{"id":4004,"date":"2024-04-24T00:00:45","date_gmt":"2024-04-24T03:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4004"},"modified":"2024-04-23T08:05:53","modified_gmt":"2024-04-23T11:05:53","slug":"iv-miercoles-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-miercoles-de-pascua\/","title":{"rendered":"IV Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4004-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/24abril-audio-IV-MiercolesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/24abril-audio-IV-MiercolesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/24abril-audio-IV-MiercolesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/24abril-audio-IV-MiercolesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas exclam\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abEl que cree en m\u00ed, en realidad no cree en m\u00ed, sino en aquel que me envi\u00f3. Y el que me ve, ve al que me envi\u00f3.<br \/>\nYo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en m\u00ed no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.<\/p>\n<p>El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda. Porque yo no habl\u00e9 por m\u00ed mismo: el Padre que me ha enviado me orden\u00f3 lo que deb\u00eda decir y anunciar; y yo s\u00e9 que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo orden\u00f3.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La imagen del Pastor, del buen Pastor, que nos acompa\u00f1a desde el domingo, deber\u00eda ayudarnos a poder interpretar, a poder reflexionar, a poder ver con los ojos de la fe c\u00f3mo obra Dios, o sea, c\u00f3mo es ese Dios que no vemos, ese Dios que escuchamos y le creemos por medio de su Palabra; pero que, al mismo tiempo, nos quiero llevar no solo a que creamos, como un acto as\u00ed aislado, sino que podamos conocer c\u00f3mo es \u00e9l. El conocimiento de la fe es tan importante como el acto de fe, o sea, el sentir que creemos, por decirlo de alguna manera, o el afirmar que creemos. No se pueden separar. Yo digo que creo, pero al creer a ese que me habla, al mismo tiempo lo voy conociendo. Y el hecho de que Dios sea nuestro Pastor o que Jes\u00fas se haya presentado como el buen Pastor, nos hace muy bien, porque esta imagen que utilizaba Jes\u00fas o esta actitud, mejor dicho, que Jes\u00fas dec\u00eda que tiene el Pastor \u2013que \u00ab\u00e9l conoce a las ovejas y las ovejas lo conocen a \u00e9l\u00bb, o sea que lo escuchan\u2013, nos tiene que ayudar a andar por ese camino. Somos sus ovejas y tenemos que seguir practicando la escucha, porque la escucha nos hace conocer a aquel a quien seguimos y escuchamos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso vuelvo a decir: es necesario escuchar la voz del Pastor, que es Jes\u00fas. La clave en esta vida, decimos siempre, es ir aprendiendo a escuchar, a escuchar al Pastor y a escuchar a los dem\u00e1s, en donde tambi\u00e9n de alguna manera \u00e9l nos habla. El que no sabe escuchar, dif\u00edcilmente sepa amar, porque no sabe detenerse; no sabe bajar un cambio, como se dice, para reflexionar. Aquel que ama sabe frenarse. No sabe aquel que no escucha mirar a los ojos a los dem\u00e1s; no sabe dejar de hablar para dar tiempo a los otros; no sabe lo que es esperar, no sabe de paciencia; no sabe lo que es olvidarse de sus propios caprichos por un momento; no sabe lo que es cargar con dolores ajenos; en definitiva, no sabe sufrir por el otro por amor. No sabe amar. El que no escucha, entonces decimos no ama bien y solo ama en profundidad, verdaderamente el que escucha mucho m\u00e1s de lo que pretende hablar.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuchar a Jes\u00fas es escuchar al Padre, \u00abporque \u00e9l no habl\u00f3 por s\u00ed mismo\u00bb, dice el Evangelio de Juan, y escuchar entonces es lo que nos ense\u00f1a a amar. \u00a1Si tom\u00e1ramos dimensi\u00f3n de que al escuchar a Jes\u00fas estamos escuchando al Padre, qu\u00e9 distinto ser\u00eda, por ejemplo, nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l o nuestra manera de rezar, de orar! Muchas veces no sabemos rezar como conviene porque, en realidad, no sabemos escuchar, no sabemos detenernos y frenar un poco.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuchemos hoy a Jes\u00fas en Algo del Evangelio, que nos dice que \u00e9l es luz, que vino a traer luz a las tinieblas de nuestras vidas, porque la luz es vida y cuando hay luz, la muerte desaparece. La luz da vida a la naturaleza. Sin la luz del sol, las plantas no podr\u00edan crecer. Sin la luz del sol, nosotros tambi\u00e9n vivir\u00edamos todos los d\u00edas a oscuras.<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora&#8230; no basta con decir de la boca para afuera que creemos, ya lo dijimos, eso sobra y hace mal en realidad. Hay muchos cristianos que dicen creer, pero son ovejas sordas, que no quieren escuchar. Es necesario dejar que la fe se haga vida, que la fe ilumine lo propio, el propio coraz\u00f3n, y que irradie hacia afuera como un destello, como un reflejo de lo que recibimos. Es necesario cambiar de vida tambi\u00e9n, cada d\u00eda. Y esto no es un imperativo moral, una obligaci\u00f3n, es una realidad, una consecuencia natural cuando se cree, digamos as\u00ed, en serio, cuando se escucha todos los d\u00edas a Jes\u00fas, cuando dejamos que sus palabras y su vida nos muestren un nuevo camino, nos muestren el pecado tambi\u00e9n, el desorden que hay en nosotros, nos muestren nuestra bondad y la de los dem\u00e1s, nos eviten caer una y otra vez.<\/em><\/p>\n<p><em>Que sus palabras iluminen tambi\u00e9n el dolor de los otros para que podamos aprender a ayudar. Si Cristo que es luz no est\u00e1 en nuestras vidas, si sus palabras no iluminan nuestro obrar y pensar, nada nos conmueve, nada nos saca de nuestra somnolencia, de ese andar anestesiados ante tanta oscuridad e injusticia.<\/em><\/p>\n<p><em>Es sencillo: o somos ovejas que escuchamos y seguimos a Jes\u00fas, o somos ovejas que seguimos a un reba\u00f1o distinto, a un reba\u00f1o de una de una ideolog\u00eda, de una pol\u00edtica, de un proyecto personal, de una filosof\u00eda, de modas pasajeras, o incluso de caprichos personales.<\/em><\/p>\n<p><em>Pid\u00e1mosle a Jes\u00fas que nos siga conduciendo hacia los pastos que \u00e9l quiere darnos, hacia los pastos de su amor y de su palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas exclam\u00f3: \u00abEl que cree en m\u00ed, en realidad no cree en m\u00ed, sino en aquel que me envi\u00f3. 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