{"id":3962,"date":"2024-04-16T00:00:32","date_gmt":"2024-04-16T03:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3962"},"modified":"2024-04-14T08:41:56","modified_gmt":"2024-04-14T11:41:56","slug":"iii-martes-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-martes-de-pascua\/","title":{"rendered":"III Martes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3962-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/16abril-audio-III-MartesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/16abril-audio-III-MartesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/16abril-audio-III-MartesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/16abril-audio-III-MartesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>La gente dijo a Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 signos haces para que veamos y creamos en ti? \u00bfQu\u00e9 obra realizas? Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00ab Les aseguro que no es Mois\u00e9s el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le dijeron: \u00abSe\u00f1or, danos siempre de ese pan.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si retomamos Algo del Evangelio del domingo, es entendible que Jes\u00fas les haya dicho a los disc\u00edpulos: \u00abM\u00edrenme. T\u00f3quenme, soy yo\u00bb. Esa necesidad tan humana, de alg\u00fan modo, de experimentar en carne propia lo que vemos con nuestros ojos. A veces los ojos no alcanzan, a veces la mirada no alcanza, porque nuestra mirada a veces no es profunda. Vemos, pero no terminamos de mirar, de contemplar. Por eso, Jes\u00fas les dijo a los disc\u00edpulos: \u00abM\u00edrenme, aqu\u00ed estoy. T\u00f3quenme, soy yo. Estas son mis llagas\u00bb. Vamos a continuar con este tema en estos d\u00edas.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer dec\u00edamos que es bueno empezar siempre por el principio, por preguntarnos lo b\u00e1sico, por preguntarnos lo esencial y por ser sinceros. Y de estas preguntas nadie puede prescindir, nadie deber\u00eda, nadie puede hacer como que no son para \u00e9l. Por ejemplo, \u00bfbuscamos a Jes\u00fas? \u00bfSomos capaces de andar kil\u00f3metros, de trabajar, de esforzarnos para estar con \u00e9l, aunque sea para pedirle algo material?, dec\u00edamos. Y si lo buscamos, \u00bfpor qu\u00e9 lo buscamos? \u00bfQu\u00e9 es lo que buscamos cuando lo buscamos, valga la redundancia? La sinceridad allana los caminos. La sinceridad con nosotros mismos y con Jes\u00fas nos ayuda a creer mejor y creer bien, porque \u00abla obra de Dios es que ustedes crean\u00bb \u2013dec\u00eda el Evangelio\u2013, que nosotros creamos. En esto dejamos ayer.<\/em><\/p>\n<p><em>Es necesario trabajar por el alimento que no perece, que no se corrompe, que no pasa, que permanece. A eso invitaba Jes\u00fas a los que lo segu\u00edan, a que no solo se quedaran con lo exterior, con lo superficial, con lo que sacia (el hambre por un rato, nada m\u00e1s), sino que se den cuenta que tambi\u00e9n hay que trabajar por lo m\u00e1s profundo, por lo que alimenta el alma, el coraz\u00f3n, por lo que nada ni nadie nos puede quitar.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos en la cantidad de tiempo y esfuerzo que a veces dedicamos a muchas cosas en nuestra vida, y no me refiero a cosas malas, por supuesto, sino a cosas buenas, que est\u00e1n bien y nos hacen bien y que, adem\u00e1s, hacen bien a las dem\u00e1s. Pensemos en la cantidad de horas que dedicamos a cosas que no son malas, pero que, en exceso, a la larga terminan haci\u00e9ndonos mal o aisl\u00e1ndonos de los dem\u00e1s. Recordemos \u2013por qu\u00e9 no\u2013 el tiempo que invertimos en hacer el mal, en buscar \u00fanicamente nuestro propio inter\u00e9s, aunque no sea con mal intenci\u00f3n. Y as\u00ed podr\u00edamos seguir. Cada uno puede pensar en lo suyo y volver a escuchar las palabras de Jes\u00fas de ayer: \u00abTrabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna\u00bb. Escuch\u00e9 una frase, de hace poco, muy interesante que dec\u00eda: \u00abMu\u00e9strame tu agenda y te dir\u00e9 en qu\u00e9 Dios crees\u00bb. Como diciendo: al final, en nuestra agenda, en lo que hacemos cada d\u00eda, se demuestra nuestro inter\u00e9s, qu\u00e9 estamos buscando.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfEn qu\u00e9 estamos dedicando entonces nuestro tiempo? \u00bfEn qu\u00e9 and\u00e1s trabajando? \u00bfEn qu\u00e9 nos estamos esforzando y poniendo todo, apostando como si fuera a veces lo \u00fanico de nuestra vida? Todos tenemos hambre de algo, todos andamos buscando saciar la sed de amor que hay en nuestro interior, la sed de ser amados y de amar. Porque, en definitiva, el fondo de la cuesti\u00f3n es esa: hambre y sed de amor, de aquello para lo cual fuimos creados, para amar y ser amados. Pero como la balanza qued\u00f3 desequilibrada desde que entr\u00f3 el pecado en el mundo y el ego\u00edsmo en nuestros corazones, todos andamos mendigando amor a veces y pretendiendo todo de los dem\u00e1s, pero, al mismo tiempo, no dando siempre amor que los otros necesitan, no amando como los dem\u00e1s se merecen.<\/em><\/p>\n<p><em>Ante esta situaci\u00f3n, el mejor camino no es ir en busca de cosas que sacian por un tiempo, por cosas que tienen fecha de vencimiento. Lo mejor es ir a la fuente del amor, a la fuente de donde brota todo lo que necesitamos y que, adem\u00e1s, nos dar\u00e1 el equilibrio y la fuerza para no andar trabajando de m\u00e1s en lo que es pasajero y trabajar con todo el coraz\u00f3n en lo que realmente vale la pena. La mayor\u00eda de nuestros problemas, sufrimientos, tristezas, dolores, desencuentros, enojos, iras, broncas, etc., tienen que ver con que no sabemos saciar nuestra hambre y nuestra sed de amor en el lugar que corresponde, en Jes\u00fas. \u00bfPero d\u00f3nde est\u00e1?, preguntar\u00e1s. Y bueno, hay que trabajar para buscarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, no hay mejor manera de empezar este d\u00eda que dej\u00e1ndonos que Jes\u00fas nos diga a todos, otra vez, desde Algo del Evangelio de hoy: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed\u00bb. O decirle nosotros desde lo m\u00e1s profundo: \u00abJes\u00fas, quiero que seas el pan que me quite el hambre, el agua que me quite la sed. Esa hambre y esa sed que muchas veces no me dejan en paz\u00bb. \u00abSe\u00f1or, danos siempre de ese pan\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La gente dijo a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQu\u00e9 signos haces para que veamos y creamos en ti? \u00bfQu\u00e9 obra realizas? 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