{"id":4242,"date":"2024-06-06T00:00:16","date_gmt":"2024-06-06T03:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4242"},"modified":"2024-06-05T18:58:48","modified_gmt":"2024-06-05T21:58:48","slug":"ix-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ix-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"IX Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4242-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/06junio-audio-IX-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/06junio-audio-IX-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/06junio-audio-IX-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/06junio-audio-IX-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un escriba que los oy\u00f3 discutir, al ver que les hab\u00eda respondido bien, se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de los mandamientos?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abEl primero es: Escucha, Israel: el Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico Se\u00f1or; y t\u00fa amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, con todo tu esp\u00edritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento m\u00e1s grande que estos.\u00bb<\/p>\n<p>El escriba le dijo: \u00abMuy bien, Maestro, tienes raz\u00f3n al decir que hay un solo Dios y no hay otro m\u00e1s que \u00e9l, y que amarlo con todo el coraz\u00f3n, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, vale m\u00e1s que todos los holocaustos y todos los sacrificios.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas, al ver que hab\u00eda respondido tan acertadamente, le dijo: \u00abT\u00fa no est\u00e1s lejos del Reino de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Y nadie se atrevi\u00f3 a hacerle m\u00e1s preguntas.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si pudi\u00e9ramos repasar los evangelios, o incluso toda la Palabra de Dios, a lo largo y ancho de tantas p\u00e1ginas que Dios nos regala, podr\u00edamos percibir que el tema de la comida, de los banquetes, es bastante recurrente. A Jes\u00fas le encantaba ir a comer a las casas, muchos encuentros lindos con los m\u00e1s excluidos fueron en comidas, y por supuesto que con sus disc\u00edpulos comi\u00f3 cientos de veces y la comida m\u00e1s importante fue la \u00faltima cena. Tan importante es para Jes\u00fas, para Dios Padre, ese momento tan b\u00e1sico y sencillo de nuestras vidas, como es comer, que incluso eligi\u00f3 quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos en una comida llena de escucha o en una escucha que nos lleva a alimentarnos bien, del verdadero pan del cielo. Eso es para nosotros la Eucarist\u00eda, la santa misa, un momento en el que escuchamos a Jes\u00fas y nos alimentamos de \u00e9l para aprender a amarnos entre nosotros, para llevar ese estilo de vida a nuestras vidas, valga la redundancia. Todo lo que se hace en la misa es para que recordemos eso, para que revivamos ese momento. Se prepara la mesa para que podamos sentir que ese momento es vital, para que nos sintamos amados y queridos por \u00e9l. No nos olvidemos que el que nos prepara la mesa es \u00e9l mismo, el que siempre se preocupa por nosotros es \u00e9l, el que sabe lo que necesitamos antes que nosotros mismos lo sepamos es \u00e9l. No se puede amar si no aprendemos a sentarnos juntos a una mesa para escucharnos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Me sorprendi\u00f3 mucho el testimonio de una se\u00f1ora que, al volver de un retiro de sanaci\u00f3n, contaba que \u00abhab\u00eda nacido de nuevo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 fue \u00abnacer de nuevo\u00bb para ella?, te estar\u00e1s preguntando. Entre las cosas que relataba que la hab\u00edan cambiado, pero no por imposici\u00f3n, sino justamente porque se sent\u00eda nueva, perdonada, amada, era el tema de la comida. Cont\u00f3 que antes de ir al retiro, por mucho tiempo le preparaba la mesa y la comida a su hermano, \u00abcasi como a un perro\u00bb, dec\u00eda; se la serv\u00eda as\u00ed nom\u00e1s y hac\u00eda todo lo posible para que su hermano termine r\u00e1pido, as\u00ed ella pod\u00eda volver a encerrarse en su habitaci\u00f3n. Todo un signo de lo que viv\u00eda. En cambio, cont\u00f3 que al volver del retiro, le preparaba la comida con m\u00e1s tiempo, se la serv\u00eda con amor y, lo que era incre\u00edble, m\u00e1s todav\u00eda, ahora se quedaba para acompa\u00f1arlo hasta terminar, sin dejarse atrapar por su ansiedad de ir a encerrarse en su habitaci\u00f3n a ver televisi\u00f3n y a olvidarse de todo. Sin palabras. El que ama es capaz de sentarse a la mesa hasta el final. Ens\u00e9\u00f1ale eso a tus hijos: que no se levanten de la mesa hasta el final.<\/em><\/p>\n<p><em>Las palabras de Jes\u00fas en Algo del Evangelio de hoy son una invitaci\u00f3n a escuchar. En realidad, Jes\u00fas viene respondiendo discusiones y pruebas, y se podr\u00edan decir much\u00edsimas cosas con la respuesta de Jes\u00fas, pero quer\u00eda centrarme en una, que a veces pasa desapercibida a nuestro paladar del coraz\u00f3n. A veces no escuchamos la primera palabra importante del mandamiento m\u00e1s importante: ESCUCHA. En otros evangelios se tendr\u00e1 tiempo de pensar y rezar con la unidad de los dos mandamientos, algo que creo que ya sabemos. Son dos en uno en realidad. No se puede separar el amor de Dios del amor al pr\u00f3jimo. Amamos m\u00e1s a Dios cuando amamos m\u00e1s a los otros, amamos m\u00e1s a los dem\u00e1s cuando amamos m\u00e1s a Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPero de hace cu\u00e1nto que no reflexionamos sobre el hecho de ESCUCHAR? Lo primero que no hacemos y deber\u00edamos hacer, es escuchar, es leer, pero escuchando. Me dir\u00e1s que est\u00e1s escuchando el audio, pero te dir\u00e9 que ahora est\u00e1s oyendo, porque escuchar es otra cosa. No siempre se oye escuchando ni se escucha oyendo. Si no escuchamos a Jes\u00fas, no hay posibilidad de amar a Dios con todas las fuerzas y al pr\u00f3jimo como \u00e9l desea. La escucha diaria, continua, paciente, perseverante, es la que nos pone en el camino del amor. Si escuchamos a Jes\u00fas, amaremos; si no escuchamos, no amaremos. \u00bfVos crees que am\u00e1s y no escuch\u00e1s verdaderamente? \u00bfVos crees que am\u00e1s a los tuyos y nos sos capaz de estar un tiempo sentado escuchando al que dec\u00eds que am\u00e1s?<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo que hoy pienses en estas palabras de Jes\u00fas, estos mandamientos, no como un mandato impuesto desde afuera, sino tambi\u00e9n como una promesa que \u00e9l mismo nos hizo si aprendemos a escuchar. Amar\u00e1s\u2026 Amar\u00e1s. Si escuch\u00e1s, vas a poder amar; si escuch\u00e1s, vas a empezar a encontrar motivos para amar; si escuch\u00e1s a ese que no quer\u00e9s escuchar, lo vas a empezar a conocer y conoci\u00e9ndolo lo amar\u00e1s o am\u00e1ndolo lo conocer\u00e1s. La escucha sincera conduce al amor. Es imposible escuchar a Dios y no amarlo. Por eso te habr\u00e1 pasado y te estar\u00e1 pasando que la Palabra de Dios te va enamorando, te va atrapando, te va generando una linda atracci\u00f3n en el coraz\u00f3n. Si escuch\u00e1s todos los d\u00edas las palabras de Dios, cuando menos te des cuenta lo amar\u00e1s \u00abcon todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, con todo tu esp\u00edritu y con todas tus fuerzas\u00bb. Si escuch\u00e1s mejor y de coraz\u00f3n a tu pr\u00f3jimo, tarde o temprano lo terminar\u00e1s amando, porque lo conocer\u00e1s y, finalmente, no podremos no amar algo que es \u00abimagen y semejanza de Dios\u00bb, al cual decimos que amamos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un escriba que los oy\u00f3 discutir, al ver que les hab\u00eda respondido bien, se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de los mandamientos?\u00bb Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abEl primero es: Escucha, Israel: el Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico Se\u00f1or; y t\u00fa amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4243,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-4242","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4242","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4242"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4242\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4246,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4242\/revisions\/4246"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4243"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}