{"id":4124,"date":"2024-05-16T00:00:24","date_gmt":"2024-05-16T03:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4124"},"modified":"2024-05-15T21:45:48","modified_gmt":"2024-05-16T00:45:48","slug":"vii-jueves-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vii-jueves-de-pascua\/","title":{"rendered":"VII Jueves de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4124-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/16mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/16mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/16mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/16mayo-audio-VI-JuevesPascua-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos al cielo y or\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>\u00abPadre santo, no ruego solamente por ellos, sino tambi\u00e9n por los que, gracias a su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed. Que todos sean uno: como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me enviaste.<\/p>\n<p>Yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que t\u00fa me has enviado, y que yo los am\u00e9 c\u00f3mo t\u00fa me amaste.<\/p>\n<p>Padre, quiero que los que t\u00fa me diste est\u00e9n conmigo donde yo est\u00e9, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conoc\u00ed, y ellos reconocieron que t\u00fa me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguir\u00e9 dando a conocer, para que el amor con que t\u00fa me amaste est\u00e9 en ellos, y yo tambi\u00e9n est\u00e9 en ellos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En las misas de esta semana, despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas a los cielos, se puede rezar esta oraci\u00f3n: \u00abT\u00fa que nos haces ascender al cielo contigo: Se\u00f1or, ten piedad\u00bb. Se puede decir en el momento del perd\u00f3n, en el acto penitencial, al comienzo, como s\u00faplica, pero al mismo tiempo como acto de fe. Jes\u00fas nos ascendi\u00f3 al cielo con \u00e9l, podr\u00edamos decir. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto? \u00bfQu\u00e9 significa esta verdad si, en realidad, nosotros seguimos ac\u00e1, con los pies bien sobre la tierra? \u00bfC\u00f3mo es eso de que \u00abnos hace ascender al cielo con \u00e9l\u00bb? Bueno, claramente es una expresi\u00f3n que afirma una verdad que solo podemos aceptar por la fe y que, por otro lado, es figurada. No estamos en el cielo como en un lugar, sino que nuestras vidas, nuestras almas est\u00e1n en Cristo, m\u00edsticamente, como se dice, de manera misteriosa, por el amor que \u00e9l nos tiene, porque \u00e9l \u00abnos compr\u00f3 con su sangre\u00bb, como dice la Palabra de Dios. El bautismo nos \u00abinjert\u00f3\u00bb en Cristo, como parte de \u00e9l. \u00c9l permanece en nosotros, y por ser parte de su cuerpo, si \u00e9l est\u00e1 en el cielo a la derecha del Padre, nosotros tambi\u00e9n de alguna manera estamos ah\u00ed. Estamos siendo amados, protegidos, cuidados, salvados continuamente por \u00e9l, preservados del Maligno, que quiere arrebatarnos siempre hacia \u00e9l o hacia el mundo que se olvida de Dios.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy tiene que ver, de alguna manera, con esta verdad de fe. \u00bfPensaste en eso alguna vez? \u00bfPensaste alguna vez que Jes\u00fas quiere que seamos uno como \u00e9l es uno con el Padre? Saber que no estamos solos y que Jes\u00fas piensa en nosotros y pide por nosotros, nos hace muy bien, nos hace confiar m\u00e1s en lo que no vemos que en lo que vemos. Saber que somos uno con \u00e9l, con el Padre y que eso desea Jes\u00fas, que seamos uno con \u00e9l, da \u00e1nimo para confiar en que la obra de la unidad es de \u00e9l y no nuestra. Saber que el amor con que se aman el Padre y el Hijo puede ser el mismo amor con el que nos amemos nosotros y entre nosotros, es una gran noticia.<\/em><\/p>\n<p><em>Es un regalo del Dios que es Padre, del Padre del cielo para todos, que nos sintamos uno aun en medio de las diferencias, que busquemos unirnos a pesar de tantas divisiones y enfrentamientos. Es necesario volver a sentir que somos \u00abuno\u00bb y que, cada d\u00eda m\u00e1s, tenemos que ser \u00abuno\u00bb con Jes\u00fas y entre nosotros. Es lindo revivir en carne propia esta escena del Evangelio de hoy, en la que Jes\u00fas rez\u00f3 por nosotros, por los que creemos gracias al testimonio de los ap\u00f3stoles. \u00bfTe imagin\u00e1s a Jes\u00fas rezando por nosotros para que seamos \u00abuno\u00bb, para que dejemos tanta divisi\u00f3n, para que nos amemos como \u00e9l nos am\u00f3, para que gracias al mensaje de unidad ayudemos a que otros crean tambi\u00e9n en \u00e9l? \u00bfTe imagin\u00e1s ahora a miles de cristianos que necesitan de nuestra oraci\u00f3n pero que, al mismo tiempo, seguramente rezan tambi\u00e9n por vos y por m\u00ed? \u00bfTe das cuenta que la oraci\u00f3n une y nos hace sentir uno, con el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo?<\/em><\/p>\n<p><em>Si se puede hablar, de alguna manera, de que a Dios le \u00abduele\u00bb algo, de que Jes\u00fas \u00absufre\u00bb por algo, incluso ahora, podr\u00edamos decir que es por la falta de unidad, es por no comprender su coraz\u00f3n y empe\u00f1arnos muchas veces en diferenciarnos olvidando lo esencial. No vamos hablar ac\u00e1 de las divisiones hist\u00f3ricas entre los cristianos que aun hoy nos mantienen separados y que parecen ser irreconciliables, aunque la Iglesia hizo y hace mucho por la unidad \u2013como tambi\u00e9n hizo a veces mucho por la desuni\u00f3n\u2013, sino que se me ocurre que podemos pensarlo incluso dentro de la Iglesia, donde muchas veces seguimos pareciendo de \u00abbandos\u00bb distintos, algo que no podemos aceptar. Lo que m\u00e1s hiere a la familia son las divisiones internas, no los ataques desde afuera. Lo que m\u00e1s hiere a la Iglesia hoy, a tu parroquia, a tu comunidad, a tu grupo de oraci\u00f3n, son las divisiones internas e innecesarias. Para que el mundo crea que Jes\u00fas es el enviado del Padre, nosotros debemos amarnos como \u00e9l nos ama, con el amor que viene de \u00e9l, con el amor incondicional que est\u00e1 siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>Intentemos hoy \u00abmeternos\u00bb en esta maravillosa escena del Evangelio. Imaginemos a Jes\u00fas rezando por cada uno de nosotros, para que seamos uno. Imaginemos que ahora hay miles de hermanos que necesitan de nuestra fuerza, de nuestra oraci\u00f3n, de que nos sintamos uno, para que el mundo crea y, al mismo tiempo, hagamos un esfuerzo para evitar cualquier tipo de divisi\u00f3n, ya sea de palabra, de pensamiento, de obra u omisi\u00f3n. No vale la pena, porque as\u00ed nadie podr\u00e1 darse cuenta de que Jes\u00fas nos ama.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas levant\u00f3 los ojos al cielo y or\u00f3 diciendo: \u00abPadre santo, no ruego solamente por ellos, sino tambi\u00e9n por los que, gracias a su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed. Que todos sean uno: como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4127,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4124","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4124"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4124\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4128,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4124\/revisions\/4128"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}