{"id":4577,"date":"2024-08-07T00:00:57","date_gmt":"2024-08-07T03:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4577"},"modified":"2024-08-06T08:33:16","modified_gmt":"2024-08-06T11:33:16","slug":"xviii-miercoles-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xviii-miercoles-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XVIII Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4577-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/07agosto-audio-XVIII-MiercolesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/07agosto-audio-XVIII-MiercolesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/07agosto-audio-XVIII-MiercolesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/07agosto-audio-XVIII-MiercolesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas parti\u00f3 de all\u00ed y se retir\u00f3 al pa\u00eds de Tiro y de Sid\u00f3n. Entonces una mujer cananea, que proced\u00eda de esa regi\u00f3n, comenz\u00f3 a gritar: \u00ab \u00a1Se\u00f1or, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed! Mi hija est\u00e1 terriblemente atormentada por un demonio.\u00bb Pero \u00e9l no le respondi\u00f3 nada.<\/p>\n<p>Sus disc\u00edpulos se acercaron y le pidieron: \u00abSe\u00f1or, ati\u00e9ndela, porque nos persigue con sus gritos.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abYo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.\u00bb<\/p>\n<p>Pero la mujer fue a postrarse ante \u00e9l y le dijo: \u00ab \u00a1Se\u00f1or, soc\u00f3rreme!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abNo est\u00e1 bien tomar el pan de los hijos, para tir\u00e1rselo a los cachorros.\u00bb<\/p>\n<p>Ella respondi\u00f3: \u00ab \u00a1Y sin embargo, Se\u00f1or, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus due\u00f1os!\u00bb<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas le dijo: \u00abMujer, \u00a1qu\u00e9 grande es tu fe! \u00a1Que se cumpla tu deseo!\u00bb Y en ese momento su hija qued\u00f3 curada.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1nto trabajamos por aquellas cosas que so\u00f1amos y anhelamos!, \u00a1cu\u00e1nto esfuerzo ponemos en cosas que son buenas y nos hacen bien, que nos hacen crecer y progresar!, pero al mismo tiempo nos podemos preguntar: \u00bfTrabajamos por las cosas que no perecen?, \u00bfponemos el mismo entusiasmo y coraz\u00f3n por nuestra vida espiritual, por crecer en la fe, por conocer cada d\u00eda m\u00e1s a Jes\u00fas para amarlo y seguirlo? Es una pregunta o varias preguntas que se desprenden de esas palabras que escuchamos en el Evangelio del domingo: \u00abTrabajen por el alimento que no perece\u00bb. Por eso continuamos tratando de desmenuzar el Evangelio del domingo para que nuestro deseo de conocer y amar a Jes\u00fas para seguirlo siga aumentando, porque solo su Palabra suscita en nosotros la fe; solo sus palabras consoladoras nos ayudan a animarnos a seguir creciendo, a tener cada d\u00eda m\u00e1s hambre de \u00e9l.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pero continuemos tambi\u00e9n hoy con esta pregunta de fondo: \u00bfQu\u00e9 dice la Palabra de Dios sobre ella misma? El salmo 118 dice tambi\u00e9n algo as\u00ed: \u00abTu palabra, Se\u00f1or, permanece para siempre, est\u00e1 firme en el cielo\u00bb. La Palabra de Dios \u2014lo que Dios nos dice y quiere decirnos\u2014 expresa sus deseos, expresa lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n y sus pensamientos, por decirlo de alg\u00fan modo. Aunque vos y yo no lo comprendamos siempre o vayamos comprendiendo de a poco lo que Dios piensa y siente, el pensamiento de Dios, su amor, son eternos, permanecen para siempre, no cambian por un capricho como nos pasa a nosotros. Dios no miente jam\u00e1s, dice verdades que lentamente se van cumpliendo en la historia de la humanidad y en nuestra historia. Acord\u00e9monos de esto: \u00abLa Palabra de Dios permanece para siempre y est\u00e1 firme en el cielo\u00bb, est\u00e1 firme en todos lados, en toda la creaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Y de Algo del Evangelio de hoy quer\u00eda que imaginemos esta frase o que la digamos una vez m\u00e1s para nosotros, que la escuchemos una vez m\u00e1s: \u00abMujer, \u00a1qu\u00e9 grande es tu fe!\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 grande es la fe de esta mujer! Pensemos en esta afirmaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Primero, Jes\u00fas estaba en tierra pagana, o sea, en un lugar donde no cre\u00edan en el Dios \u00fanico de Israel, donde no esperaban ning\u00fan Mes\u00edas ni salvaci\u00f3n que pudiera provenir de \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo segundo es que pensemos que esta mujer empez\u00f3 a gritar, de alg\u00fan modo molest\u00f3; algo bastante inc\u00f3modo, \u00bfno? \u00a1Qu\u00e9 inc\u00f3modo cuando alguien nos grita alrededor!, tan inc\u00f3modo que los disc\u00edpulos, de alg\u00fan modo, se la quieren sacar de encima: \u00abAti\u00e9ndela, Se\u00f1or, porque nos persigue a los gritos\u00bb, le piden. Parecido a lo que podemos hacer a veces nosotros en la Iglesia, sin darnos cuenta, cuando miramos de reojo a algunas personas que aparecen despu\u00e9s de mucho tiempo o que no conocen mucho nuestra comunidad o la fe, \u00bfno nos pasa eso a veces?, como que nos queremos sacar de encima a las personas que nos molestan o que no las conocemos tanto.<\/em><\/p>\n<p><em>Y lo tercero es que Jes\u00fas le aclara a esta mujer que \u00e9l vino primero a los hijos de Israel, y cualquiera se hubiese sentido rechazado; sin embargo, ella se postr\u00f3 y logr\u00f3 sacar de la boca de Jes\u00fas la expresi\u00f3n m\u00e1s linda que tuvo \u00e9l sobre una persona con fe: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 grande es tu fe! \u00a1Que se cumpla tu deseo!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 grande es la fe de tanta gente que a veces parece lejos, pero est\u00e1 m\u00e1s cerca de lo que pensamos! \u00a1Qu\u00e9 grande es la fe de la gente que supuestamente no sabe mucho sobre la fe, pero sabe lo m\u00e1s importante: que Jes\u00fas lo puede todo! \u00a1Qu\u00e9 grande es la fe de tantas madres que lloran con dolor por sus hijos, por sus familias! \u00a1Qu\u00e9 grande es la fe de esta mujer del Evangelio que nos ense\u00f1a a todos, nos ense\u00f1a a los que decimos tener fe y muchas veces en realidad no la tenemos tanto o la tenemos demasiado dormida o mucho en la cabeza y poco en el coraz\u00f3n! Y tambi\u00e9n creo que puede ense\u00f1arte a vos que est\u00e1s escuchando y que por momentos no te crees tan cerca de Jes\u00fas, pero cuando te acerc\u00e1s, te acerc\u00e1s en serio, con todo el coraz\u00f3n. \u00a1Cu\u00e1nta gente se acerca poco pero cuando se acerca, se acerca bien, se acerca con mucha fe!, mucho m\u00e1s que la que tenemos a veces los que decimos estar cerca.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es la clave de esta gran mujer \u00abpagana\u00bb pero con mucha fe? Que se conformaba con lo que le daban, se conformaba con las \u00abmigajas\u00bb y como se conformaba con poco lo recibi\u00f3 todo. No le importaba no ser del pueblo elegido; a veces nosotros que creemos que tenemos todo muchas veces podemos no tener nada.<\/em><\/p>\n<p><em>Tengamos cuidado si estamos cerca, aprendamos a admirarnos de la gente que est\u00e1 lejos pero que tiene mucha fe, y tambi\u00e9n abramos los ojos porque por ah\u00ed vos que crees que est\u00e1s cerca y yo tambi\u00e9n nos damos cuenta que no estamos sintonizando con el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, que quiere que todos se acerquen y que jam\u00e1s podemos rechazar a alguien que a los gritos pide acercarse a \u00e9l. Pidamos tambi\u00e9n nosotros cosas con todo el coraz\u00f3n, como esta mujer, gritando. Todos tenemos que pedir a veces a los gritos cuando necesitamos que el coraz\u00f3n de Jes\u00fas se abra de par en par para darnos lo que necesitamos. \u00a1Qu\u00e9 lindo es creer que Jes\u00fas nos puede dar todo!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas parti\u00f3 de all\u00ed y se retir\u00f3 al pa\u00eds de Tiro y de Sid\u00f3n. Entonces una mujer cananea, que proced\u00eda de esa regi\u00f3n, comenz\u00f3 a gritar: \u00ab \u00a1Se\u00f1or, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed! Mi hija est\u00e1 terriblemente atormentada por un demonio.\u00bb Pero \u00e9l no le respondi\u00f3 nada. Sus disc\u00edpulos se acercaron y le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4578,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4577","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4577","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4577"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4577\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4582,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4577\/revisions\/4582"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4578"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}