{"id":4074,"date":"2024-05-07T00:00:55","date_gmt":"2024-05-07T03:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4074"},"modified":"2024-05-06T07:42:11","modified_gmt":"2024-05-06T10:42:11","slug":"vi-martes-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-martes-de-pascua\/","title":{"rendered":"VI Martes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4074-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/07mayo-audio-VI-MartesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/07mayo-audio-VI-MartesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/07mayo-audio-VI-MartesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/07mayo-audio-VI-MartesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abAhora me voy al que me envi\u00f3, y ninguno de ustedes me pregunta: &#8220;\u00bfA d\u00f3nde vas?&#8221; Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Par\u00e1clito no vendr\u00e1 a ustedes. Pero si me voy, se lo enviar\u00e9.<\/p>\n<p>Y cuando \u00e9l venga, probar\u00e1 al mundo d\u00f3nde est\u00e1 el pecado, d\u00f3nde est\u00e1 la justicia y cu\u00e1l es el juicio.<\/p>\n<p>El pecado est\u00e1 en no haber cre\u00eddo en m\u00ed. La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me ver\u00e1n. Y el juicio, en que el Pr\u00edncipe de este mundo ya ha sido condenado.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abEste es mi mandamiento \u2013nos dijo Jes\u00fas\u2013: \u00c1mense los unos a los otros, como yo los he amado\u00bb. Vuelve a resonar en nuestro coraz\u00f3n estas palabras del Evangelio del domingo que acabamos de pasar; estas palabras que, como siempre, escuchadas a simple vista con vuelo rasante parecen imposibles. Sin embargo, Jes\u00fas nos invita a aceptar primero su amor. Es tan dif\u00edcil amar como sentirse amado, como reconocer verdaderamente que somos amados incondicionalmente. Ese es nuestro primer paso: si todav\u00eda no podemos amar como \u00e9l ama, reconocernos amados. No importa lo que hayamos hecho, no importa como estemos hoy, no importa si somos m\u00e1s o menos buenos, \u00e9l nos ama siempre, \u00e9l nos am\u00f3 primero y esa es la gran noticia que debemos aceptar con tanta alegr\u00eda.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Empecemos este martes llenos de alegr\u00eda por saber que Jes\u00fas nos am\u00f3 primero, que Jes\u00fas nos da su amor, se entrega a nosotros para que desborde nuestro coraz\u00f3n de gozo, y as\u00ed podamos animarnos a amar como \u00e9l ama. Lev\u00e1ntate, no te desanimes, Jes\u00fas te ama, y no es un eslogan publicitario, es la verdad. Jes\u00fas nos ama profunda e infinitamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Yendo a Algo del Evangelio de hoy podemos ver como Jes\u00fas anuncia su partida, y ese anuncio les trajo a los disc\u00edpulos una gran tristeza. Dijo as\u00ed: \u00abUstedes se han entristecido\u00bb. Obviamente, \u00bfqui\u00e9n no se pondr\u00eda triste? Ellos no terminaban de entender que era \u00abnecesario\u00bb que \u00e9l se vaya, de que \u00ables conven\u00eda que \u00e9l se vaya\u00bb. Esa es la cierta paradoja de nuestra fe, las ausencias que nos pueden traer presencias distintas, amores diferentes. Soledades que nos pueden traer mayores frutos, mayor madurez, mayor convicci\u00f3n de que, en realidad, nunca estamos solos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfConoces a esas personas que no pueden estar solas, que no pueden estar quietas, que siempre tienen que estar haciendo algo, que parece ser que no pueden disfrutar de la gratuidad de \u00abno estar haciendo nada\u00bb? Fijate si a vos no te pasa lo mismo, que a m\u00ed me pasa a veces. A todos nos puede pasar. Tenemos que reconocer que el mundo de hoy colabora much\u00edsimo a que nos pase esto. Todo es r\u00e1pido, todo tiene que hacerse ya, siempre tengo que estar comunic\u00e1ndome con alguien, casi que nunca podemos y sabemos estar solos. Sin embargo, es tan necesario. Fue necesario que Jes\u00fas se haya ido f\u00edsicamente de este mundo para que todos hayamos podido encontrarlo. As\u00ed lo dijo \u00e9l mismo: \u00abPero si me voy, se lo enviar\u00e9\u00bb. Es bueno que nos tomemos un tiempo para estar solos, es bueno que tambi\u00e9n dejemos solos a los que tenemos a nuestro cargo, es bueno que dejemos que los dem\u00e1s sepan estar solos. Pens\u00e1 en los tuyos. Es bueno que los dem\u00e1s tengan sus tiempos, que dejemos \u00abrespirar\u00bb a los otros, porque a veces incluso no podemos estar solos y no dejamos que los otros est\u00e9n solos. Cuando Jes\u00fas se apartaba para estar solo, sus disc\u00edpulos lo dejaban tranquilo. Cuando los disc\u00edpulos volv\u00edan de misionar, Jes\u00fas mismo los apartaba un poco para que descansen, para que est\u00e9n solos.<\/em><\/p>\n<p><em>Preguntate si sab\u00e9s apartarte como Jes\u00fas para escuchar tu coraz\u00f3n y al escuchar tu coraz\u00f3n, escuch\u00e1s lo que Dios Padre te dice, escuch\u00e1s al Esp\u00edritu que est\u00e1 dentro tuyo. Podr\u00edamos preguntarnos si somos capaces de escuchar la voz interior que nunca nos abandona, que siempre nos hace sentir acompa\u00f1ados. Pensemos si no estamos tapando lo mejor de nosotros con una adicci\u00f3n tan moderna que es \u00abel activismo\u00bb, esa man\u00eda de pensar y creer que solo haciendo cosas nos salvaremos y salvaremos a los dem\u00e1s. Si Jes\u00fas hubiese querido salvar al mundo por el hacer, se hubiese puesto a predicar desde su adolescencia, se hubiese puesto a \u00abhacer cosas\u00bb y milagros desde mucho antes; sin embargo, empez\u00f3 a los 30 a\u00f1os. Es para pensar, \u00bfno? Aprendamos hoy a sentarnos por un tiempo, a postrarnos por un momento, para \u00abno hacer nada\u00bb a los ojos de los dem\u00e1s, para estar simplemente solos, por pura gratuidad, no esperando mayor recompensa que el estar con Jes\u00fas. Jam\u00e1s estamos solos si aprendemos a estar solos.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abAhora me voy al que me envi\u00f3, y ninguno de ustedes me pregunta: &#8220;\u00bfA d\u00f3nde vas?&#8221; Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Par\u00e1clito no vendr\u00e1 a ustedes. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4075,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4074","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4074","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4074"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4074\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4078,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4074\/revisions\/4078"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4075"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}