{"id":4338,"date":"2024-06-24T00:00:04","date_gmt":"2024-06-24T03:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4338"},"modified":"2024-06-23T11:54:14","modified_gmt":"2024-06-23T14:54:14","slug":"solemnidad-del-nacimiento-de-juan-bautista-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/solemnidad-del-nacimiento-de-juan-bautista-2\/","title":{"rendered":"Solemnidad del Nacimiento de Juan Bautista"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4338-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/24junio-audio-SolemnidadNacimientoJuanBautista-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/24junio-audio-SolemnidadNacimientoJuanBautista-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/24junio-audio-SolemnidadNacimientoJuanBautista-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/24junio-audio-SolemnidadNacimientoJuanBautista-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando lleg\u00f3 el tiempo en que Isabel deb\u00eda ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la hab\u00eda tratado, se alegraban con ella.<\/p>\n<p>A los ocho d\u00edas, se reunieron para circuncidar al ni\u00f1o, y quer\u00edan llamarlo Zacar\u00edas, como su padre; pero la madre dijo: \u00abNo, debe llamarse Juan.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le dec\u00edan: \u00abNo hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces preguntaron por se\u00f1as al padre qu\u00e9 nombre quer\u00eda que le pusieran. Este pidi\u00f3 una pizarra y escribi\u00f3: \u00abSu nombre es Juan.\u00bb<\/p>\n<p>Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacar\u00edas recuper\u00f3 el habla y comenz\u00f3 a alabar a Dios.<\/p>\n<p>Este acontecimiento produjo una gran impresi\u00f3n entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su coraz\u00f3n y se dec\u00edan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 llegar\u00e1 a ser este ni\u00f1o?\u00bb Porque la mano del Se\u00f1or estaba con \u00e9l.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o iba creciendo y se fortalec\u00eda en su esp\u00edritu; y vivi\u00f3 en lugares desiertos hasta el d\u00eda en que se manifest\u00f3 a Israel.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cEl Se\u00f1or me llam\u00f3 desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunci\u00f3 mi nombre\u201d dice la primera lectura del profeta Isa\u00edas de la misa de hoy. Algo as\u00ed tambi\u00e9n podemos repetir nosotros, intentando experimentar lo mismo, sentirnos amados y llamados desde el vientre de nuestras madres. El salmo tambi\u00e9n dice algo muy lindo: \u201cT\u00fa creaste mis entra\u00f1as, me plasmaste en el seno de mi madre. Te doy gracias, porque fui formado de manera tan admirable. \u00a1Qu\u00e9 maravillosas son tus obras!\u201d Qu\u00e9 lindo empezar este d\u00eda pensando que cada uno de nosotros fue pensado por un Dios que es Padre. Alegrarse con saber que cada vida es sagrada desde el vientre de nuestras madres porque fuimos creados y formados de manera admirable. Porque somos amados y llamados a una misi\u00f3n especial, a ser de alguna manera profetas y precursores de Jes\u00fas para los otros.<br \/>\nHoy la Iglesia celebra el llamado a la vida de Juan el Bautista, su nacimiento. \u00bfPor qu\u00e9?, te podr\u00edas preguntar. Porque seg\u00fan Jes\u00fas, san Juan Bautista fue el hombre m\u00e1s grande nacido de mujer. As\u00ed sali\u00f3 de su propia boca.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Su nacimiento fue anunciado, como el de Jes\u00fas. Llamado a &#8220;prepararle&#8221; el camino, a predicar y a allanar los senderos para la llegada del Salvador.<\/em><\/p>\n<p><em>Es al mismo tiempo el \u00faltimo de los profetas y es, de alguna manera, la &#8220;bisagra&#8221; entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, el que permiti\u00f3 la \u201cnovedad\u201d en lo antiguo.<\/em><\/p>\n<p><em>Y por eso Jes\u00fas lleg\u00f3 a decir que &#8220;el m\u00e1s peque\u00f1o en el Reino de los Cielos es m\u00e1s grande que Juan Bautista&#8221;. \u00bfPor qu\u00e9? Porque los que vivimos en la etapa del Reino de los hijos de Dios somos de alg\u00fan modo m\u00e1s grandes ya que podemos vivir desde la gracia. Vivimos con la gracia que nos regal\u00f3 Jes\u00fas, el Esp\u00edritu Santo. Vivimos el ser hijos adoptivos de Dios Padre, algo que San Juan Bautista no pudo experimentar, aunque, por supuesto, dando su vida, preparando el camino para el Se\u00f1or, es de los grandes santos de nuestra Iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em>De este santo podr\u00edamos decir y aprender much\u00edsimas cosas y, aunque no aparece en Algo del Evangelio de hoy, me gusta imaginar el momento en el que Juan desde el vientre de su madre pudo percibir la presencia de Jes\u00fas cuando Mar\u00eda visit\u00f3 a Isabel, saltando de alegr\u00eda. Quiere decir que fue profeta desde antes de nacer. Fue \u00fatil a la historia de la humanidad, a cada uno de nosotros, sin haber visto la luz del sol, aun sin haber nacido. Desde el vientre de su madre patale\u00f3 y le avis\u00f3 a su madre que ah\u00ed estaba Jes\u00fas, en el otro vientre. Es una maravilla pensar esto, en el valor y la significancia que tiene cada vida, incluso antes de nacer, sabiendo que Dios tiene un prop\u00f3sito para cada uno que no podemos truncar por nada de este mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>San Juan Bautista es el gran profeta, porque se\u00f1al\u00f3 siempre a Jes\u00fas y nunca quiso ser el centro, jam\u00e1s pretendi\u00f3 que los dem\u00e1s lo siguieran a \u00e9l, jam\u00e1s se le ocurri\u00f3 anunciar algo falso; siempre anunci\u00f3 la verdad, se la jug\u00f3 por la verdad y finalmente termin\u00f3, dando la vida, muriendo por la verdad.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n es el humilde que no se sinti\u00f3 digno de desatarle la correa de las sandalias a Jes\u00fas. No se sinti\u00f3 digno de bautizarlo. No se sinti\u00f3 digno casi de &#8220;estar con \u00e9l&#8221;; porque reconoci\u00f3 a Jes\u00fas como su gran Salvador, el Salvador de todos.<\/em><\/p>\n<p><em>La humildad es la condici\u00f3n necesaria para ser un verdadero hijo de Dios, para ser cristiano. Vos y yo podemos ser humildes. Tenemos que aprender a no ser el centro de nada. La humildad es la virtud del cristiano que necesitamos todos para que lo que reluzca en nosotros, no seamos nosotros mismos, sino la obra de Dios en nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Es el santo de la humildad, el santo que aprendi\u00f3 a hacerse peque\u00f1o para que Jes\u00fas fuera quien se hiciera grande. Fue \u00e9l, el que aprendi\u00f3 a ir desapareciendo para que el que vaya apareciendo fuera Jes\u00fas.<br \/>\nY por eso su gran frase ha quedado para siempre en la liturgia de la Misa, que celebramos todos los d\u00edas: &#8220;Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>Que san Juan Bautista en este d\u00eda nos ayude, llenos de alegr\u00eda, a mostrarle a los dem\u00e1s d\u00f3nde est\u00e1 el Cordero de Dios. D\u00f3nde est\u00e1 ese Cordero que quita nuestros pecados, que sana nuestro coraz\u00f3n, que nos libera de las cosas que nos atan, que nos da paz, que recibe nuestros agobios.<\/em><\/p>\n<p><em>Que, al mirar la Hostia hoy en la Misa, en alguna Misa, nos ayude a reconocer d\u00f3nde est\u00e1 el verdadero Cordero que quita el pecado del mundo, que sigue haci\u00e9ndose peque\u00f1o, que sigue haci\u00e9ndose humilde, que sigue mostr\u00e1ndose vulnerable para que nosotros nos enternezcamos y nos animemos a amarlo cada d\u00eda m\u00e1s, y seamos verdaderos hijos de Dios.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando lleg\u00f3 el tiempo en que Isabel deb\u00eda ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la hab\u00eda tratado, se alegraban con ella. 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