{"id":4397,"date":"2024-07-04T00:00:22","date_gmt":"2024-07-04T03:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4397"},"modified":"2024-07-04T09:05:49","modified_gmt":"2024-07-04T12:05:49","slug":"xiii-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xiii-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XIII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4397-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/04julio-audio-XIII-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/04julio-audio-XIII-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/04julio-audio-XIII-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/04julio-audio-XIII-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas subi\u00f3 a la barca, atraves\u00f3 el lago y regres\u00f3 a su ciudad. Entonces le presentaron a un paral\u00edtico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jes\u00fas dijo al paral\u00edtico: \u00abTen confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.\u00bb<\/p>\n<p>Algunos escribas pensaron: \u00abEste hombre blasfema.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas, leyendo sus pensamientos, les dijo: \u00ab \u00bfPor qu\u00e9 piensan mal? \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil decir: &#8220;Tus pecados te son perdonados&#8221;, o &#8220;Lev\u00e1ntate y camina&#8221;? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paral\u00edtico- lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa.\u00bb<\/p>\n<p>El se levant\u00f3 y se fue a su casa.<\/p>\n<p>Al ver esto, la multitud qued\u00f3 atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Muchas veces la verg\u00fcenza del coraz\u00f3n es la causante de que vayamos desagr\u00e1danos poco a poco, perdiendo el tiempo, perdiendo vida, y no la vida del cuerpo, sino la vida del alma. La verg\u00fcenza del coraz\u00f3n es la que nos impide mostrarnos tal cual somos frente a Dios, frente a Jes\u00fas. Pareciera ser que somos desvergonzados frente a muchas cosas de la vida y, sin embargo, frente a Jes\u00fas, la experiencia y el mismo Evangelio nos muestra que no es f\u00e1cil el abrirse de par en par, el \u00abconfesar toda la verdad\u00bb; nos da mucho miedo y verg\u00fcenza. Hay algo parecido a un temor que nos aleja un poco de Jes\u00fas en vez de acercarnos. Sin embargo, el Evangelio del domingo es muy lindo en este sentido, para ense\u00f1arnos lo contrario, porque despu\u00e9s de que la mujer toc\u00f3 el manto de Jes\u00fas y no quiso decir que hab\u00eda sido ella, la Palabra dec\u00eda as\u00ed: \u00abPero \u00c9l segu\u00eda mirando a su alrededor, para ver qui\u00e9n hab\u00eda sido\u00bb. Jes\u00fas sigue mirando a su alrededor para saber qui\u00e9n fue el que lo toc\u00f3, qui\u00e9n fue el que busc\u00f3 su gracia, su amor, su sanaci\u00f3n, no porque no sepa realmente qui\u00e9n era, sino que, en realidad, me parece, pretend\u00eda que la mujer se acerque, que la mujer venza su verg\u00fcenza y se ponga cara a cara con \u00e9l y \u00abconfiese toda la verdad\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Esa frase (\u00abconfesar toda la verdad\u00bb), me parece a m\u00ed, no se refer\u00eda a una confesi\u00f3n del estilo moral, confesi\u00f3n de pecados \u2013que eran, de alguna manera, ya conocidos por Jes\u00fas\u2013, sino algo m\u00e1s profundo, un vencer el temor y la verg\u00fcenza frente a Jes\u00fas, un no tener miedo frente a \u00e9l y a los dem\u00e1s de lo que hab\u00eda hecho, que, dicho sea de paso, no hab\u00eda sido nada malo. Sin embargo, reconocer la sanaci\u00f3n, era reconocer su enfermedad, y por eso es que a veces incluso nos cuesta reconocer que Jes\u00fas nos san\u00f3, porque eso implicar\u00eda reconocer que est\u00e1bamos enfermos. Jes\u00fas no quiso y no quiere ser un \u00abmilagrero\u00bb, alguien que solo da algo meramente exterior, sino que quer\u00eda y quiere m\u00e1s de nosotros, quiere nuestra sanaci\u00f3n interior y nuestro coraz\u00f3n, nuestra fe, nuestra paz. Quiere todo. Es por eso que nos quiere ver cara a cara, para que nos sintamos amados, para que salgamos del anonimato, de la masa informe de este mundo y poco a poco su amor incondicional nos vaya sanando y transformando.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos puede llenar el coraz\u00f3n de certezas y de alegr\u00edas. As\u00ed dice la Palabra: \u00abEntonces le presentaron a un paral\u00edtico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jes\u00fas dijo al paral\u00edtico: \u201cTen confianza, hijo, tus pecados te son perdonados\u201d\u00bb. No dice al ver la fe de \u00abese hombre\u00bb, del paral\u00edtico, sino la fe de \u00abesos hombres\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lindo! La fe mueve monta\u00f1as, pero la fe de a muchos, la fe entre amigos, la fe \u00abde a varios\u201d mueve cordilleras enteras. Podr\u00edamos preguntarnos: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n se refer\u00eda Jes\u00fas con \u201cesos hombres\u201d? \u00bfA qui\u00e9n se refer\u00eda?\u00bb. Suponemos que a los que llevaban al paralitico en camilla, que por otro Evangelio sabemos que eran cuatro y que por la dificultad que ten\u00edan para pasar por la multitud que hab\u00eda, lo subieron al techo y de ah\u00ed lo bajaron. S\u00ed\u2026 as\u00ed como escuch\u00e1s. \u00a1Incre\u00edble!<\/em><\/p>\n<p><em>No se puede entender el milagro de hoy, el perd\u00f3n y el volver a caminar de este hombre si no es por los \u00abcamilleros\u00bb que llevaban al paralitico. No sabemos si eran amigos o conocidos, pero hicieron lo que el paral\u00edtico no pod\u00eda hacer, ir hacia Jes\u00fas. Camilleros o paral\u00edticos, o ambas cosas al mismo tiempo: eso somos a veces en la vida. \u00a1Cuidado!, porque tambi\u00e9n podr\u00edamos ser de los que no \u00abpueden creer\u00bb que Jes\u00fas perdone los pecados, que en realidad es el verdadero milagro, el centro del relato. Ojal\u00e1 que no seamos de esos. Pero\u2026 \u00a1Qu\u00e9 lindo es ser \u00abcamillero\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lindo tambi\u00e9n que es estar enfermo y que alguien nos lleve en camilla a Jes\u00fas! Enseguida todos se acercaron a Jes\u00fas, unos por llevar y otro por ser llevado. Es as\u00ed. A vos y a m\u00ed nos llevaron alguna vez en medio de nuestras par\u00e1lisis del coraz\u00f3n y otras veces nosotros acercamos a otros que andaban sin poder \u00abmoverse\u00bb en esta vida. La vida es as\u00ed, es un ida y vuelta, como decimos muchas veces.<\/em><\/p>\n<p><em>La fe es as\u00ed, se potencia cuando se da de a muchos, se siente m\u00e1s cuando va acompa\u00f1ada de otros. La fe sana porque nos vincula con otros, nos llena de buenos amigos y grandes corazones.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso debemos dejarnos ayudar por otros si no andamos bien, debemos dejar que otros nos lleven a Jes\u00fas cuando andamos rengueando o dolidos, cuando andamos tristes o ensimismados, cuando andamos casi tan paral\u00edticos que nos queremos quedar sin mover, quietos. Por eso tenemos que ver a qui\u00e9n podemos ayudar hoy para acercarlo a Jes\u00fas, para que se anime a \u00abdejarse llevar\u00bb aunque le de verg\u00fcenza. La verg\u00fcenza no cuenta cuando se trata de estar con nuestro Maestro. Solo yendo todos juntos a Jes\u00fas podremos ser curados y perdonados, o perdonados y curados. La gran curaci\u00f3n de nuestra vida es el perd\u00f3n recibido y dado a los dem\u00e1s, a los que nos ofendieron, porque, en realidad, es la falta de perd\u00f3n la que nos enferma y paraliza. Hay miles de cristianos paral\u00edticos, que, en realidad, est\u00e1n paralizados por los pecados que cometieron y que sufrieron de otros, por los pecados de otros que no pueden perdonar. No vale la pena quedarse paral\u00edtico, vale la pena dejarse perdonar y perdonar.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas subi\u00f3 a la barca, atraves\u00f3 el lago y regres\u00f3 a su ciudad. Entonces le presentaron a un paral\u00edtico tendido en una camilla. 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