{"id":4494,"date":"2024-07-22T00:00:33","date_gmt":"2024-07-22T03:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4494"},"modified":"2024-07-21T19:16:29","modified_gmt":"2024-07-21T22:16:29","slug":"fiesta-de-santa-maria-magdalena-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/fiesta-de-santa-maria-magdalena-2\/","title":{"rendered":"Fiesta de Santa Mar\u00eda Magdalena"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4494-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/22julio-audio-FiestaSantaMariaMagdalena-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/22julio-audio-FiestaSantaMariaMagdalena-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/22julio-audio-FiestaSantaMariaMagdalena-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/22julio-audio-FiestaSantaMariaMagdalena-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>El primer d\u00eda de la semana, de madrugada, cuando todav\u00eda estaba oscuro, Mar\u00eda Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra hab\u00eda sido sacada. Corri\u00f3 al encuentro de Sim\u00f3n Pedro y del otro disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba, y les dijo: \u00abSe han llevado del sepulcro al Se\u00f1or y no sabemos d\u00f3nde lo han puesto.\u00bb<\/p>\n<p>Mar\u00eda se hab\u00eda quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asom\u00f3 al sepulcro y vio a dos \u00e1ngeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde hab\u00eda sido puesto el cuerpo de Jes\u00fas. Ellos le dijeron: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras?\u00bb Mar\u00eda respondi\u00f3: \u00abPorque se han llevado a mi Se\u00f1or y no s\u00e9 d\u00f3nde lo han puesto.\u00bb Al decir esto se dio vuelta y vio a Jes\u00fas, que estaba all\u00ed, pero no lo reconoci\u00f3. Jes\u00fas le pregunt\u00f3: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si t\u00fa lo has llevado, dime d\u00f3nde lo has puesto y yo ir\u00e9 a buscarlo.\u00bb Jes\u00fas le dijo: \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb Ella lo reconoci\u00f3 y le dijo en hebreo: \u00ab\u00a1Rabon\u00ed!\u00bb, es decir \u00ab\u00a1Maestro!\u00bb Jes\u00fas le dijo: \u00abNo me retengas, porque todav\u00eda no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: &#8220;Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes&#8221;.\u00bb Mar\u00eda Magdalena fue a anunciar a los disc\u00edpulos que hab\u00eda visto al Se\u00f1or y que \u00e9l le hab\u00eda dicho esas palabras.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Hoy es el d\u00eda de santa Mar\u00eda Magdalena. Celebramos su fiesta, la recordamos y le damos gracias a Dios Padre por las maravillas que obr\u00f3 en ella, considerada ahora en la Iglesia como un ap\u00f3stol, como tantos santos a lo largo y ancho de la historia de la humanidad de la Iglesia. Esta gran mujer que aparece en los evangelios y de la cual, en realidad, mucho no se sabe. Los estudiosos difieren un poco sobre su identidad, no saben bien cu\u00e1l es, en realidad \u2013digo la verdad\u2013 no importa tanto. Algunos dicen que era la \u00abpecadora\u00bb que aparece en el Evangelio de Lucas. Otros, \u00abMar\u00eda Magdalena\u00bb, la misma que acabamos de escuchar, que aparece en el Evangelio de Juan, tambi\u00e9n de Lucas. Otros, que es \u00abMar\u00eda de Betania\u00bb. Vuelvo a decir, no importa demasiado, porque no solo creemos en lo escrito, sino en la tradici\u00f3n oral de la Iglesia primitiva. Lo importante es que la historia de Mar\u00eda Magdalena nos recuerda una verdad fundamental de nuestra fe.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1l?, te preguntar\u00e1s. Los disc\u00edpulos de Cristo somos d\u00e9biles, no santos de un d\u00eda para el otro. Somos elegidos para ser santos, pero no porque ya lo seamos. El disc\u00edpulo, vos y yo, estamos en el camino, sigui\u00e9ndolo, y solo es verdadero seguidor de Jes\u00fas quien tiene una verdadera experiencia de la debilidad humana, del pecado, de la necesidad que tenemos de ser salvados. Esta mujer era una pecadora \u2014seg\u00fan el Evangelio\u2014 pero tuvo la humildad de pedir ayuda y de ser curada por el mismo Jes\u00fas y termin\u00f3 sigui\u00e9ndolo de cerca hasta el final, hasta el Calvario, como acabamos de escuchar en Algo del Evangelio de hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>Ella fue la primera en ir a buscar al Se\u00f1or al sepulcro, pensando que lo encontrar\u00eda muerto, como hubiese pensado cualquiera de nosotros. Ella fue la que se encontr\u00f3 con esta gran sorpresa de que el sepulcro estaba vac\u00edo; y, en ese instante, la llam\u00f3 por detr\u00e1s, sin que ella supiera que se trataba de \u00e9l. Mar\u00eda corri\u00f3 a buscar al Se\u00f1or a un lugar de muerte. Sin embargo, ella tambi\u00e9n levant\u00f3 la cabeza cuando \u00e9l la llam\u00f3. Mar\u00eda dej\u00f3 que Jes\u00fas le hable al coraz\u00f3n y la llame por su nombre. Esas son las tres cosas que te propongo para que meditemos de la escena que acabamos de escuchar, esta sencilla pero gran catequesis de lo que significa encontrarse con nuestro Salvador en medio de este mundo que no nos ayuda a reconocerlo, por nuestras tristezas y cerrazones, por estar rodeados a veces de muertes e de injusticias. Eso le pas\u00f3 a Mar\u00eda. No lo reconoc\u00eda, a pesar de que lo ten\u00eda al lado. \u00bfPor qu\u00e9? Porque estaba llorando, porque estaba mir\u00e1ndose a s\u00ed misma, porque estaba triste, porque era imposible pensar que hab\u00eda pasado algo tan grande. Parec\u00eda imposible semejante milagro.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo es posible a veces pensar que en este mundo en el que estamos viviendo, Jes\u00fas est\u00e9 presente, a pesar de ver tanto mal alrededor? En medio de este mundo en donde tantas veces andamos llenos de tristezas, de angustias por las p\u00e9rdidas de nuestros seres queridos. Estamos tristes porque no nos salen las cosas como hubi\u00e9semos pensado, estamos tristes porque a veces hacemos muchas cosas, pero sin sentido, sin coraz\u00f3n o sin ver los frutos. Bueno, \u00a1corramos, corramos como Mar\u00eda, temprano al sepulcro! \u00a1Corramos y vayamos a buscar a Jes\u00fas que siempre est\u00e1, aunque no lo podamos ver con nuestros ojos! Hoy va a estar en tu trabajo, va a estar en el grupo de tu parroquia, va a estar en tus lugares concretos donde te toca estar, en tu universidad, en el colegio; va a estar en lo que vas a hacer hoy; \u00a1va a estar!, pero debemos correr con ese amor que ten\u00eda Mar\u00eda. \u00bfTe diste cuenta c\u00f3mo corri\u00f3 Mar\u00eda? Temprano a la ma\u00f1ana, fue la primera, porque lo amaba mucho. Ella fue la que m\u00e1s amaba, porque tambi\u00e9n fue a la que m\u00e1s se le perdon\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>Vos y yo tambi\u00e9n fuimos perdonados. Nosotros tambi\u00e9n podemos correr. Debemos correr. Levantemos la cabeza. Dejemos de llorar o, mejor dicho, lloremos si es necesario, pero levantemos la cabeza. Es leg\u00edtimo llorar, podemos hacerlo, pero miremos a Jes\u00fas que nos est\u00e1 mirando.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c9l est\u00e1 parado al lado nuestro y no nos damos cuenta porque a veces estamos mirando para abajo y las l\u00e1grimas no nos dejan ver. La angustia y la tristeza no nos dejan darnos cuenta o nuestra soberbia no nos deja ver, porque nos estamos mirando a nosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p><em>Levantemos la cabeza y dejemos que Jes\u00fas nos hable. \u00c9l le dijo: \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb, y fue en ese momento cuando ella lo reconoci\u00f3. Solo cuando escuchamos que Jes\u00fas nos llama por nuestro nombre, ser\u00e1 que podremos reconocerlo. Dejemos que hoy nos llame por nuestro nombre en el silencio del coraz\u00f3n. Imaginemos la situaci\u00f3n. Si estamos tristes, vayamos corriendo a un sagrario. Vayamos corriendo y encontremos a Jes\u00fas que est\u00e1 tambi\u00e9n en los pobres, en un necesitado, en un pariente, en un familiar que no est\u00e1 bien, en tu pap\u00e1, tu mam\u00e1 o tus hermanos. Llamemos a aquel que est\u00e1 enfermo. Corramos y salgamos del encierro. Levantemos la cabeza y dejemos que Jes\u00fas nos hable, y vamos a experimentar que nuestro llanto se convertir\u00e1 en gozo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer d\u00eda de la semana, de madrugada, cuando todav\u00eda estaba oscuro, Mar\u00eda Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra hab\u00eda sido sacada. 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