{"id":3967,"date":"2024-04-17T00:00:28","date_gmt":"2024-04-17T03:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3967"},"modified":"2024-04-16T19:57:52","modified_gmt":"2024-04-16T22:57:52","slug":"iii-miercoles-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-de-pascua\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3967-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17abril-audio-III-MiercolesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17abril-audio-III-MiercolesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17abril-audio-III-MiercolesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/17abril-audio-III-MiercolesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la gente:<\/p>\n<p>\u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a m\u00ed, y al que venga a m\u00ed yo no lo rechazar\u00e9, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envi\u00f3.<\/p>\n<p>La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que \u00e9l me dio, sino que lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<p>Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Algo particular del Evangelio del domingo, que venimos desmenuzando tambi\u00e9n en estos d\u00edas, es que Jes\u00fas no les dice: \u00abMiren mi cara, soy yo, miren mi rostro\u00bb, sino que les dijo: \u00abMiren mis manos y mis pies, soy yo\u00bb, o sea, \u00abmiren mis llagas\u00bb, en el fondo les estaba diciendo. \u00abMiren mis manos y mis pies, soy yo mismo. T\u00f3quenme y vean. Soy el mismo que mor\u00ed por ustedes\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, esta escena y esta actitud de Jes\u00fas nos tiene que llevar a pensar tambi\u00e9n lo que \u00e9l hoy pretende de nosotros. \u00bfD\u00f3nde tocamos a Jes\u00fas?, \u00bfd\u00f3nde lo vemos? Finalmente, en rostros concretos, que est\u00e1n llagados, que tambi\u00e9n est\u00e1n heridos por el dolor y el pecado de esta vida; nosotros mismos tambi\u00e9n. Jes\u00fas, en realidad, se esconde en las llagas, en las manos y en los pies, especialmente de los que sufren; pero tambi\u00e9n quiere que vos y yo seamos manos y pies que trabajen por \u00e9l, que nos acerquemos a encontrarlo concretamente, que no estemos anhelando una espiritualidad digamos mal llamada m\u00edstica, volada, que no est\u00e9 pegada a la tierra, sino los pies bien puestos en la tierra y el coraz\u00f3n en el cielo, sabiendo que \u00e9l esta.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, pero seguimos diciendo que hay que trabajar para buscarlo, dec\u00edamos ayer; y en Algo del Evangelio de hoy podr\u00edamos retomar un poco esto y pensar: \u00a1Hay que trabajar por lo que vale la pena, hay que trabajar d\u00eda a d\u00eda para alcanzar el pan del alma, el PAN DEL CORAZ\u00d3N!, que ayuda a no desfallecer por el camino de esta vida tan dura. Por eso, no hay mejor manera de empezar este d\u00eda que dejando que Jes\u00fas nos diga a todos otra vez: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed\u00bb. O tambi\u00e9n decirlo nosotros desde lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n y con la mayor sinceridad posible: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, quiero que seas pan que me quite el hambre, agua que me quite la sed! Esa hambre y sed que muchas veces no me dejan en paz\u00bb. \u00abSe\u00f1or, danos siempre de este pan\u00bb, dec\u00edamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Es bueno que empecemos este d\u00eda tambi\u00e9n pensando: \u00bfA qu\u00e9 se refiere la Palabra de Dios con el s\u00edmbolo del alimento, representado por el pan? Se refiere a todo aquello que buscamos para saciar las necesidades b\u00e1sicas de cada d\u00eda, pero, al mismo tiempo, representa las necesidades m\u00e1s profundas de nuestra vida. Somos cuerpo y esp\u00edritu, y no podemos aislar una cosa de la otra. No solo vivimos de pan material, de cosas; no solo vivimos para saciar nuestra hambre del est\u00f3mago, nuestra hambre biol\u00f3gica, sino que vivimos tambi\u00e9n y necesitamos lo m\u00e1s esencial. Como dec\u00eda el Principito, \u00bfte acord\u00e1s?, \u00abque lo esencial es invisible a los ojos\u00bb, pero que es sensible al coraz\u00f3n \u2013podr\u00edamos agregar nosotros\u2013. Sin amor no podemos vivir. Sin amar y sin ser amados desesperamos. El amor es el verdadero alimento y motor de nuestra vida y la prueba m\u00e1s palpable de esto es que hay personas que tienen todo lo material y m\u00e1s para vivir y, sin embargo, muchas veces viven insatisfechas. Y, por el contrario, hay personas que viven con lo justo y necesario, o incluso con menos de lo necesario, y sin embargo viven en cierta plenitud espiritual que nosotros no podemos alcanzar o, por lo menos, no viven como eternos insatisfechos, que ah\u00ed est\u00e1 el problema.<\/em><\/p>\n<p><em>Tengamos la cantidad que tengamos de cosas materiales, la edad que tengamos, los afectos que tengamos, vivir volcados hacia afuera como si lo interior no importara (como, por ejemplo, la comida, la bebida, los vicios, las adicciones, las obsesiones, la avaricia \u2013bueno, mezcl\u00e9 un poco de todo por ah\u00ed, de cosas buenas y malas\u2013), pero cada uno tiene que pensarlo. Si vivimos centrados y centrando nuestra vida solo en nosotros y nuestros deseos personales, la superficialidad muchas veces puede ser un s\u00edntoma que nos estamos alimentando mal, que estamos comiendo mucho pan material y poco pan espiritual, el pan del cielo. Todos podemos creer en Jes\u00fas, sin embargo, vivir aliment\u00e1ndonos de otras cosas, mientras decimos que creemos en \u00e9l. Incluso podemos defenderlo con nuestras palabras, podemos estar trabajando para \u00e9l, para la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em>Estar caminado detr\u00e1s de \u00e9l entonces no es garant\u00eda absoluta de que lo consideremos como nuestro mejor alimento. \u00a1Cuidado! La eterna insatisfacci\u00f3n en la que vivimos muchas veces es como un term\u00f3metro de la mala alimentaci\u00f3n de los que decimos creer, pero todav\u00eda no nos satisface verdaderamente creer en Jes\u00fas. \u00bfNo te pas\u00f3 alguna vez? \u00bfNo te pasa que aun estando con \u00e9l, con Jes\u00fas, no terminas de estar feliz? Bueno, hay que pensar qu\u00e9 nos pasa.<\/em><\/p>\n<p><em>El que cree en serio, el que va caminando hacia \u00e9l y con \u00e9l en la pureza de la fe, o por lo menos lo intenta, hacia ese buscar \u00fanicamente al \u00abDios de los consuelos y no los consuelos de Dios\u00bb, vive satisfecho, sabiendo que no hay mejor alimento de la vida que el pan bajado del cielo, que es el mismo Jes\u00fas. Y ese pan llega a nuestra vida por diferentes proveedores, digamos as\u00ed. Llega del cielo, pero se hace algo humano y cotidiano. Se hace palabra escrita d\u00eda a d\u00eda para meditar. Se hace hijo a quien ayudar y sostener. Se hace marido y mujer a quien amar siempre, aun en la dificultad, aun en el dolor. Se hace pobre a quien socorrer y ayudar. Se hace oraci\u00f3n diaria a d\u00f3nde acudir. Se hace trabajo cotidiano que dignifica. Se hace Eucarist\u00eda y comuni\u00f3n en donde nos alimentamos realmente. Y lo m\u00e1s lindo de todo\u2026 esto que es gratuito. Se nos da gratuitamente, solo que nosotros ponemos muchas veces trabas y seguimos insistiendo en alimentarnos con alimentos baratos que no sacian, o que sacian, pero solo por un ratito, que en el fondo no es saciar.<\/em><\/p>\n<p><em>El que se alimenta de Jes\u00fas recibe estas palabras y consuelo y verdad: \u00abEsta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lindo mensaje de Algo del Evangelio de hoy! Levantemos la cabeza, levantemos el coraz\u00f3n y volvamos a mirar a Jes\u00fas que es nuestro alimento diario.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la gente: \u00abYo soy el pan de Vida. 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