{"id":4043,"date":"2024-05-01T00:00:26","date_gmt":"2024-05-01T03:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4043"},"modified":"2024-04-30T08:13:36","modified_gmt":"2024-04-30T11:13:36","slug":"v-miercoles-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-miercoles-de-pascua\/","title":{"rendered":"V Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4043-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/01mayo-audio-V-MiercolesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/01mayo-audio-V-MiercolesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/01mayo-audio-V-MiercolesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/01mayo-audio-V-MiercolesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abYo soy la verdadera vid y mi Padre es el vi\u00f1ador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que d\u00e9 m\u00e1s todav\u00eda. Ustedes ya est\u00e1n limpios por la palabra que yo les anunci\u00e9. Permanezcan en m\u00ed, como yo permanezco en ustedes. As\u00ed como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en m\u00ed.<\/p>\n<p>Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m\u00ed, y yo en \u00e9l, da mucho fruto, porque separados de m\u00ed, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en m\u00ed, es como el sarmiento que se tira y se seca; despu\u00e9s se recoge, se arroja al fuego y arde.<\/p>\n<p>Si ustedes permanecen en m\u00ed y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendr\u00e1n.<\/p>\n<p>La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y as\u00ed sean mis disc\u00edpulos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La palabra de hoy coincide con la del domingo, no s\u00e9 si te habr\u00e1s dado cuenta. Si te diste cuenta, quiere decir que est\u00e1s escuchando con atenci\u00f3n, y si no te diste cuenta, te ayudar\u00e1 a escuchar lo que por ah\u00ed se te pas\u00f3 de largo por distra\u00eddo, por distra\u00edda o porque a veces perdemos la memoria. No te preocupes, nos viene bien a todos, nos ayuda a seguir profundizando; de hecho, es lo que intentamos hacer muchas veces, \u00bfte acord\u00e1s?: continuar desmenuzando el Evangelio del domingo a lo largo de la semana para que penetre m\u00e1s en nuestros corazones. A nosotros los sacerdotes nos ayuda a no repetir lo mismo que ya dijimos alguna vez, sino a rezar m\u00e1s para descubrir las ense\u00f1anzas que el Esp\u00edritu quiere dejarnos. A veces pasa esto en la liturgia, los cambios de ciclos, se llaman de a\u00f1os, hacen que se entrecrucen los Evangelios y pueda haber repetidos bastante cercanos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pero aprovechemos para continuar con la idea de \u00abpermanecer\u00bb, esa que nos viene ayudando en estos d\u00edas tan lindos. El permanecer tiene que ver con el estar unidos. La imagen de la vid y los sarmientos junto con la idea de \u00abpermanecer\u00bb me parece que quiere ayudarnos a comprender que la uni\u00f3n con Jes\u00fas, la unidad es algo vital, algo que tiene vida, valga la redundancia; algo que permanece vivo, din\u00e1mico y por eso va cambiando, se va desarrollando lentamente a lo largo de nuestra vida. Lo que pas\u00f3 ya no importa tanto, lo que pasar\u00e1 no lo sabremos. Ahora\u2026 lo que s\u00ed necesitamos es permanecer unidos a \u00e9l, pase lo que pase, siempre, porque \u00absin \u00e9l nada podremos hacer\u00bb. \u00bfA qu\u00e9 se refer\u00eda Jes\u00fas con eso de que \u00abnada podremos hacer\u00bb, si de hecho hacemos muchas cosas sin \u00e9l y muchos hacen de todo sin \u00e9l? \u00bfQu\u00e9 cosas son las que no podemos hacer sin \u00e9l? \u00bfPor qu\u00e9 necesitamos estar unidos, permanecer en \u00e9l para dar frutos? Justamente porque Jes\u00fas se refiere a eso, a dar frutos, pero frutos que provienen de \u00e9l, frutos de santidad, no cualquier fruto, no cualquier cosa.<\/em><\/p>\n<p><em>El permanecer entonces nos asegura la fecundidad, de la verdadera; esa fecundidad que perdura y que transforma vidas. No es la fecundidad que desaparece r\u00e1pidamente o se esfuma ante cualquier problema. No es el \u00e9xito mundano. Los frutos de los que habla Jes\u00fas son los frutos que crecen gracias a la gracia de Dios, y no los que surgen simplemente de nuestras lindas ideas o de nuestras voluntades, por m\u00e1s buenas que sean. Y la gracia de Dios fluye por nuestras vidas, por nuestras inteligencias y corazones, en la medida que estamos unidos, en la medida que permanecemos en \u00e9l. Las grandes obras que cambian de verdad nuestras vidas y la de los dem\u00e1s no surgen de grandes elucubraciones, de grandes conferencias, de congresos multitudinarios, por m\u00e1s buenos que sean, sino de la fidelidad a las palabras de Jes\u00fas, de nuestro amor sincero a \u00e9l y sus ense\u00f1anzas. Las grandes decisiones que nos cambian de verdad no surgen de enojos, de gritos, de ruido de este mundo, sino que aparecen en el coraz\u00f3n cuando estamos con Jes\u00fas vivo en el silencio, cuando nos decidimos a estar con \u00e9l, cara a cara, tanto en la oraci\u00f3n como en el amor concreto hacia los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Podemos pasarnos la vida haciendo muchas cosas buenas, pero no las obras de Dios. Podemos pasarnos el d\u00eda haciendo \u00abde todo un poco\u00bb, pero no estar haciendo lo que Jes\u00fas quiere y no dar frutos. Podemos estar sirviendo en la Iglesia a tiempo completo, consagrar incluso nuestra propia vida, pero no estar unidos vitalmente a Jes\u00fas, no permanecer en \u00e9l, sino incluso estar como \u00abdesgajados\u00bb, quebrados de la vid, sin permitir que su amor pase por nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo permanecer unidos a Jes\u00fas?, te estar\u00e1s preguntando. Desde Algo del Evangelio de hoy es lindo escuchar mucho esto, pero es l\u00f3gico que nos preguntemos qu\u00e9 significa entonces permanecer en \u00e9l, estar unidos a \u00e9l. Antes que nada, es no olvidar que podemos permanecer con \u00e9l, porque \u00e9l antes permanece en nosotros. \u00c9l es la vid, nosotros solo sarmientos, ramitas. \u00c9l es anterior a nosotros, todo se mantiene en \u00e9l, todo pertenece a \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Esa permanencia de Jes\u00fas en nuestro coraz\u00f3n es lo que nos mueve a querer estar con \u00e9l, a desear amarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Permanecer con Jes\u00fas es buscarlo cada d\u00eda, es escucharlo cada d\u00eda, es amarlo cada d\u00eda, como podamos, como estemos, pero busc\u00e1ndolo. Estar unidos a Jes\u00fas significa no olvidarnos ni siquiera un d\u00eda de \u00e9l, no dejar pasar un d\u00eda sin hablarle, sin o\u00edrlo, sin escucharlo. Pens\u00e1 en la persona que m\u00e1s quer\u00e9s en esta vida y fijate si ser\u00edas capaz de pasar un d\u00eda alejada o alejado de \u00e9l. El amor nos mantiene unidos, el amor es el que nos asegura la permanencia, el estar siempre hasta el final. El estar unidos a Jes\u00fas toma diferentes colores seg\u00fan la vida que llevemos, seg\u00fan el lugar donde vivamos, seg\u00fan la etapa de la vida en la que estemos. No te ates a rigideces, no pienses que hacer siempre lo mismo te asegura la permanencia. Escuch\u00e1 siempre la voz de Dios para darte cuenta qu\u00e9 es lo que te pide cada d\u00eda, qu\u00e9 es lo que desea de vos. Lo importante es no olvidarse nunca de \u00e9l, lo fundamental es no olvidarse jam\u00e1s de que \u00e9l permanece en nosotros siempre, pase lo que pase, hagamos lo que hagamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abYo soy la verdadera vid y mi Padre es el vi\u00f1ador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que d\u00e9 m\u00e1s todav\u00eda. Ustedes ya est\u00e1n limpios por la palabra que yo les anunci\u00e9. Permanezcan en m\u00ed, como yo permanezco en ustedes. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4044,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4043","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4043"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4043\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4047,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4043\/revisions\/4047"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}