{"id":4063,"date":"2024-05-05T00:00:29","date_gmt":"2024-05-05T03:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4063"},"modified":"2024-05-04T09:14:51","modified_gmt":"2024-05-04T12:14:51","slug":"vi-domingo-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-domingo-de-pascua\/","title":{"rendered":"VI Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4063-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/05mayo-audio-VI-DomingoPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/05mayo-audio-VI-DomingoPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/05mayo-audio-VI-DomingoPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/05mayo-audio-VI-DomingoPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abComo el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, como yo cumpl\u00ed los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.<\/p>\n<p>Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.<\/p>\n<p>Este es mi mandamiento: \u00c1mense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor m\u00e1s grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su se\u00f1or; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que o\u00ed de mi Padre.<\/p>\n<p>No son ustedes los que me eligieron a m\u00ed, sino yo el que los eleg\u00ed a ustedes, y los destin\u00e9 para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. As\u00ed todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, \u00e9l se lo conceder\u00e1.<\/p>\n<p>Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfEs posible amar como Dios ama?, nos podr\u00edamos preguntar: \u00ab\u00bfEs posible amar como nos ama Jes\u00fas? \u00bfEs posible amar as\u00ed?\u00bb. Estas fueron algunas de las preguntas que me anim\u00e9 a hacer una vez en un serm\u00f3n. Era poca la gente que hab\u00eda, me acuerdo. Era un d\u00eda lluvioso, y adem\u00e1s hab\u00edamos peregrinado, me acuerdo, a la Bas\u00edlica de Luj\u00e1n, Patrona de la Argentina, por lo cual muchos no hab\u00edan podido ir. Sin embargo, estaba mi amigo Johnny, \u00bfte acordas?, \u00e9l estaba atento, como siempre. Nadie respond\u00eda, todos me miraban y nadie se animaba a hablar, no s\u00e9 bien por qu\u00e9, puede ser que todos esperaban la respuesta de Johnny, no lo s\u00e9; pero se hizo un silencio y nuestro amigo levant\u00f3 la cabeza y dijo: \u00ab\u00a1S\u00ed!\u00bb, lo dijo con mucha convicci\u00f3n, sin gritar, pero firme; y sigui\u00f3 diciendo algo as\u00ed: \u00abClaro que se puede, si yo a mi vecino \u2013que no lo conozco\u2013 lo saludo dici\u00e9ndole \u201cpapu\u201d, como le digo a ellos\u00bb, y mientras hablaba, hizo un gesto con su cabeza se\u00f1alando a sus compa\u00f1eros de catequesis. Con este gesto, Johnny estaba queriendo decir que a su vecino lo trataba igual que a sus amigos. \u00bfHace falta explicar algo m\u00e1s?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Un ni\u00f1o puede amar como Jes\u00fas ama, un ni\u00f1o que no tiene maldad en su coraz\u00f3n, que est\u00e1 lleno de inocencia, puede tratar a los dem\u00e1s como los tratar\u00eda Jes\u00fas. \u00bfPero nosotros, los m\u00e1s grandes, los adultos, qu\u00e9 nos pasa? \u00bfNosotros podemos? Vos y yo, que ya no somos tan inocentes, que ya vivimos tantas cosas, que ya cometimos tantos errores, que a nuestro coraz\u00f3n le gusta a veces endurecerse, poner barreras, que a veces nos embroncamos, porque nos hicieron tanto mal gratuitamente; \u00bfnosotros podemos amar as\u00ed?<\/em><\/p>\n<p><em>Una primera respuesta superficial puede llevarnos a responder que no, que nos costar\u00eda much\u00edsimo, que nosotros ya no podemos porque alguna vez lo hicimos y nos traicionaron, por lo que somos, por nuestras debilidades, porque ya arruinamos todo, que Jes\u00fas pide imposibles o que eso es para algunos santos por ah\u00ed muy heroicos, que nosotros, vos y yo, ya no podemos ser santos. Pero te invito a pensar todo esto desde otro lado, con una an\u00e9cdota de la vida de santa Teresa de Calcuta. Cuentan que una vez un periodista norteamericano, maravillado al contemplar como la Madre Teresa abrazaba y besaba cuerpos llagados y labios putrefactos, le dijo a la peque\u00f1a monja: \u00ab\u00a1Yo no har\u00eda esto ni por un mill\u00f3n de d\u00f3lares!\u00bb. La Madre Teresa musit\u00f3 en vos baja, humilde pero audible: \u00abYo tampoco, yo tampoco\u00bb. Es entendible, la Madre Teresa lo hac\u00eda por caridad. Es entendible lo del periodista, nadie puede hacer eso por iniciativa personal, nadie ama por dinero, y si lo hiciera, en realidad, no ser\u00eda amor, ser\u00eda un negocio. El amor no se compra ni se vende, se da y se recibe como regalo. Se recibe de lo alto, viene de Dios Padre, porque \u00abDios es amor\u00bb. Eso es caridad.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta es la mejor noticia de Algo del Evangelio de hoy y de las lecturas de este domingo. \u00bfCu\u00e1l? Que Dios no hace acepci\u00f3n de personas, que este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios primero, sino que \u00e9l nos am\u00f3 primero, que \u00abno son ustedes los que me eligieron a m\u00ed \u2013como dice Jes\u00fas\u2013,\u00a0 sino yo el que los eleg\u00ed a ustedes\u00bb. Dios nos manifest\u00f3 su amor, su caridad en Jes\u00fas, y Jes\u00fas nos am\u00f3 de la misma manera que el Padre lo ama a \u00e9l. \u00abComo el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes\u00bb, dice la Palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo imaginar las palabras que siguen como un di\u00e1logo entre Jes\u00fas y nosotros, entre Jes\u00fas y vos. Empecemos nosotros: \u00abNo puedo, Jes\u00fas, en serio que no puedo amar as\u00ed. Siento que ped\u00eds demasiado, parece como que no te das cuenta de que soy de carne y hueso, que soy d\u00e9bil, fr\u00e1gil, pecador. \u00bfC\u00f3mo es posible que pueda amar como vos? \u00bfC\u00f3mo es posible amar al modo de Dios?\u00bb. Y Jes\u00fas nos podr\u00eda responder algo as\u00ed: \u00abNo pod\u00e9s amar as\u00ed porque segu\u00eds sin entender; no pod\u00e9s amar as\u00ed porque pens\u00e1s que vas a poder hacerlo por tus propias fuerzas, segu\u00eds pensando que esto es cosa tuya\u00bb. \u00bfY si te lo digo de otra manera? \u00abAm\u00e1 porque yo te amo, no porque te lo pido solamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Si quer\u00e9s amar s\u00f3lo porque te lo pido, seguir\u00e1s intentando amar como cosa tuya, y esto no es cosa tuya, es m\u00eda; es caridad, es amor que procede del Padre, que llega a mi coraz\u00f3n y llega al tuyo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>El amor de Jes\u00fas no es cosa nuestra, es cosa de \u00e9l; en realidad, no es otra cosa que \u00e9l mismo que se nos da. \u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado\u00bb. En cada sacramento, especialmente en cada Eucarist\u00eda, Jes\u00fas se nos da por amor y para que podamos amar. Nos da el amor que despu\u00e9s nos pide que demos, para que los dem\u00e1s vean que es posible amar de una manera distinta, y en ese amor ver a Dios. \u00bfNo es distinto pensarlo as\u00ed? Esto quiere decir que en verdad Jes\u00fas nos pide algo que, en realidad, nos lo est\u00e1 dando antes. \u00c9l pide que amemos porque su amor est\u00e1 en nosotros. Solo podemos amar como \u00e9l, porque \u00e9l nos am\u00f3, nos ama y nos amar\u00e1 siempre. \u00abSe\u00f1or, dame lo que me pides y p\u00eddeme lo que quieras\u00bb, dec\u00eda San Agust\u00edn. Los santos pudieron, eran de carne y hueso, \u00bfpor qu\u00e9 vos y yo no?<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen domingo y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abComo el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, como yo cumpl\u00ed los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4064,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4063","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4063","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4063"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4063\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4068,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4063\/revisions\/4068"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4064"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4063"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4063"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4063"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}