{"id":3999,"date":"2024-04-23T00:00:38","date_gmt":"2024-04-23T03:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=3999"},"modified":"2024-04-21T09:08:55","modified_gmt":"2024-04-21T12:08:55","slug":"iv-martes-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-martes-de-pascua\/","title":{"rendered":"IV Martes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3999-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/23abril-audio-IV-MartesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/23abril-audio-IV-MartesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/23abril-audio-IV-MartesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/23abril-audio-IV-MartesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Se celebraba entonces en Jerusal\u00e9n la fiesta de la Dedicaci\u00f3n. Era invierno, y Jes\u00fas se paseaba por el Templo, en el P\u00f3rtico de Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>Los jud\u00edos lo rodearon y le preguntaron: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo nos tendr\u00e1s en suspenso? Si eres el Mes\u00edas, dilo abiertamente.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abYa se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de m\u00ed, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.<\/p>\n<p>Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecer\u00e1n jam\u00e1s y nadie las arrebatar\u00e1 de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Andar por el camino de la Palabra no es siempre sencillo. Uno pasa muchas veces por todos los estados de \u00e1nimo espirituales y muchas veces las crisis llegan, tarde o temprano. Hay momentos llamados de consolaci\u00f3n y desosolaci\u00f3n. Es normal. A todos nos pasa. No es ser humano, con todas las letras, quien est\u00e1 siempre igual, quien est\u00e1 \u201ccomo si nada pasara\u201d. Eso no es real, somos creaturas d\u00e9biles, aunque a veces pretendamos ser \u00e1ngeles y perfectos. Justamente ah\u00ed, radican muchas de nuestras crisis, en no aceptar que es parte de la vida, el pasar por un estado o el otro, el cambio, el que no todos los d\u00edas estemos igual, que lo lindo no dura siempre, y que lo malo tampoco. Sin embargo, muchas veces andamos tristes o enojados, justamente por pretender imposibles que finalmente nunca se dan.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Lo m\u00e1s lindo y reconfortante ser\u00eda lograr empezar el d\u00eda dando gracias y ofreciendo todo lo que aparezca en el camino, y casi lo mismo al terminarlo\u2026 dar gracias por todo lo que se vivi\u00f3 y pedir perd\u00f3n por lo que se podr\u00eda mejorar. Si pudi\u00e9ramos vivir los d\u00edas as\u00ed, en realidad nos ahorrar\u00edamos muchos disgustos que nos quitan la paz continuamente.<\/em><\/p>\n<p><em>No hay duda de que para Jes\u00fas somos sus ovejas, \u00c9l mismo lo dice: \u00abMis ovejas&#8230;\u00bb; esa es la primera palabra linda que tenemos que escuchar hoy, somos sus ovejas y nada podr\u00e1 arrebatarnos de sus manos, de las manos del Padre, aun cuando nosotros creamos que estamos &#8220;afuera&#8221;, nunca estaremos afuera; porque gracias a \u00c9l estamos dentro, gracias a que \u00c9l nos gan\u00f3 con su sangre y con su amor para siempre, para toda la eternidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso cuando uno escucha que de labios y del coraz\u00f3n de Jes\u00fas salieron estas palabras: \u201c\u2026ellas no perecer\u00e1n jam\u00e1s y nadie las arrebatar\u00e1 de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre\u201d \u00bfPuede quedar lugar a la duda? \u00bfPuede quedar lugar al miedo? Jes\u00fas se refer\u00eda a nosotros, a sus ovejitas, a los que escuchamos su voz, a los que intentamos seguirlo d\u00eda a d\u00eda. \u00bfNo te parece lindo? \u00bfNo te da paz escuchar semejante afirmaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 preocuparse tanto de las cosas que pasan o que nos pasan? \u00bfQu\u00e9 nos pasa que no terminamos de confiar en que esto es realmente as\u00ed? Bueno las respuestas pueden ser muy variadas, seg\u00fan la cantidad de oyentes, pero es algo que ten\u00e9s que preguntarte vos, que tenemos que preguntarnos todos. Deber\u00edamos poder vivir en paz intentando escuchar todos los d\u00edas la voz de Jes\u00fas que es nuestro Verdadero Pastor. Podr\u00edamos pensar que entramos en el miedo, en la angustia, cuando dejamos de escuchar la voz que nos hace bien y nos dejamos llevar por otras voces. Voces que nos tiran abajo; voces que no nos hacen bien; voces que parecen amigas, pero en realidad nos destruyen; son voces que salen de adentro nuestro o que viene de afuera. Est\u00e1 lleno de falsos pastores que nos quieren guiar hacia otros pastos, no necesariamente malos, sino otros pastos que nos alejan de los manjares de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos llena de \u00e1nimo y de esperanza. Las manos del Padre siempre est\u00e1n para abrazarnos, para tomarnos, para salvarnos, para cuidarnos, para acariciarnos, para demostrarnos su amor. Algo del Evangelio de hoy nos ayuda a comprender que las manos del Padre, esas de las que nos habla Jes\u00fas, son esas manos de tantos que nos quieren, que nos buscan, que nos han dado una ayuda, una palmada, un empuj\u00f3n, un abrazo, una caricia y nosotros, muchas veces las hemos esquivado, por creernos omnipotentes, por creernos no necesitados. Las manos del Padre son las manos de nuestros hermanos que son hijos de ese mismo Padre. Por eso Jes\u00fas dice que \u00c9l y el Padre son una sola cosa. El Hijo quiere siempre lo que quiere el Padre. Jes\u00fas quiere que seamos hijos y hermanos. Jes\u00fas quiere que queramos lo que \u00c9l quiere.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 es lo que nos asegura permanecer siempre en las manos del Padre, o sentirnos en sus manos? No dejar jam\u00e1s de escuchar la voz de Jes\u00fas. Eso es lo que hicieron los santos d\u00eda a d\u00eda, se sumergieron en \u00c9l, en la oraci\u00f3n. Dedicaron tiempo y fueron capaces de dejar todo en \u201csus manos\u201d, porque en definitiva nuestra vida \u201cest\u00e1 en sus manos\u201d y solo si sabemos entregarla, sabemos vivirla. Esto es lo que podemos hacer nosotros tambi\u00e9n, porque tambi\u00e9n estamos llamados a ser santos, y podemos serlo. Vos y yo podemos tambi\u00e9n aprender d\u00eda a d\u00eda a confiar, a dejar todo en las manos del Padre que nos sostiene siempre. La santidad no es algo raro, no es algo extra\u00f1o para algunos locos que andan por ah\u00ed. La santidad es para vos y para m\u00ed, es para todas las ovejitas amadas por Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Sigamos juntos escuchando con un coraz\u00f3n grande el llamado de Jes\u00fas a estar con \u00c9l, a seguirlo, a amarlo con toda nuestra vida.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se celebraba entonces en Jerusal\u00e9n la fiesta de la Dedicaci\u00f3n. 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