{"id":4085,"date":"2024-05-09T00:00:59","date_gmt":"2024-05-09T03:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4085"},"modified":"2024-05-08T19:15:53","modified_gmt":"2024-05-08T22:15:53","slug":"vi-jueves-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-jueves-de-pascua\/","title":{"rendered":"VI Jueves de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4085-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/09mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/09mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/09mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/09mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abDentro de poco, ya no me ver\u00e1n, y poco despu\u00e9s, me volver\u00e1n a ver.\u00bb Entonces algunos de sus disc\u00edpulos comentaban entre s\u00ed: \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa esto que nos dice: &#8220;Dentro de poco ya no me ver\u00e1n, y poco despu\u00e9s, me volver\u00e1n a ver&#8221;? \u00bfY qu\u00e9 significa: &#8220;Yo me voy al Padre&#8221;?\u00bb Dec\u00edan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: \u00abUstedes se preguntan entre s\u00ed qu\u00e9 significan mis palabras: &#8220;Dentro de poco, ya no me ver\u00e1n, y poco despu\u00e9s, me volver\u00e1n a ver&#8221;.<\/p>\n<p>Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si empezamos el d\u00eda intentando no pensar tanto en lo que tenemos que hacer, sino en lo que podemos contemplar, frenando un poco para hacer silencio, te aseguro que todo va a ser mucho mejor, vas a tener otra mirada de lo que ves, de lo que viv\u00eds. Pero si empezamos el d\u00eda escuchando las malas noticias, que nos rodean continuamente, escuchando los problemas de tr\u00e1nsito, los problemas del mundo y del pa\u00eds, escuchando otras voces que no son la de Jes\u00fas, por ah\u00ed no es malo, no digo que sea malo, pero nos perdemos de algo, de algo mucho mejor. Nos perdemos de la serenidad de la ma\u00f1ana. Por algo los monjes empiezan su d\u00eda diciendo: \u00abSe\u00f1or, abre mis labios, y mi boca proclamar\u00e1 tu alabanza\u00bb. Empiezan sus d\u00edas pidiendo a Dios que les abra los labios solo para alabar. Vos dir\u00e1s: \u00abBueno, pero son monjes\u00bb. S\u00ed, es verdad, pero podemos tomar lo esencial. Nosotros empezamos el d\u00eda levantando a veces a nuestros hijos, haci\u00e9ndoles el desayuno, empezando a manejar y a lidiar con el tr\u00e1nsito, llevando los hijos al colegio, a la escuela, amonton\u00e1ndonos en un medio de transporte. S\u00ed, es verdad, todo esto es complicado; pero se puede intentar dejar que el primer silencio de la ma\u00f1ana no se rompa por lo menos por culpa nuestra. Intent\u00e1 escuchar solo la Palabra de Dios al principio, intent\u00e1 no encender ninguna radio, ninguna televisi\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dentro de poco celebraremos la fiesta de la Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas a los cielos, el momento hist\u00f3rico en el que los disc\u00edpulos vieron a Jes\u00fas volver al Padre. Hab\u00edan dejado de verlo con su muerte, volvieron a verlo despu\u00e9s de resucitado y dejaron de verlo despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n. Un ir y venir de presencias y ausencias de Jes\u00fas, algo que nosotros no vivimos en carne propia, no vivimos con nuestros propios ojos, por decirlo de alguna manera; pero que, de un modo u otro, m\u00edsticamente, lo experimentamos o lo experimentaremos alg\u00fan dia, as\u00ed es la vida. Jes\u00fas no se deja ver por nuestros ojos, pero s\u00ed se nos manifiesta de muchas maneras, y podr\u00edamos decir que tambi\u00e9n \u00ablo dejamos de ver\u00bb y despu\u00e9s \u00ablo volvemos a ver\u00bb, momento a momento, d\u00eda a d\u00eda. La vida de fe, nuestra vida espiritual muchas veces es un vaiv\u00e9n de distintos momentos en los que por momentos, valga la redundancia, vemos a Jes\u00fas claramente y eso nos llena de gozo, y muchas otras un \u00abdejar de verlo\u00bb que nos puede conducir a la tristeza o desesperanza. Es as\u00ed la din\u00e1mica de la fe, no hay porqu\u00e9 asustarse. Si pretendemos \u00abver\u00bb siempre a Jes\u00fas, experimentarlo en todo momento y lugar, a la larga nuestra fe tendr\u00e1 que pasar por el tamiz de la crisis del \u00abno ver\u00bb, del dejarlo de experimentar, como les pas\u00f3 a los disc\u00edpulos. Es as\u00ed, no le busquemos otra vuelta, no busquemos el \u00abpelo al huevo\u00bb. Hay ausencias de Jes\u00fas que son necesarias para dejar lugar a algo mejor, a un gozo m\u00e1s grande que vendr\u00e1 despu\u00e9s. \u00abUstedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo lindo de Algo del Evangelio de hoy es que Jes\u00fas les asegura a los disc\u00edpulos y a nosotros de que la \u00abtristeza se convertir\u00e1 en gozo\u00bb. La tristeza para el cristiano debe ser siempre pasajera, jam\u00e1s puede llegar para instalarse en el alma, para echar ra\u00edz en el coraz\u00f3n. Puede golpear la puerta de nuestra casa, puede entrar por un momento, pero no puede apoltronarse en el \u00abliving\u00bb de nuestro coraz\u00f3n. No pienses que esa tristeza que ten\u00e9s va a durar siempre, sab\u00e9 mirar m\u00e1s all\u00e1, sab\u00e9 esperar, sab\u00e9 confiar en que Jes\u00fas te convertir\u00e1 ese sentimiento en un gozo imborrable cuando menos lo esperes, incluso cuando menos lo busques. Seguro que alguna vez ya te pas\u00f3, seguro que lo viviste; por eso no te olvides que la tristeza es pasajera y que salir de esa tristeza tambi\u00e9n depende de nuestros deseos de salir de ese aislamiento que puede convertirse en soledad instalada y hace tanto mal, a nosotros y a la Iglesia. Es triste ver cristianos tristes, no estamos hechos para la tristeza.<\/em><\/p>\n<p><em>Por otro lado, lo lindo del gozo es que jam\u00e1s puede ser pleno si no es compartido y eso ayuda a otros a salir de sus encierros.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos vivimos esa experiencia de alguna manera, todos hemos alegrado a otros y todos hemos sido alegrados por otros. Todos necesitamos compartir la alegr\u00eda, es esencial a la alegr\u00eda, que se derrame, que se comparta. Una vez unos novios, me acuerdo, ya con fecha de casamiento, me contaron que algunas dificultades de distancia en sus familias, evitaban que puedan avisar a todos juntos la fecha de su casamiento; y eso hac\u00eda que no pudieran disfrutar de la noticia que ten\u00edan en el coraz\u00f3n. La alegr\u00eda del matrimonio no era solo para ellos. Es as\u00ed, las alegr\u00edas son para compartirlas, los gozos son para darlos, las alegr\u00edas espantan las tristezas y los gozos quitan las soledades.<\/em><\/p>\n<p><em>Si and\u00e1s alegre, contalo, compartilo, hace bien. Si and\u00e1s triste, pens\u00e1 de donde viene esa tristeza, qu\u00e9 fue lo que la origin\u00f3, para poder compartirla, pero mientras tanto and\u00e1 y quedate un momento con Jes\u00fas, mientras tanto and\u00e1 y busc\u00e1 la compa\u00f1\u00eda de alguien que est\u00e9 alegre, que eso te va ayudar.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abDentro de poco, ya no me ver\u00e1n, y poco despu\u00e9s, me volver\u00e1n a ver.\u00bb Entonces algunos de sus disc\u00edpulos comentaban entre s\u00ed: \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa esto que nos dice: &#8220;Dentro de poco ya no me ver\u00e1n, y poco despu\u00e9s, me volver\u00e1n a ver&#8221;? \u00bfY qu\u00e9 significa: &#8220;Yo me voy al Padre&#8221;?\u00bb [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4088,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4085","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4085","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4085"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4085\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4090,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4085\/revisions\/4090"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4088"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4085"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4085"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4085"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}