{"id":4361,"date":"2024-06-28T00:00:22","date_gmt":"2024-06-28T03:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4361"},"modified":"2024-06-27T08:48:01","modified_gmt":"2024-06-27T11:48:01","slug":"xii-viernes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xii-viernes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XII Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4361-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/28junio-audio-XII-ViernesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/28junio-audio-XII-ViernesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/28junio-audio-XII-ViernesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/28junio-audio-XII-ViernesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas baj\u00f3 de la monta\u00f1a, lo sigui\u00f3 una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante \u00e9l y le dijo: \u00abSe\u00f1or, si quieres, puedes purificarme\u00bb. Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado\u00bb. Y al instante qued\u00f3 purificado de su lepra.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abNo se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que orden\u00f3 Mois\u00e9s para que les sirva de testimonio\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Bendita duda, bendito miedo que finalmente nos hace descubrir que Jes\u00fas es el que tiene el poder con su Palabra! Algo de eso experimentaban los disc\u00edpulos en esa linda escena del Evangelio del domingo, en donde despu\u00e9s de dudar, despu\u00e9s de temer, de incluso increpar al mismo Jes\u00fas dici\u00e9ndole: \u00ab\u00bfNo te molesta que nos hundamos?\u00bb. A partir de ah\u00ed experimentan y se quedan asombrados por el poder de la Palabra de Jes\u00fas que finalmente calma todo. Bueno, bendita duda, bendita crisis, bendito miedo que a veces nos hace experimentar que el \u00fanico que tiene poder para calmar nuestro coraz\u00f3n, que a veces est\u00e1 abrumado por el pecado y por las dificultades, por los dolores de la vida, es Jes\u00fas con su Palabra. Solo \u00e9l tiene el poder y la fuerza de calmar todo lo que nos abruma. Por eso cuando estemos en crisis, cuando dudemos, cuando nos sobreviene el miedo, volvamos a mirar a Jes\u00fas que est\u00e1 siempre en la popa de nuestro barco. Siempre est\u00e1 en alg\u00fan rinc\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n mostr\u00e1ndonos su presencia, pero que nosotros a veces por la ceguera y por la intranquilidad y por falta de confianza no llegamos a ver, pero \u00e9l est\u00e1 ah\u00ed, siempre presente. Acudamos a \u00e9l una y mil veces m\u00e1s para pedirle que calle las tormentas de nuestra vida, las tormentas de este mundo que a veces parece hundirlo todo. \u00a1Se\u00f1or, gracias por increpar con tu palabra las tormentas y los vientos de esta vida que nos abruman y nos dejan a veces sin palabras! Solo tu Palabra tiene el poder, solo tu Palabra es vida y nos da la Vida eterna.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, vemos que Jes\u00fas baja de la monta\u00f1a. \u00bfTe diste cuenta? No es un detalle as\u00ed nom\u00e1s. Terminamos el serm\u00f3n del monte que nos llen\u00f3 el coraz\u00f3n de tener deseos de ser Hijos de Dios. Pero ahora hay que bajar al llano y experimentar la normalidad de la vida, lo cotidiano, lo de cada d\u00eda. Tenemos que bajar a vivir lo que escuchamos, no podemos quedarnos \u00fanicamente en escuchar. \u00abNo son los que me dicen: &#8220;Se\u00f1or, Se\u00f1or&#8221;, los que entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en el cielo\u00bb. \u00bfTe suenan estas palabras? As\u00ed terminaba Jes\u00fas este gran discurso que nos llen\u00f3 el coraz\u00f3n de vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero hoy se le cruza por el camino un leproso, un hombre enfermo y solitario. La enfermedad lo hab\u00eda dejado solo, lo hab\u00edan despreciado y por eso viv\u00eda as\u00ed, a las afueras de la ciudad. Nadie quiere estar con un leproso, solamente aquel que quiere amar. Nadie quiere acercarse a aquel que puede contagiar semejante enfermedad, como a veces nos pasa a nosotros, \u00bfno? Pensemos en lo que estamos viviendo hoy. Pero Jes\u00fas baja al llano, al llano de la vida, se pone a la par, se mete en medio del l\u00edo de este mundo, de aquellos que todos desprecian, de aquellos que son descartados. Se mete en tu vida y la m\u00eda para encontrarse con vos y conmigo, incluso con los que nadie quiere encontrarse. Se mete en el llano, en el barro, en la lepra, en la enfermedad, para que dejemos de tenerle miedo a Dios y nos demos cuenta que solo \u00e9l es Padre. Dios es Padre y puede curarnos, consolarnos, sanarnos, quitarnos el miedo, animarnos, levantarnos, corregirnos y todo lo que necesitamos para vivir mejor de lo que estamos. \u00bfQui\u00e9n dijo que Dios es un problema para nosotros? \u00bfQui\u00e9n te dijo que Dios es alguien malo y que castiga? \u00bfQui\u00e9n te dijo que acercarse a Jes\u00fas es de raros y de locos? \u00bfQui\u00e9n te hizo escaparle a Dios por seguir tu propio proyecto? Mejor no le echemos m\u00e1s la culpa a nadie, porque, en realidad, nosotros a veces somos los primeros culpables, los que dejamos que los miedos de nuestro coraz\u00f3n nos ganen. El miedo finalmente a no ser amados.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abSe\u00f1or, si quieres, puedes purificarme\u00bb. \u00a1Se\u00f1or, quiero decirte esto hoy desde el fondo de mi coraz\u00f3n! Dig\u00e1mosle: \u00abSe\u00f1or\u2026\u00bb Decile tambi\u00e9n vos, con tus propias palabras. Decile: \u00abJes\u00fas, Se\u00f1or, si quieres, puedes purificarme\u00bb. Si quieres, si pod\u00e9s&#8230; \u00a1Qu\u00e9 humildad la de este pobre hombre tan necesitado! \u00abSi quer\u00e9s, pod\u00e9s\u00bb, le dijo. Te dejo, Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n<p><em>Te dejo que hagas lo que vos seguramente quer\u00e9s hacer y yo tantas veces no dejo por creerme que no lo necesito. \u00a1Se\u00f1or, te dejo que act\u00faes en m\u00ed! Que hagas lo que ninguna terapia, ninguna medicina alternativa, ning\u00fan curandero, ning\u00fan \u00abarte de vivir\u00bb, ning\u00fan \u00abpare de sufrir\u00bb puede lograr, solamente Vos. Sanarnos y purificarnos de la mayor de las enfermedades, de la madre de todas las enfermedades, que es nuestra \u00ablepra interior\u00bb, que deforma nuestro \u00f3rgano m\u00e1s vulnerable y sensible, que es el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Se\u00f1or, hoy dejo que me purifiques, te lo digo con el coraz\u00f3n! Me postro para que me purifiques si quer\u00e9s. Dejo que hagas lo que tantas veces imped\u00ed que hagas, por creerme autosuficiente, por estar subido al caballito de mi ego, por mirar a los dem\u00e1s desde arriba pensando que yo pod\u00eda solo, por no dejarme amar, por amar a mi manera, por dejarme invadir por la avaricia de este mundo. Yo lo quiero, Se\u00f1or. Te lo digo en serio, yo tambi\u00e9n lo quiero y te lo pido. \u00bfVos, que est\u00e1s escuchando ahora, lo quer\u00e9s y se lo ped\u00eds? Seguro que los dos queremos escuchar estas palabras de Jes\u00fas al coraz\u00f3n: \u00abLo quiero, quedan purificados\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Env\u00edale hoy este audio a alguien que cre\u00e9s que necesita ser curado de la lepra, de esa enfermedad que todos padecemos. No tengas miedo a ser instrumento del amor de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre Misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas baj\u00f3 de la monta\u00f1a, lo sigui\u00f3 una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante \u00e9l y le dijo: \u00abSe\u00f1or, si quieres, puedes purificarme\u00bb. Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado\u00bb. Y al instante qued\u00f3 purificado de su lepra. Jes\u00fas le dijo: \u00abNo se lo digas a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4362,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4361","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4361"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4361\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4365,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4361\/revisions\/4365"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}