{"id":4504,"date":"2024-07-24T00:00:37","date_gmt":"2024-07-24T03:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4504"},"modified":"2024-07-23T11:04:03","modified_gmt":"2024-07-23T14:04:03","slug":"xvi-miercoles-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvi-miercoles-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XVI Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4504-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/24julio-audio-XVI-MiercolesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/24julio-audio-XVI-MiercolesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/24julio-audio-XVI-MiercolesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/24julio-audio-XVI-MiercolesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Aquel d\u00eda, Jes\u00fas sali\u00f3 de la casa y se sent\u00f3 a orillas del mar. Una gran multitud se reuni\u00f3 junto a \u00e9l, de manera que debi\u00f3 subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanec\u00eda en la costa. Entonces \u00e9l les habl\u00f3 extensamente por medio de par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Les dec\u00eda: \u00abEl sembrador sali\u00f3 a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los p\u00e1jaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no hab\u00eda mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando sali\u00f3 el sol, se quemaron y, por falta de ra\u00edz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. \u00a1El que tenga o\u00eddos, que oiga!\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si seguimos en detalle el relato del Evangelio del domingo, en realidad nos daremos cuenta que finalmente los disc\u00edpulos y Jes\u00fas no pudieron descansar como tanto lo deseaban. Ten\u00edan que descansar porque no ten\u00edan tiempo ni para comer, pero no pudieron, porque Jes\u00fas les hab\u00eda propuesto ir a un lugar desierto, pero, cuando llegaron a la otra orilla, los esperaban una multitud que se hab\u00eda dado cuenta que eran ellos y, adem\u00e1s, llegaron antes. El llamado mar de Galilea, que en realidad es un lago, es muy extenso, por eso debemos suponer que por lo menos descansaron mientras navegaban a ese lugar desierto. Seguramente en la barca le contaron muchas cosas, todo lo que hab\u00edan hecho y ense\u00f1ado, disfrutaron del paisaje, de las palabras de Jes\u00fas, pero el detalle importante del relato es que no lograron lo que pretend\u00edan. \u00bfY entonces? Todo lo que venimos hablando de la necesidad del descanso\u2026 \u00bfQu\u00e9 hacemos? La necesidad y la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas sigue siendo importante para nosotros como ense\u00f1anza, pero al mismo tiempo es lindo, interesante, ver c\u00f3mo Jes\u00fas es capaz de renunciar a su descanso, a su deseo con sus amigos, cuando se conmov\u00eda su coraz\u00f3n ante la necesidad de los que lo buscaban y \u00abandaban como ovejas sin pastor\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>No siempre podemos lograr lo que queremos, lo que deseamos, a veces la realidad se nos impone. Nosotros planeamos, proyectamos, pero la realidad siempre es m\u00e1s compleja de lo que creemos y pretendemos. Por eso, siempre hay que estar dispuesto a cambiar lo que hab\u00edamos pensado o planeado, cuando hay una necesidad real que podemos atender, la caridad del amor. No somos Jes\u00fas, pero podemos vivir como \u00e9l. Podemos intentar d\u00eda a d\u00eda imitar sus actitudes, sus deseos, sus pensamientos, su compasi\u00f3n ante los que m\u00e1s sufren.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestro coraz\u00f3n puede vivir muchas ambig\u00fcedades, puede desear por momentos dar todo y en otros momentos ser capaz de escaparse para no ver a nadie. Por supuesto que todos debemos tender a ser fieles a lo que Jes\u00fas nos propone y a desterrar el ego\u00edsmo de nuestro coraz\u00f3n. Eso es lo que lograron los disc\u00edpulos, los grandes santos; por eso, es un camino que solo se consigue con la gracia y el amor de Dios, que nos va purificando, en la medida que nos dejamos amar y salimos a amar a los dem\u00e1s, mientras navegamos por esta vida, junto a Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Habl\u00e1ndonos en par\u00e1bolas, Jes\u00fas nos ense\u00f1a esto sin decirlo, con su modo de ense\u00f1ar. Nos ense\u00f1a que la realidad no se define con una frase, con una sola par\u00e1bola, con una imagen, sino que con muchas frases y muchas par\u00e1bolas uno puede acercarse un poco m\u00e1s a la verdad, pero que jam\u00e1s podemos atraparla del todo. La Verdad finalmente se vive, se descubre en las experiencias tambi\u00e9n, no solo con palabras. Al hablarnos del Reino de Dios en par\u00e1bolas, Jes\u00fas nos ense\u00f1a a ser humildes, a ir entendiendo poco a poco y, al mismo tiempo, saber que jam\u00e1s lo entenderemos todo. Cuando queremos atrapar la verdad, aferrarnos a ella, cuando creemos que sabemos todo de Dios, de la vida, de nuestra fe, de la vida espiritual, de lo que nos pasa, por saber cosas, saber \u00abfrases\u00bb; es cuando en realidad sabemos muy poco.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos introduce en el misterio del crecimiento del Reino de Dios en nuestra tierra-coraz\u00f3n. Podr\u00edamos decir que los sembradores salen a sembrar. Uno es el Sembrador con may\u00fascula y otro con min\u00fascula. Uno siembra con generosidad para todos y para que demos frutos, el otro siembra por ah\u00ed, vos y yo, mezquinamente, no confiando tanto en la bondad de los corazones. Tu vida y la m\u00eda es un poco de todo, es compleja. \u00a1Acept\u00e9moslo! Tenemos todos los terrenos en el coraz\u00f3n, una mezcla; no somos a veces ni uno o el otro \u00fanicamente, somos mezcla. Algunas palabras de Dios prenden f\u00e1cil, germinan y otras las desperdiciamos. Con algunos temas nos entusiasmamos m\u00e1s que con otros, y con otros ni siquiera nos sale escuchar. En nuestro coraz\u00f3n, adem\u00e1s, hay ciza\u00f1a sembrada por el \u00abenemigo\u00bb o por personas que se disfrazan de \u00abenemigos\u00bb, y nosotros mismos nos transformamos en tierra f\u00e9rtil para esa ciza\u00f1a cuando no rechazamos el mal de nuestro coraz\u00f3n y somos nuestros propios \u00abenemigos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 podemos hacer? Podemos ser tierra f\u00e9rtil cada d\u00eda un poco m\u00e1s, tenemos que ser tierra de la buena, de la que recibe la Palabra, la que le da un buen espacio de crecimiento, le quita las espinas, la abona y sabe esperar para ver el fruto. La din\u00e1mica de la Palabra de Dios en nuestra vida es como la de la \u00absemilla y la tierra\u00bb, es esa relaci\u00f3n constante y que finalmente no termina, no terminar\u00e1 sino hasta la muerte. Es un trabajo de todos los d\u00edas. La semilla tiene todo su potencial para crecer y nosotros todo para hacerla crecer. La semilla est\u00e1 todos los d\u00edas disponible, la est\u00e1s escuchando ahora con estos audios y todos los d\u00edas cuando tambi\u00e9n lees la Palabra por tu cuenta. Tu respuesta es hoy, la nuestra es hoy, no ma\u00f1ana esperando a ver qu\u00e9 pasa. Nuestra respuesta no es a futuro, es ahora. Podemos dar mucho m\u00e1s fruto de lo que damos. Podemos hacer algo m\u00e1s para amar, para perdonar, para ayudar, para hacer crecer a Jes\u00fas en nuestro coraz\u00f3n. Podemos mucho m\u00e1s, no seamos mezquinos, no midamos tanto, dejemos que el amor de Dios nos transforme en serio y no nos conformemos con la mediocridad, que a veces nos agobia. \u00ab\u00a1El que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga!\u00bb, como dice Jes\u00fas hoy en el Evangelio.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel d\u00eda, Jes\u00fas sali\u00f3 de la casa y se sent\u00f3 a orillas del mar. 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