\u00e9n hoy nos pasa lo mismo? No es lo mismo nuestra vida si creemos o no firmemente que Jes\u00fas est\u00e1 vivo entre nosotros. Nada es igual frente al que cree en la resurrecci\u00f3n, en la presencia viva de Jes\u00fas. Es incre\u00edble, digamos as\u00ed, pero es cre\u00edble, y es lo que le da sentido a nuestra fe. Es cre\u00edble porque la vida de los disc\u00edpulos cambi\u00f3, comenz\u00f3 la Iglesia, la fe se empez\u00f3 a esparcir por todo el mundo y esos hombres temerosos se transformaron en hombres de Dios, que no se cansaron de predicar hasta la muerte la presencia de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Si nos preguntan por ah\u00ed: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es ser cristiano?\u00bb, deber\u00edamos responder: \u00abCreer que Cristo est\u00e1 resucitado, creer que est\u00e1 vivo, que ese hombre que camin\u00f3 por Galilea, por Jerusal\u00e9n de hace unos 2.000 a\u00f1os est\u00e1 vivo, a pesar de que lo mataron\u00bb. Parece incre\u00edble, pero es verdad. Cree, creamos que hay cosas lindas que son cre\u00edbles, aunque parezca dif\u00edcil. Creamos que lo que les pas\u00f3 a los disc\u00edpulos es verdad y fue lo que cambi\u00f3 para siempre el curso de la historia, de la tuya y de la m\u00eda. Pellizcate y decile a Jes\u00fas: \u00abCreo, creo, aunque a veces mi coraz\u00f3n se resista a creer. Creo, aunque a veces el mal parezca triunfar en la vida\u00bb. Nosotros tenemos que ser \u00abtestigos de todo esto\u00bb, tenemos que contarle a todo el mundo que Jes\u00fas est\u00e1 vivo y, aunque parece incre\u00edble, es verdad.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen domingo y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los disc\u00edpulos contaron lo que les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan reconocido al partir el pan. Todav\u00eda estaban hablando de esto, cuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 en medio de ellos y les dijo: \u00abLa paz est\u00e9 con ustedes.\u00bb At\u00f3nitos y llenos de temor, cre\u00edan ver un esp\u00edritu, pero Jes\u00fas les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfPor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3952,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-3951","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3951","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3951"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3951\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3955,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3951\/revisions\/3955"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3951"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3951"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3951"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}