{"id":4388,"date":"2024-07-03T00:00:33","date_gmt":"2024-07-03T03:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4388"},"modified":"2024-07-02T09:52:04","modified_gmt":"2024-07-02T12:52:04","slug":"fiesta-de-santo-tomas-apostol-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/fiesta-de-santo-tomas-apostol-2\/","title":{"rendered":"Fiesta de Santo Tom\u00e1s ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4388-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/03julio-audio-FiestaSantoTomasApostol-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/03julio-audio-FiestaSantoTomasApostol-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/03julio-audio-FiestaSantoTomasApostol-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/03julio-audio-FiestaSantoTomasApostol-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Tom\u00e1s, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando lleg\u00f3 Jes\u00fas. Los otros disc\u00edpulos le dijeron: \u00ab \u00a1Hemos visto al Se\u00f1or!\u00bb<\/p>\n<p>El les respondi\u00f3: \u00abSi no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creer\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p>Ocho d\u00edas m\u00e1s tarde, estaban de nuevo los disc\u00edpulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tom\u00e1s. Entonces apareci\u00f3 Jes\u00fas, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: \u00ab \u00a1La paz est\u00e9 con ustedes!\u00bb<\/p>\n<p>Luego dijo a Tom\u00e1s: \u00abTrae aqu\u00ed tu dedo: aqu\u00ed est\u00e1n mis manos. Acerca tu mano: M\u00e9tela en mi costado. En adelante no seas incr\u00e9dulo, sino hombre de fe.\u00bb<\/p>\n<p>Tomas respondi\u00f3: \u00ab \u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abAhora crees, porque me has visto. \u00a1Felices los que creen sin haber visto!\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Siempre hay que volver a empezar. De una manera u otra es necesario volver a confiar en lo que alguna vez nos hizo bien y nos marc\u00f3 el camino y, por el olvido, por el cansancio, por la rutina nos hemos olvidado, lo hemos dejado en el camino. Siempre podemos volver a hacerlo. Es algo fundamental en nuestra vida, nuestra vida de fe. Una fiesta de un ap\u00f3stol, de este gran ap\u00f3stol, es una buena oportunidad para pensar en esto, porque ellos fueron de carne y hueso, como vos y yo. No te olvides. Tambi\u00e9n lucharon, tambi\u00e9n tuvieron que volver a empezar una y otra vez, volver a confiar. Volvieron a levantarse una y mil veces despu\u00e9s de equivocarse, despu\u00e9s de dudar, de perder el \u00e1nimo y el sentido de lo que estaban haciendo. A Tom\u00e1s tambi\u00e9n le pas\u00f3 lo mismo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>No s\u00e9 en qu\u00e9 momento o etapa de tu vida espiritual o de fe est\u00e1s pero siempre es bueno volver a escuchar esto que nos hace bien a todos. \u00abSe\u00f1or, que no nos cansemos de volver a empezar, que no nos cansemos de volver a escuchar tu Palabra, estas palabras que jam\u00e1s nos pueden hacer mal. Aunque a veces parezca que no nos producen nada en el coraz\u00f3n, siempre dar\u00e1n su fruto. Jes\u00fas, que no nos cansemos, que no creamos que ya est\u00e1 todo dicho, que nunca creamos que con lo que vimos o experimentamos no hace falta nada m\u00e1s, que ya tenemos todo resuelto\u00bb. Est\u00e9s en el momento en que est\u00e9s, de mucho consuelo, alegr\u00eda y fervor, o bien desconsuelo, tristeza y aridez, es bueno que te acuerdes que, llegado el momento, habr\u00e1 que volver a empezar, volver a confiar y creer, volver a elegir. Si empez\u00e1s este d\u00eda lleno de fervor, aprovech\u00e1, aprovech\u00e1 el viento a favor, como se dice, aprovech\u00e1 la bajada y escuch\u00e1 m\u00e1s. No te relajes. Disfrut\u00e1 m\u00e1s, sacale \u00abtodo el jugo\u00bb a lo que Dios te est\u00e1 diciendo. Si, por el contrario, est\u00e1s en un momento donde parece que nada te dice nada, bueno, no bajes los brazos, segu\u00ed escuchando. Pon\u00e9 el audio 10 veces m\u00e1s si es necesario. Le\u00e9 m\u00e1s la Palabra, and\u00e1 frente a un Sagrario, al Sant\u00edsimo. \u00a1No te canses! Es solo un momento. Es solo una tormenta pasajera. Es como una nube que est\u00e1 tapando el sol mientras estabas \u00abtomando sol\u00bb, mientras disfrutabas de esos rayitos lindos que te hac\u00edan bien. La sombra ya va a pasar, el sol est\u00e1 siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos experimentamos, tarde o temprano, de una manera u otra, la pesadez, por decir as\u00ed, la carga de esta vida. Esa carga que se vuelve linda cuando apostamos siempre a lo mejor, cuando descansamos en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, que siempre quiere aligerar nuestras cargas para hacer de nuestra vida algo m\u00e1s lindo. \u00bfNo te anima el escuchar estas palabras de Algo del Evangelio de hoy: \u00ab\u00a1Felices los que creen sin haber visto!\u00bb. Es feliz el que cree sin estar buscando pruebas f\u00edsicas de la presencia de Jes\u00fas. Vos y yo seremos felices, hoy y ma\u00f1ana, si dejamos de lado esa gran tentaci\u00f3n de seguir buscando el porqu\u00e9 y el porqu\u00e9 de tantos porqu\u00e9s que alguna vez ya le hab\u00edamos encontrado el porqu\u00e9. \u00a1Qu\u00e9 trabalenguas! \u00bfA qu\u00e9 me refiero? Tom\u00e1s, el ap\u00f3stol del cual celebramos hoy la fiesta, cometi\u00f3 el gran error de desafiar a Jes\u00fas y desafiar a sus amigos en los cuales deber\u00eda haber confiado, a los cuales deber\u00eda haber cre\u00eddo, porque lo conoc\u00edan, porque lo amaban y no pod\u00edan haberle hecho un chiste de tan mal gusto con algo tan sensible, con el amor de su Amigo.<\/em><\/p>\n<p><em>Seguramente a cualquiera de nosotros nos hubiera pasado lo mismo en esa situaci\u00f3n. Por eso, no vamos a criticar al pobre Tom\u00e1s, pero su incredulidad se transforma para nosotros en oportunidad para aprender qu\u00e9 es la fe, a confiar y creer en esta realidad de que Jes\u00fas est\u00e1 vivo realmente entre nosotros. Aunque no veamos a Jes\u00fas con nuestros ojos, el testimonio de que otros lo hayan visto deber\u00eda bastarnos para creer, el testimonio del cambio de sus vidas. Y, de hecho, nos basta para creer, porque ni vos ni yo lo vimos pero vos y yo creemos. Hoy somos millones los que creemos en Jes\u00fas y lo fueron a lo largo de la historia. Sin embargo, solo unos pocos lo vieron con sus propios ojos y lo tocaron con sus manos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 locura!, \u00bfno? \u00bfTe pusiste a pensar en eso alguna vez? \u00bfCu\u00e1ntos corazones fueron y son felices en esta tierra por haber cre\u00eddo sin ver? Incontables. Est\u00e1 bueno que nos preguntemos todos: \u00bfsoy feliz por creer sin ver o sigo desafiando a Jes\u00fas para que se me presente en vivo y en directo? \u00bfSomos felices de creer en alguien que jam\u00e1s vimos pero que nos habla al coraz\u00f3n, que nos consuela como nadie, que nos gu\u00eda en el silencio y que nos anima a no bajar nunca los brazos, que nos da la fuerza para amar cada d\u00eda?<\/em><\/p>\n<p><em>No sigamos buscando porqu\u00e9 a tantos porqu\u00e9s de nuestras vidas. \u00bfA qu\u00e9 me refiero? Me refiero a que ya est\u00e1. Seguro que vos y yo ya sabemos que Jes\u00fas est\u00e1, ya lo experimentamos. No le demos m\u00e1s vueltas. Los muchos porqu\u00e9s hay que dejarlos para la ciencia y son necesarios, pero ese es otro tema. Jes\u00fas est\u00e1 siempre en nuestra vida y que, est\u00e1 en miles de personas, nos d\u00e9 hoy la fuerza para seguir creyendo y amando. Que nos ayude a seguir luchando para darnos cuenta de su presencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos podemos tener dudas. Todos pudimos desafiar alguna vez a Jes\u00fas como lo hizo Tom\u00e1s, pero tambi\u00e9n todos podemos ser m\u00e1s confiados. Todos podemos dejar de cuestionar tanto. \u00abEn adelante no seamos incr\u00e9dulos, sino hombres de fe\u00bb. Hoy hablemos como Tom\u00e1s y en alg\u00fan Sagrario de este mundo, o si no, en el coraz\u00f3n, donde est\u00e1 Jes\u00fas, dig\u00e1mosle con fe y alegr\u00eda: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tom\u00e1s, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando lleg\u00f3 Jes\u00fas. Los otros disc\u00edpulos le dijeron: \u00ab \u00a1Hemos visto al Se\u00f1or!\u00bb El les respondi\u00f3: \u00abSi no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4389,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4388","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4388"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4388\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4392,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4388\/revisions\/4392"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}