{"id":4091,"date":"2024-05-10T00:00:28","date_gmt":"2024-05-10T03:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4091"},"modified":"2024-05-09T08:58:21","modified_gmt":"2024-05-09T11:58:21","slug":"vi-viernes-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-viernes-de-pascua\/","title":{"rendered":"VI Viernes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4091-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/10mayo-audio-VI-ViernesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/10mayo-audio-VI-ViernesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/10mayo-audio-VI-ViernesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/10mayo-audio-VI-ViernesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abLes aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo.<\/p>\n<p>La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le lleg\u00f3 la hora; pero cuando nace el ni\u00f1o, se olvida de su dolor, por la alegr\u00eda que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ustedes ahora est\u00e1n tristes, pero yo los volver\u00e9 a ver, y tendr\u00e1n una alegr\u00eda que nadie les podr\u00e1 quitar. Aquel d\u00eda no me har\u00e1n m\u00e1s preguntas.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo que es escuchar que Jes\u00fas nos da una alegr\u00eda que nadie nos podr\u00e1 quitar! \u00a1Qu\u00e9 lindo que es ir terminando la semana escuchando esto! Por eso no est\u00e9s triste, o por lo menos no dejes que la tristeza cope tu coraz\u00f3n, como dec\u00eda un poeta: \u201cSi la Tristeza es ya tu inquilina morosa, \u00e9chala de tu casa, pero sin altivez.\u201d Cuando ando triste y no s\u00e9 bien porqu\u00e9, le pido a Jes\u00fas que me la quite, que me d\u00e9 la alegr\u00eda verdadera, esa que les gana siempre a las tristezas de esta vida.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer dando un retiro espiritual a j\u00f3venes, uno me pregunt\u00f3 si se pod\u00eda ser feliz sin Jes\u00fas, porque \u00e9l ya era feliz, como diciendo que no necesitaba de \u00e9l para ser feliz. Me pareci\u00f3 muy sincero de su parte, y muy profunda su pregunta. Y bueno\u2026 depende qu\u00e9 pensemos sobre qu\u00e9 es la felicidad. Le dije que, si entend\u00eda por felicidad un cierto bienestar humano, un lograr alcanzar lo que uno quiere, amar y ser amado por los m\u00e1s cercanos, podr\u00edamos decir que s\u00ed\u2026 que hay personas que pueden ser felices de esa manera. Sin embargo, sin Jes\u00fas nos perdemos de algo, no perdemos de un \u201cplus\u201d, le dije, nos perdemos de amar mejor y m\u00e1s, nos perdemos de que nuestro coraz\u00f3n no solo sea feliz, sino que explote de alegr\u00eda. El verdadero gozo viene de Jes\u00fas, la felicidad plena no puede alcanzarse con cosas de la tierra \u00fanicamente, sino con el gozo que viene de Dios, como nos dec\u00eda en el evangelio del domingo: \u00abLes he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.\u00bb Cuando vos y yo descubrimos el amor de Jes\u00fas, el sabernos sus amigos, el escucharlo siempre, la felicidad de este mundo queda chiquita en comparaci\u00f3n con la alegr\u00eda que nos regala amar como \u00c9l nos ama.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, como dice Algo del Evangelio de hoy, nuestra vida tiene algo de un parto, a veces decimos as\u00ed, por lo menos en Argentina: \u201cEsto fue un parto\u201d, como expresando el dolor que vivimos, la dificultad experimentada; pero pens\u00e9moslo positivamente, viendo el otro lado del parto, en realidad la vida es &#8220;dar a luz&#8221;, es un conjunto de situaciones en la que damos y se nos da luz continuamente. As\u00ed es nuestra vida espiritual, nuestra vida cristiana, nuestra vida cotidiana; porque la vida cristiana no es ajena a lo que vivimos, el mensaje cristiano no est\u00e1 ajeno a la realidad que nos rodea, a los problemas y alegr\u00edsa de este mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>El que quiere escaparle a esto; el que pretende una vida sin partos, sin dolores, sin traumas, sin crisis, sin ausencias\u2026 el que quiere buscar otro camino, el que quiere pensar que la vida no es de alguna manera un paso, un continuo paso de aquello que no se ve a aquello que se empieza a ver, de un dolor hac\u00eda algo mejor, del sufrimiento hacia algo m\u00e1s lindo, de la tristeza hac\u00eda lo que se puede transformar en gozo, de la muerte a la vida; el que piensa que la vida no es as\u00ed, todav\u00eda no entendi\u00f3 la vida y le escapa a lo mejor de la vida. Porque a esto no se le puede escapar; la vida es tambi\u00e9n esto, parto y vida, tristeza y gozo.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas con su Pascua nos quiere ense\u00f1ar eso: la vida es &#8220;pasar&#8221;, hay que pasar y por eso la imagen de &#8220;dar a luz&#8221; es algo tan lindo y que nos puede ayudar. Hay que &#8220;pasar&#8221; por la tristeza para encontrar el gozo que nadie nos puede quitar. Hay que pasar por el pecado para saber lo que es la misericordia. Hay que pasar por el dolor para darnos cuenta cuanto am\u00e1bamos a esa persona. Hay perder un amor para valorarlo verdaderamente. Hay que esforzarse para encontrar la alegr\u00eda de lo anhelado. Hay que empezar desde abajo para llegar arriba. Hay que estirar la mano para dar la mano. Hay que pasar, hay que pasar. Pero para eso, tenemos que aprender a vivir en paciencia, hay que aprender a soportar y esperar para dar a luz. Eso vive una madre cuando lleva en su vientre a su hijo, eso vive una madre cuando tiene que dar a luz; pero miremos lo positivo: es para dar luz, es para dar un nuevo nacimiento, es para dar vida, para transformar el mundo. Una vida transforma al mundo; la vida de tus hijos transform\u00f3 tu propia familia, transform\u00f3 tantas cosas&#8230; Acordate de la primera vez que tuviste a tu hijo en tus brazos. \u00bfImport\u00f3 algo m\u00e1s? Acordate del olorcito a bebe de tus hijos. \u00bfHay algo m\u00e1s lindo que eso? El dolor desaparece cuando se da a luz, cuando se tiene la vida entre manos.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno; en esta vida, este viernes en tu vida concreta de hoy hay que aprender a vivir partos, hay que aprender a veces a sufrir cosas para encontrar algo mejor; hay que aprender a morir a nuestros caprichos para encontrar el amor; hay que aprender a morir al pecado para encontrar lo lindo que es la gracia y la vida; hay que aprender a callar para encontrar lo lindo que es el hablar en el momento justo; hay que aprender a vivir la soledad para disfrutar lo lindo de una buena compa\u00f1\u00eda; hay que aprender tantas cosas y a veces solamente se aprende pasando por ciertos momentos para poder &#8220;dar a luz&#8221;. Si sos padre, si sos madre; no le prives a tus hijos de vivir &#8220;partos&#8221; en sus vidas; no hay que tenerle miedo a los momentos dif\u00edciles porque a trav\u00e9s de los momentos dif\u00edciles aprendemos lo linda que es la alegr\u00eda de encontrar luz cuando todo parece oscuro, cuando todo parece dif\u00edcil.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abLes aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le lleg\u00f3 la hora; pero cuando nace el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4092,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4091","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4091","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4091"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4091\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4095,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4091\/revisions\/4095"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4092"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4091"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4091"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4091"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}