{"id":4019,"date":"2024-04-27T00:00:14","date_gmt":"2024-04-27T03:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4019"},"modified":"2024-04-25T08:45:16","modified_gmt":"2024-04-25T11:45:16","slug":"iv-sabado-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-sabado-de-pascua\/","title":{"rendered":"IV S\u00e1bado de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4019-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/27abril-audio-IV-SabadoPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/27abril-audio-IV-SabadoPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/27abril-audio-IV-SabadoPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/27abril-audio-IV-SabadoPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abSi ustedes me conocen, conocer\u00e1n tambi\u00e9n a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.\u00bb<\/p>\n<p>Felipe le dijo: \u00abSe\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre y eso nos basta.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abFelipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, \u00bfy todav\u00eda no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. \u00bfC\u00f3mo dices: &#8220;Mu\u00e9stranos al Padre&#8221;? \u00bfNo crees que yo estoy en el Padre y que el Padre est\u00e1 en m\u00ed? Las palabras que digo no son m\u00edas: el Padre que habita en m\u00ed es el que hace las obras.<\/p>\n<p>Cr\u00e9anme: yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed. Cr\u00e9anlo, al menos, por las obras.<\/p>\n<p>Les aseguro que el que cree en m\u00ed har\u00e1 tambi\u00e9n las obras que yo hago, y a\u00fan mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo har\u00e9 todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo har\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abYo conozco a las ovejas, y ellas me conocen a m\u00ed\u00bb, dec\u00eda Jes\u00fas en el Evangelio del domingo pasado, que venimos \u2013como siempre te propongo\u2013 desmenuzando, desgranando lentamente para profundizarlo. Nunca se termina. No te olvides de esa gran verdad de la escucha de la Palabra de Dios: nunca se termina de profundizar lo necesario. En realidad, la maravilla es que siempre podemos m\u00e1s y, al mismo tiempo, ese poder m\u00e1s nos invita a seguir, porque imag\u00ednate si comprendi\u00e9ramos todo, imag\u00ednate si agot\u00e1ramos toda la riqueza de la Palabra de Dios en una lectura, en una escucha. Bueno, no tendr\u00edamos m\u00e1s ganas de leer ni de escuchar. Es como ir a una fuente a buscar agua y acabarla de una vez. No. La fuente siempre sigue dejando salir el agua fresca que hace que podamos embebernos de la Palabra de Dios.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso siempre los s\u00e1bados te animo a recapitular un poco y que nos preguntemos, tomando esta imagen del Evangelio del domingo pasado \u2013el buen Pastor\u2013, si realmente estamos queriendo conocer a Jes\u00fas. Jes\u00fas dice que nos conoce, pero Jes\u00fas no nos conoce como nosotros conocemos; Jes\u00fas nos conoce am\u00e1ndonos y nos ama conoci\u00e9ndonos, con lo cual no hay distancia para \u00e9l entre el conocer y el amar. Podr\u00edamos decir que nos conoce porque nos ama y que, al mismo tiempo, nos ama porque nos conoce. \u00a1Qu\u00e9 lindo es saber que Jes\u00fas piensa as\u00ed de nosotros y que no nos rechaza por conocernos!; al contrario, nos ama m\u00e1s, y que, justamente porque nos ama, nos conoce m\u00e1s profundamente. \u00a1Qu\u00e9 distinto que actuamos nosotros a veces! A nosotros nos pasa lo contrario, por conocer a veces dejamos de amar a las personas, porque profundizamos y a veces no nos gusta las cosas de los dem\u00e1s. Sin embargo, Jes\u00fas no pone esa distancia, y \u00e9l pretende que hagamos lo mismo. Y por eso, para conocer verdaderamente a las personas, tenemos que amarlas. Por eso, para seguir conociendo a Jes\u00fas, tenemos que amarlo, tenemos que desear estar con \u00e9l, m\u00e1s all\u00e1 de lo que nos pase, de lo que est\u00e9 pasando a nuestro alrededor. Conocer a Jes\u00fas, pero para conocerlo hay que amarlo. Pid\u00e1mosle tambi\u00e9n que nos d\u00e9 esa gracia, de amar a los que queremos conocer y no poner \u00abperos\u00bb antes de avanzar en el amor hacia los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy es una buena oportunidad para animarse a pedir y pedir. Dice as\u00ed: \u00abSi ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo har\u00e9\u00bb. Pidamos creer, pidamos enamorarnos de Jes\u00fas con todas las letras. Pidamos confiar y tener fe, creer en \u00e9l, creerle a \u00e9l. Es posible vivir distinto, es posible creer que conocer a Jes\u00fas es conocer a Dios Padre. No necesitamos que nos muestren nada m\u00e1s. No necesitamos, como Felipe, que nos muestren m\u00e1s que a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfNo crees que yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed? Las palabras que digo no son m\u00edas: el Padre que habita en m\u00ed es el que hace las obras\u00bb. Nuestro Padre del Cielo, aquel que todos anhelamos en nuestro interior, aquel que todos anhelan, aunque no se den cuenta, es el que se manifest\u00f3 a Jes\u00fas, en todo lo que hizo y dijo. Por eso escuchar a Jes\u00fas es escuchar a nuestro Pap\u00e1 del Cielo y no deber\u00edamos esperar nada m\u00e1s. La fe sencilla y simple es la que no necesita ni espera nada m\u00e1s que las palabras del Hijo, de Jes\u00fas, porque tiene una certeza profunda que nadie podr\u00e1 quitarle.<\/em><\/p>\n<p><em>Es entendible, como le pas\u00f3 a Felipe y a los disc\u00edpulos, que a veces esperemos m\u00e1s de lo que vemos, que necesitemos m\u00e1s manifestaciones visibles, por decirlo de alg\u00fan modo. Sin embargo, en la medida que creemos y crecemos en la fe, en realidad, nos vamos \u00abconformando\u00bb, por decirlo de alguna manera, con menos, que en el fondo, es m\u00e1s. El que pretende m\u00e1s de lo que Jes\u00fas da, es el eterno insatisfecho, el ni\u00f1o caprichoso que no se conforma con lo que tiene y, por lo tanto, al pedir m\u00e1s se pierde de lo que tiene, de lo que tiene frente a sus narices y su coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>En cambio, el que sabe que Jes\u00fas es todo, que su palabra lo es todo, que la Eucarist\u00eda es todo, que el perd\u00f3n es todo, tiene todo porque no pretende lo que no puede alcanzar y acepta lo que Jes\u00fas quiere darle y aunque pueda, por momentos, aspirar a m\u00e1s \u2013cosa l\u00f3gica y que ayuda\u2013, se alegra con el ritmo de Dios, con su pedagog\u00eda y su paciencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Que Mar\u00eda nos ayude a enamorarnos m\u00e1s, cada d\u00eda m\u00e1s, de lo que vale realmente la pena, de Jes\u00fas y de su obra, de sus palabras, de su coraz\u00f3n y, por medio de \u00e9l, del Padre. \u00ab\u00a1Enam\u00f3rate! \u00a1Permanece en el amor! Todo ser\u00e1 de otra manera\u00bb, dec\u00eda un sacerdote. Eso es lo que desea Mar\u00eda, hoy y siempre. Por eso, por Mar\u00eda a Jes\u00fas, por Jes\u00fas al Padre. El gozo de Mar\u00eda es que, gracias a ella, descubramos m\u00e1s y m\u00e1s el amor de su Hijo. El gozo de Jes\u00fas es que, gracias a su amor, descubramos el del Padre. Pidamos eso en su Nombre que \u00e9l nos lo conceder\u00e1.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abSi ustedes me conocen, conocer\u00e1n tambi\u00e9n a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.\u00bb Felipe le dijo: \u00abSe\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre y eso nos basta.\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abFelipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, \u00bfy todav\u00eda no me conocen? El que me ha visto, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4020,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4019","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4019"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4019\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4023,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4019\/revisions\/4023"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4020"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}