{"id":4195,"date":"2024-05-30T00:00:36","date_gmt":"2024-05-30T03:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4195"},"modified":"2024-05-29T19:33:18","modified_gmt":"2024-05-29T22:33:18","slug":"viii-jueves-durante-al-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/viii-jueves-durante-al-ano\/","title":{"rendered":"VIII Jueves durante al a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4195-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/30mayo-audio-VIII-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/30mayo-audio-VIII-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/30mayo-audio-VIII-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/30mayo-audio-VIII-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas sal\u00eda de Jeric\u00f3, acompa\u00f1ado de sus disc\u00edpulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jes\u00fas, el Nazareno, se puso a gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed!\u00bb. Muchos lo reprend\u00edan para que se callara, pero \u00e9l gritaba m\u00e1s fuerte: \u00ab\u00a1Hijo de David, ten piedad de m\u00ed!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas se detuvo y dijo: \u00abLl\u00e1menlo.\u00bb Entonces llamaron al ciego y le dijeron: \u00ab\u00a1Animo, lev\u00e1ntate! El te llama.\u00bb Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?\u00bb.<\/p>\n<p>El le respondi\u00f3: \u00abMaestro, que yo pueda ver\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abVete, tu fe te ha salvado\u00bb. En seguida comenz\u00f3 a ver y lo sigui\u00f3 por el camino.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cerra por una instante los ojos si pod\u00e9s. Si pod\u00e9s en este momento cerra los ojos, e imagina que Jes\u00fas se te cruz\u00f3 por el camino en este momento, o simplemente est\u00e1s en tu casa preparando algo para tomar, est\u00e1s en un jard\u00edn, est\u00e1s caminando, est\u00e1s viajando. Bueno, por ah\u00ed no pod\u00e9s cerrar los ojos pero hac\u00e9 el esfuerzo e imagina que Jes\u00fas se te cruz\u00f3 por el camino de tu vida en este momento y te pregunta la pregunta que todos desear\u00edamos que alguna vez el mism\u00edsimo Dios nos haga al coraz\u00f3n, pero hay que hacer el esfuerzo y pensar que tambi\u00e9n nos la est\u00e1 haciendo a vos y a m\u00ed en este momento, a tantos, a miles, que est\u00e1n escuchando ahora la Palabra de Dios, a miles de personas que est\u00e1n en situaciones muy distintas, a personas que ahora est\u00e1n postradas, solas, sufriendo o personas que est\u00e1n perdidas en tantas cosas o haciendo incluso maldades. Pero qui\u00e9n no quisiera de nosotros que hoy el Se\u00f1or, el Maestro, el mism\u00edsimo Dios nos pregunte: \u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti, qu\u00e9 quer\u00e9s que haga por vos?, \u00a0dir\u00edamos ac\u00e1. \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s que haga por vos? \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s que haga por ti? \u00a1Qu\u00e9 pregunta! Imaginemos un paso m\u00e1s, que justamente tenemos la posibilidad de pedirle al Se\u00f1or casi como \u00fanica vez en la vida lo que realmente decimos, lo m\u00e1s profundo, lo que deseamos con todo nuestro coraz\u00f3n. \u00c9l nos est\u00e1 diciendo: Ahora, ped\u00edmelo, qu\u00e9 quer\u00e9s que haga por vos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Y esto que estoy proponiendo como un ejercicio de composici\u00f3n de lugar, dir\u00eda san Ignacio, de pensar, con el coraz\u00f3n imag\u00ednar la escena no es simplemente un ejercicio, es algo que est\u00e1 pasando y que te puede estar pasando y que, en realidad, Jes\u00fas quiere que nos pase, quiere que nos dejemos preguntar por \u00e9l: \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s que haga por vos? Pedime lo que quieras, pedime lo que quieras, no estabas o no est\u00e1s a veces tirado al costado de la vida sin poder caminar, mendigando un poco de amor, mendigando a los gritos que los dem\u00e1s te escuchen, mendigando a veces amor con tus actitudes, con tus broncas, con tus enojos, est\u00e1s gritando pero nadie te escucha porque en el fondo est\u00e1s mendigando, est\u00e1s a los gritos porque cu\u00e1ntas veces no somos como este ciego mendigo que en el fondo no estamos viendo nada, no estamos pudiendo ver la realidad, no estamos pudiendo ver nuestro propio coraz\u00f3n que grita deseoso de amor y no sabe amar. Solo quiero ser amado y no sabe salir de s\u00ed mismo, a veces estamos como este circuito que no puede ver tanta gente alrededor, tanta gente que incluso puede necesitar m\u00e1s que uno mismo.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, \u00bfno estuvimos as\u00ed tantas veces?, \u00bfno estamos as\u00ed tantas veces y no nos sali\u00f3 gritar desde el coraz\u00f3n: Jes\u00fas, ten piedad de m\u00ed? Nosotras podr\u00edamos decir: Jes\u00fas, acordate de m\u00ed, hace algo bueno por m\u00ed. Bueno, lo hemos gritado tantas veces, y \u00e9l se acerca a nosotros, o nos manda a llamar y nos dice: \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s que haga por vos? Bueno, pidamos hoy lo que realmente queramos, pero cuidado. Fij\u00e9monos c\u00f3mo termina la historia de hoy. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda pedir el ciego? Por supuesto, ver pero podr\u00eda haber pedido otra cosa, podr\u00eda haber pedido algo para comer, podr\u00eda haber pedido dinero para seguir adelante.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, pidi\u00f3 algo en serio, pidi\u00f3 ver y a partir de ah\u00ed todo cambi\u00f3, porque su fe lo hab\u00eda salvado. En realidad, pudo ver porque se acerc\u00f3 con fe, porque grit\u00f3 con fe, porque se dio cuenta que no necesitaba cosas, que necesitaba ver, como vos y yo. Necesitamos ver, ver qu\u00e9 nos pasa, qu\u00e9 pasa alrededor. Los ojos que nos ha regalado Dios son para ver, es verdad, pero no solo hay que ver, sino que hay que aprender a mirar y mirar lo que el Se\u00f1or nos ha puesto alrededor, mirar nuestro propio coraz\u00f3n, mirar la enormidad de gracia que nos ha concedido a lo largo de la vida y todo lo que nos queda todav\u00eda por caminar. Sigamos el camino, sigamos el camino junto a Jes\u00fas que hoy nos da una oportunidad m\u00e1s y nos dice: \u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, \u00a0descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas sal\u00eda de Jeric\u00f3, acompa\u00f1ado de sus disc\u00edpulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jes\u00fas, el Nazareno, se puso a gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed!\u00bb. Muchos lo reprend\u00edan para que se callara, pero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4196,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-4195","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4195","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4195"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4195\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4199,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4195\/revisions\/4199"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4195"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4195"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4195"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}