{"id":4536,"date":"2024-07-30T00:00:32","date_gmt":"2024-07-30T03:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4536"},"modified":"2024-07-29T08:42:05","modified_gmt":"2024-07-29T11:42:05","slug":"xvii-martes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xvii-martes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XVII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4536-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/30julio-audio-XVII-MartesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/30julio-audio-XVII-MartesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/30julio-audio-XVII-MartesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/30julio-audio-XVII-MartesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Dejando a la multitud, Jes\u00fas regres\u00f3 a la casa; sus disc\u00edpulos se acercaron y le dijeron: \u00abExpl\u00edcanos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a en el campo.\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l les respondi\u00f3: \u00abEl que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la ciza\u00f1a son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>As\u00ed como se arranca la ciza\u00f1a y se la quema en el fuego, de la misma manera suceder\u00e1 al fin del mundo. El Hijo del hombre enviar\u00e1 a sus \u00e1ngeles, y estos quitar\u00e1n de su Reino todos los esc\u00e1ndalos y a los que hicieron el mal, y los arrojar\u00e1n en el horno ardiente: all\u00ed habr\u00e1 llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecer\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre.<\/p>\n<p>\u00a1El que tenga o\u00eddos, que oiga!\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Mientras Jes\u00fas levanta sus ojos para ver y mirar lo que nosotros no podemos mirar, lo que la humanidad ignora por estar ensimismada en sus propios problemas y ego\u00edsmos; mientras Jes\u00fas ten\u00eda y tiene esa actitud, nosotros a veces, sin darnos cuenta, bajamos la mirada para vernos a nosotros mismos, vernos el ombligo, y por eso no miramos nada, no sentimos el dolor de los que sufren verdaderamente. Solo mira aquel que sabe levantar su vista, como Jes\u00fas. En estos d\u00edas, levantemos la mirada para darnos cuenta, para caer en la cuenta de que Jes\u00fas necesita de nosotros para darle de comer a los hambrientos, para darles amor y pan. \u00abNo solo de pan vive el hombre\u00bb, pero necesita tambi\u00e9n pan. \u00abNo solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios\u00bb; necesita tambi\u00e9n de Dios Padre, necesita tambi\u00e9n saciar su hambre de \u00e9l, de felicidad, de plenitud, de amor. Dec\u00eda la Palabra del domingo que Jes\u00fas le dec\u00eda eso a Felipe, para ponerlo a prueba, porque sab\u00eda bien lo que iba a hacer. \u00c9l puso a prueba a sus disc\u00edpulos, nos pone a prueba a nosotros tambi\u00e9n, para saber si estamos dispuestos a dar algo de nosotros para ayudar a los dem\u00e1s, y eso no se resuelve solo con dinero, no alcanza con distribuir bien lo que en verdad sobra en este mundo \u2013aunque hay que hacerlo-, sino que Jes\u00fas necesita de nosotros, de nuestro coraz\u00f3n, de lo que podemos amar dando, y eso no se compra en ning\u00fan lado, lo tenemos vos y yo en el coraz\u00f3n, no tenemos excusa.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dijimos tambi\u00e9n en estos d\u00edas que la Carta a los hebreos dice que \u00abla palabra de Dios es viva y eficaz y que es m\u00e1s cortante que espada de doble filo\u00bb. La palabra de Dios es viva, pero tambi\u00e9n es eficaz, o tambi\u00e9n podr\u00edamos decir que es eficaz porque es viva, solo lo que est\u00e1 vivo puede dar vida. La palabra de Dios escrita es muy eficaz, quiere decir que dice lo que hace y hace lo que dice; no se comporta como muchas veces lo hacemos nosotros, que no vivimos lo que decimos. Es eficaz en nuestra vida cuando la escuchamos con constancia, siempre termina dando fruto y produciendo en nosotros lo que nos va diciendo. Es lindo saber eso y creerlo. Si todav\u00eda no creemos que sea eficaz, es porque todav\u00eda no la pudiste escuchar con el coraz\u00f3n abierto y dispuesto, porque todav\u00eda no le dimos tiempo. \u00a1No nos rindamos!, \u00a1no nos cansemos! Todos estamos en la lucha, todos estamos en camino. Tenemos que volver a empezar una y otra vez, siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a algo muy lindo: el inter\u00e9s de los disc\u00edpulos por saber m\u00e1s, por comprender; no se la creyeron que hab\u00edan comprendido. \u00bfTe acord\u00e1s que el mismo Jes\u00fas dice que la mayor dificultad por la cual la Palabra de Dios no da fruto en nuestra vida es por la falta de comprensi\u00f3n y tambi\u00e9n por la ignorancia? Lo dec\u00eda en la par\u00e1bola del sembrador, \u00bfte acord\u00e1s? Somos ignorantes en las cosas de Dios y por lo tanto en sus palabras. \u00bfLo sab\u00edamos? A veces nos convencemos de que las par\u00e1bolas de Jes\u00fas son una especie de lindos cuentitos para ni\u00f1os y creemos que las comprendemos f\u00e1cilmente, pero la mayor\u00eda de las veces nuestra comprensi\u00f3n es superficial, se queda ah\u00ed nom\u00e1s, sin tocar fondo, y si no toca fondo, si no toca el coraz\u00f3n, no echa ra\u00edces, no termina de ser eficaz, no nos convierte. \u00abSe\u00f1or, dicen los disc\u00edpulos, expl\u00edcanos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a en el campo\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 bueno y qu\u00e9 lindo poder decirle esto hoy a Jes\u00fas: Expl\u00edcanos algo m\u00e1s de lo que creemos que ya sabemos. Ay\u00fadanos a comprender que en realidad no comprendemos casi nada. Ay\u00fadanos a no darnos el lujo de decir que ya est\u00e1, que ya no necesitamos explicaciones a tus palabras, que ya no necesitamos hacernos m\u00e1s preguntas. Dichoso aquel que pregunta siempre, porque siempre se da cuenta de que jam\u00e1s puede saberlo todo. Dichoso aquel que al escuchar la Palabra de Dios de cada d\u00eda le dice a Jes\u00fas, con humildad y sencillez: \u00abMaestro, \u00bfme explic\u00e1s mejor lo que dijiste?, lo necesito. \u00bfMe explic\u00e1s lo mismo pero bajado a mi tierra-coraz\u00f3n, a mi pobre comprensi\u00f3n? \u00bfMe lo explic\u00e1s para que pueda vivirlo en mi propia vida?\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Dichoso el que cada d\u00eda se toma el trabajo de escuchar a Jes\u00fas y pedirle que sea \u00e9l mismo el que nos explique y no solo un sacerdote de turno. Dichoso el que no considera a la Palabra de Dios algo m\u00e1s en su vida ni la compara con cualquier escrito, sino aquel que toma conciencia de que es \u00abviva y eficaz\u00bb, que da vida y cambia la vida y de golpe se va dando cuenta de que no hay palabras m\u00e1s lindas que las que salen de la boca de Dios. Dichoso aquel que dedica m\u00e1s tiempo en su d\u00eda para escuchar a su Padre y no tanto en escuchar palabras de la televisi\u00f3n, de las novelas, de las series, de las malas noticias, de los chismes, de las calumnias, de los juicios apresurados, de los que se creen que las saben todas e incluso se creen los mes\u00edas de un mundo al que solo lo salva verdaderamente Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy seamos dichosos oyentes de las palabras de Dios, hoy seamos humildes preguntones y dejemos que \u00e9l nos las explique mejor y d\u00e9monos el lujo de preguntarle a Jes\u00fas todo lo que necesitamos. Hoy reconozcamos nuestra ignorancia y volvamos a escuchar o leer la Palabra para descubrir algo nuevo, algo que no sab\u00edamos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dejando a la multitud, Jes\u00fas regres\u00f3 a la casa; sus disc\u00edpulos se acercaron y le dijeron: \u00abExpl\u00edcanos la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a en el campo.\u00bb \u00c9l les respondi\u00f3: \u00abEl que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la ciza\u00f1a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4537,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4536","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4536"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4536\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4540,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4536\/revisions\/4540"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4537"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}