{"id":4285,"date":"2024-06-14T00:00:29","date_gmt":"2024-06-14T03:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4285"},"modified":"2024-06-13T20:05:18","modified_gmt":"2024-06-13T23:05:18","slug":"x-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/x-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"X Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4285-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/14junio-audio-X-ViernesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/14junio-audio-X-ViernesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/14junio-audio-X-ViernesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/14junio-audio-X-ViernesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>Ustedes han o\u00eddo que se dijo: No cometer\u00e1s adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer dese\u00e1ndola, ya cometi\u00f3 adulterio con ella en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Si tu ojo derecho es para ti una ocasi\u00f3n de pecado, arr\u00e1ncalo y arr\u00f3jalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtala y arr\u00f3jala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaraci\u00f3n de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de uni\u00f3n ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abPorque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre\u00bb dec\u00eda Jes\u00fas en el evangelio del domingo\u2026 \u00bfTe acord\u00e1s? Este deber\u00eda ser nuestro mayor anhelo, nuestra mayor satisfacci\u00f3n, por m\u00e1s que todo alrededor se venga abajo, cuando parezca incluso que tenemos el mundo en contra nuestra. Desear ser hermanos, hermanas y madres de Jes\u00fas\u2026 \u00a1Qu\u00e9 lindo! No cumplimos la voluntad de Dios por cumplir, para sentirnos bien, para regocijarnos con el \u201cdeber cumplido\u201d, sino que al cumplirla nos hermanamos con Jes\u00fas, nada m\u00e1s ni nada menos. Adem\u00e1s, Jes\u00fas nos trata como a hermanos, nos llama hermanos cuando vivimos como \u00c9l, es as\u00ed como nos transformamos en hijos de un mismo Padre y hermanos de un Gran Hermano. Una situaci\u00f3n especial en la que tambi\u00e9n podemos aprovechar para vivir la voluntad divina, es en las llamadas \u201cdesolaciones de esp\u00edritu\u201d.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando nos entregamos al Se\u00f1or, no todo es color de rosas, sino que nos toca experimentar muchas desolaciones, sentimientos de des\u00e1nimo, como dice el libro del Eclesi\u00e1stico: \u201cHijo, si te decides a servir al Se\u00f1or, prepara tu alma para la prueba. Endereza tu coraz\u00f3n, s\u00e9 firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia. \u00danete al Se\u00f1or y no te separes, para que al final de tus d\u00edas seas enaltecido.\u201d Pero ah\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 Jes\u00fas, donde parece que no est\u00e1, donde todos te dicen que no est\u00e1. Esos momentos son los mejores para abandonarnos a su voluntad, todos los santos padecieron estos momentos, dicen que la Madre Teresa le toc\u00f3 vivir as\u00ed casi cuarenta a\u00f1os, incre\u00edble. En la sequedad, en los desconsuelos, es donde Dios prueba a sus verdaderos amigos, aunque parezca duro. Esto mismo que te digo vale tambi\u00e9n para las tentaciones, y es en esos momentos donde m\u00e1s y mejor tenemos que rezar, siendo a veces lo primero que dejamos. No creas que en la sequedad y desolaci\u00f3n no est\u00e1s cumpliendo la voluntad de Dios, todo lo contrario, justamente es ah\u00ed, donde podr\u00e1s verdaderamente \u201csacarle el jugo\u201d siendo fiel a la voluntad de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>En estos d\u00edas escucharemos varias veces: Ustedes han o\u00eddo que se dijo\u2026 Yo les digo. Como si Jes\u00fas nos dijera: Ustedes escucharon y aprendieron los mandamientos en su infancia, en su juventud, est\u00e1 bien\u2026 Ahora Yo se los vengo a explicar, Yo vengo a descubrirles el esp\u00edritu de lo que el Padre les ense\u00f1\u00f3. Yo vengo a que no se queden en la letra, en la literalidad de las palabras y vayan m\u00e1s all\u00e1, y descubran que el mandamiento no es solo una prohibici\u00f3n, sino una invitaci\u00f3n al amor, una invitaci\u00f3n a vivir como hermanos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1ntas cosas en nuestra vida \u201chemos o\u00eddo que se dijo\u201d? Podr\u00edamos decir que muchas cosas en nuestra vida se basan en un \u201cescuch\u00e9 que se dijo\u201d o \u201cesto fue lo que aprend\u00ed o me ense\u00f1aron\u201d o \u201csiempre se hizo as\u00ed o todos lo hacen as\u00ed\u201d Bueno, Jes\u00fas quiere sacarnos de ese esquema r\u00edgido que muchas veces nos hace acomodarnos a nuestra conveniencia. No podemos escudarnos en que \u201ca m\u00ed me lo ense\u00f1aron as\u00ed\u201d \u201cesto lo hago porque todos lo hacen\u201d. Tenemos que escuchar a Jes\u00fas. Imagin\u00e1 que en nuestra vida empecemos a decir: Yo escuch\u00e9 lo que Jes\u00fas dijo, yo quiero vivir seg\u00fan lo que Jes\u00fas dice, porque lo que Jes\u00fas dice es lo que el Padre quiere, y lo que el Padre quiere es lo mejor para m\u00ed y para la humanidad, para todos. Qu\u00e9 bueno ser\u00eda. \u00bfQu\u00e9 dice hoy Jes\u00fas, qu\u00e9 dice el Padre?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer era evidente que al Padre no le gusta que nos \u201cmatemos\u201d entre hermanos, ni siquiera de pensamiento, mucho menos de palabra, ni de obra. Bueno, en Algo del Evangelio de hoy, es evidente que el Padre quiere cuidar el amor entre sus hijos. Al Padre no le gusta la lujuria, el mal uso de nuestra sexualidad.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>No le gusta que nos usemos olvid\u00e1ndonos de lo que somos, sal y luz, hermanos entre nosotros. Quiere que sus hijos se miren con ojos de hermanos, como Jes\u00fas, con ojos puros. Los hijos de Dios miran a la mujer o al var\u00f3n como hermanos y no como objetos de deseo. Por eso, mirar con deseo de tener, o mirar deseando que lo que miro sea ya una realidad, es de alguna manera lograr lo que deseo. No somos dos realidades diferentes, somos una unidad. Somos cuerpo y coraz\u00f3n, cuerpo y esp\u00edritu, no podemos separar nuestra mirada de los que sentimos y pensamos. Una cosa alimenta a la otra y al rev\u00e9s. Por eso podemos ofender al Padre con los ojos, y los ojos se pueden transformar en inicio de malos deseos en el coraz\u00f3n. Esto vale tanto para los varones como para las mujeres. Tanto por mirar con deseo, como por provocar que los otros nos miren con deseo. Los verdaderos hijos de Dios no buscan mirar con deseo a nadie, ni tampoco les interesa que los miren con deseo. Pidamos al Padre que nos ense\u00f1e a mirarnos como hermanos, mirarnos como \u00c9l nos mira.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Ustedes han o\u00eddo que se dijo: No cometer\u00e1s adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer dese\u00e1ndola, ya cometi\u00f3 adulterio con ella en su coraz\u00f3n. Si tu ojo derecho es para ti una ocasi\u00f3n de pecado, arr\u00e1ncalo y arr\u00f3jalo lejos de ti: es preferible que se pierda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4286,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4285","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4285"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4285\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4289,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4285\/revisions\/4289"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4286"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}