{"id":4295,"date":"2024-06-16T00:00:39","date_gmt":"2024-06-16T03:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4295"},"modified":"2024-06-15T17:42:39","modified_gmt":"2024-06-15T20:42:39","slug":"xi-domingo-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xi-domingo-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XI Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4295-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/16junio-audio-XI-DomingoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/16junio-audio-XI-DomingoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/16junio-audio-XI-DomingoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/16junio-audio-XI-DomingoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dec\u00eda a la multitud:<\/p>\n<p>\u00abEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. La tierra por s\u00ed misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto est\u00e1 a punto, \u00e9l aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dec\u00eda: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 podr\u00edamos comparar el Reino de Dios? \u00bfQu\u00e9 par\u00e1bola nos servir\u00e1 para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la m\u00e1s grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los p\u00e1jaros del cielo se cobijan a su sombra\u00bb.<\/p>\n<p>Y con muchas par\u00e1bolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos pod\u00edan comprender. No les hablaba sino en par\u00e1bolas, pero a sus propios disc\u00edpulos, en privado, les explicaba todo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>El domingo no es un d\u00eda m\u00e1s, porque es el primero de la semana. Aunque nuestra vida moderna, este tiempo que nos toca vivir, nos fue haciendo creer que es el \u00faltimo, y que el lunes es el primero, en realidad para los cristianos deber\u00eda ser y es el primero, porque es el D\u00eda de la Resurrecci\u00f3n, el d\u00eda en el que Jes\u00fas inaugur\u00f3 un tiempo nuevo, el d\u00eda en el que \u00e9l venci\u00f3 la muerte y el pecado para darnos una nueva vida. La semana hay que empezarla espiritualmente, por decirlo de alguna manera, en este d\u00eda, y hasta te dir\u00eda que psicol\u00f3gicamente, con el domingo, con el D\u00eda del Se\u00f1or, con un d\u00eda de paz espiritual y de familia; como puedas, est\u00e9s donde est\u00e9s, como puedas. Solo si empezamos la semana con el domingo bien vivido, podremos empezar la semana laboral con otro coraz\u00f3n y otra cara; de lo contrario, empezaremos, como se dice, con el pie cruzado, con el pie cambiado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy habla dos veces de una semilla: una semilla que crece en silencio, sin que el sembrador se d\u00e9 cuenta, y una semilla demasiado chiquita para producir un arbusto tan grande. Solo dos cosas que puede hacer Dios. Dos semillas distintas: una que no se dice de qu\u00e9 es y la otra que es la m\u00e1s peque\u00f1a, que se conoce, la de un grano de mostaza. De una se dice algo de su silencio y de la otra algo sobre una enorme desproporci\u00f3n entre los comienzos y el final. En la primera no importa tanto de qu\u00e9 planta es, sino lo que importa es su modo de crecer (silencioso y oculto), m\u00e1s all\u00e1 de que se sepa o no. \u00bfC\u00f3mo es posible que el crecimiento sea tan silencioso y tan ajeno al sembrador? \u00bfC\u00f3mo es posible que todo se desarrolle sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo?<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed dice la Palabra. De la semilla de mostaza s\u00ed importa su tama\u00f1o, porque despu\u00e9s al crecer desconcierta hasta al m\u00e1s sabiondo. \u00bfC\u00f3mo de lo m\u00e1s peque\u00f1o puede surgir lo m\u00e1s grande? \u00bfC\u00f3mo es posible semejante cambio? Al escuchar las par\u00e1bolas nos parece casi obvio, demasiado simple. A veces podemos caer en eso, pero justamente esa simpleza es la que rara vez entra en nuestra cabeza, que es muy rebuscada. Porque despu\u00e9s, a la hora de nuestras obras, de nuestras b\u00fasquedas y deseos, nos olvidamos de esta simpleza evang\u00e9lica y necesitamos que nos la vuelvan a explicar una vez m\u00e1s y volver a empezar. As\u00ed es Dios. As\u00ed ve y quiere las cosas. As\u00ed tenemos que verlas y quererlas nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas cuenta dos sencillas par\u00e1bolas para que aprendamos a ver y amar la realidad como la ve y la ama Dios Padre, no como la vemos nosotros. Ver la naturaleza nos ayuda tambi\u00e9n a ver a Dios y a comprenderlo. Ver c\u00f3mo funcionan las cosas naturalmente nos introduce en el misterio del obrar de Dios en el mundo y en nuestro propio coraz\u00f3n. El Reino de Dios no es el reino de los hombres, no es el reino de nuestras miradas superficiales. Lo que nos ense\u00f1a Jes\u00fas con estas par\u00e1bolas, es un mensaje de esperanza y confianza. S\u00ed, es verdad, hay muchas cosas malas en este mundo, hay mucha maldad y mucho pecado, en nosotros tambi\u00e9n. Pero tambi\u00e9n es verdad, y una verdad mucho m\u00e1s grande aun, y es que el Reino de Dios crece, sigue creciendo, se desarrolla y da fruto mucho m\u00e1s all\u00e1 \u2013y a veces a pesar nuestro\u2013, y que el Reino de Dios comienza as\u00ed, de una manera imperceptible y sin que nos demos cuenta. Eso es m\u00e1s verdad que lo malo, que a veces no nos deja ver.<\/em><\/p>\n<p><em>A Dios le gusta que las cosas sean en silencio y vayan transformando los corazones calladamente. De la misma manera que las cosas crecen en silencio, la vida de Dios en nosotros va empujando \u2013como el tallo en la planta\u2013\u00a0 en silencio y despacito, al ritmo de Dios, a un ritmo diferente, a un ritmo casi te dir\u00eda que natural. A nosotros nos gusta lo vistoso y ruidoso, a \u00e9l le gusta lo oculto y callado. \u00a1Qu\u00e9 gran ense\u00f1anza! Miremos nuestra propia vida, miremos como Dios fue obrando as\u00ed, a lo largo de nuestras vidas. As\u00ed es el Reino de Dios. No seamos ansiosos, no nos angustiemos, ni estresemos de m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>A Dios tambi\u00e9n le gusta empezar sus obras con cosas insignificantes \u2013 como el grano de mostaza\u2013, con cosas que casi ni se ven y que casi nadie tiene en cuenta. Peque\u00f1os hombres y mujeres hechos del mismo barro que vos y yo. As\u00ed empez\u00f3 el Reino de Dios en este mundo, con Jes\u00fas; as\u00ed contin\u00faa hasta hoy, desde los ap\u00f3stoles hasta nosotros. Dios tarde o temprano hace grande lo que parece imposible, lo peque\u00f1o. A nosotros nos sigue gustando lo grande y espectacular, a \u00e9l le gusta lo chiquito y olvidado. \u00a1Cu\u00e1nto para aprender de nuestra propia Iglesia! Miremos nuestra propia vida. Es chiquita ante los ojos de este mundo, pero grande y con grandes posibilidades de crecer a los ojos de nuestro Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso te eligi\u00f3 a vos y a m\u00ed, a nosotros, as\u00ed como somos. Porque quiere ir haciendo su obra en silencio y empezando desde algo muy chiquito. Esto nos da confianza y esperanza. El Reino de Dios triunfa y triunfar\u00e1 si comprendemos y llevamos a la vida esta verdad. No nos inquietemos si parece que las cosas no cambian, que todo sigue igual o incluso peor. La obra de Dios es mucho m\u00e1s grande y ruidosa de lo que parece. Lo que pasa es que es un ruido distinto, no es el ruido del mundo, el ruido alocado. Acordate que el Reino de Dios crece sin que nos demos cuenta y que empieza desde una peque\u00f1a semilla, desde tu coraz\u00f3n y el m\u00edo. \u00bfCu\u00e1ntos corazones sencillos, peque\u00f1os y silenciosos, cambiaron este mundo a fuerza de decirle que s\u00ed a Dios, en lo escondido, en sus ocultas decisiones? Como nuestra Madre, la Virgen, empezando por ella, pero hubo millones y hay millones. El tuyo y el m\u00edo tambi\u00e9n pueden hacerlo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dec\u00eda a la multitud: \u00abEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. 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