{"id":4583,"date":"2024-08-08T00:00:20","date_gmt":"2024-08-08T03:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4583"},"modified":"2024-08-07T09:18:39","modified_gmt":"2024-08-07T12:18:39","slug":"xviii-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xviii-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XVIII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4583-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/08agosto-audio-XVIII-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/08agosto-audio-XVIII-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/08agosto-audio-XVIII-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/08agosto-audio-XVIII-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al llegar a la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice la gente sobre el Hijo del hombre? \u00bfQui\u00e9n dicen que es?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le respondieron: \u00abUnos dicen que es Juan el Bautista; otros El\u00edas; y otros, Jerem\u00edas o alguno de los profetas.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abY ustedes, les pregunt\u00f3, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u00bb Tomando la palabra, Sim\u00f3n Pedro respondi\u00f3: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios vivo.\u00bb<\/p>\n<p>Y Jes\u00fas le dijo: \u00abFeliz de ti, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en el cielo.\u00bb Y yo te digo: \u00abT\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecer\u00e1 contra ella. Yo te dar\u00e9 las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedar\u00e1 atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedar\u00e1 desatado en el cielo.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces orden\u00f3 severamente a sus disc\u00edpulos que no dijeran a nadie que \u00e9l era el Mes\u00edas.<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda, Jes\u00fas comenz\u00f3 a anunciar a sus disc\u00edpulos que deb\u00eda ir a Jerusal\u00e9n, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que deb\u00eda ser condenado a muerte y resucitar al tercer d\u00eda. Pedro lo llev\u00f3 aparte y comenz\u00f3 a reprenderlo, diciendo: \u00abDios no lo permita, Se\u00f1or, eso no suceder\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p>Pero \u00e9l, d\u00e1ndose vuelta, dijo a Pedro: \u00ab\u00a1Ret\u00edrate, ve detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s! T\u00fa eres para m\u00ed un obst\u00e1culo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Trabajar por el alimento que no perece, como dec\u00eda el Evangelio del domingo, deber\u00eda ser nuestro mayor anhelo. Cuando ponemos el acento demasiado en aquellas cosas que podemos ver, en los frutos que nuestros ojos nos permiten certificar, finalmente podemos quedarnos con las manos vac\u00edas, porque no todo lo que hacemos da fruto inmediato, no todo lo que hace Dios en la vida de nuestros corazones, en la vida de la Iglesia da frutos inmediatamente. Muchos son los ejemplos de santos que no pudieron ver incluso lo que ellos mismos pudieron hacer. Todo germin\u00f3 con el tiempo. En la misma vida de Jes\u00fas vemos que humanamente su vida aparent\u00f3 ser un fracaso, muri\u00f3 en una cruz; sin embargo, los frutos aparecieron despu\u00e9s porque \u00e9l dio la vida por lo que permanec\u00eda hasta la Vida eterna. Por eso pongamos el acento en la obra de Dios que es finalmente que creamos, que confiemos en \u00e9l, que pongamos toda nuestra esperanza en lo que \u00e9l hace en nosotros y no tanto en lo que nosotros hacemos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Continuemos con esta gu\u00eda del Evangelio del domingo para aprender a poner el coraz\u00f3n donde realmente vale la pena y a poner un gran esfuerzo en trabajar por el alimento que no perece, por amar cada d\u00eda m\u00e1s a Jes\u00fas, eso que a veces nadie puede ver.<\/em><\/p>\n<p><em>Como Pedro en Algo del Evangelio de hoy, a veces podr\u00edamos decir que somos capaces de confesar la fe en Jes\u00fas y ayudar a que otros tambi\u00e9n la descubran y, al mismo tiempo o al instante, inmediatamente transformarnos en obst\u00e1culos de Jes\u00fas, o sea, en impedir que otros crean, porque nuestros pensamientos no son siempre los de Dios Padre. Por m\u00e1s que creamos que Jes\u00fas es el Hijo de Dios, no siempre pensamos y sentimos como \u00e9l. Pensar y sentir como Jes\u00fas es un paso m\u00e1s en la fe que debemos seguir. Podemos ser obst\u00e1culos, podemos dejarnos llevar por nuestros pensamientos o los de los dem\u00e1s. Creer as\u00ed nom\u00e1s, creen muchos; ahora, creer bien, como Jes\u00fas quiere, creen los que reciben el don de lo alto, del Padre, y son pocos. Por eso pidamos cada d\u00eda m\u00e1s fe, pero una fe verdadera y pura.<\/em><\/p>\n<p><em>Pedro que es capaz de todo, de recibir la revelaci\u00f3n m\u00e1s importante de convertirse en \u00abSatan\u00e1s\u00bb porque sus pensamientos no son los de Dios, tambi\u00e9n podemos ser nosotros. Todo en cuesti\u00f3n de minutos. \u00bfNo te pas\u00f3 alguna vez? Nos pasa tant\u00edsimas veces. Cuando recibimos algo, un don, una inspiraci\u00f3n, un deseo de amar y de entregarnos, un consuelo grande, y sin querer, sin darnos cuenta, nos adue\u00f1amos de lo recibido; sin querer nos \u00abla creemos\u00bb y terminamos patinando despu\u00e9s en la curva siguiente, como para que se compruebe que la obra no era nuestra, sino de Dios Padre por medio de nosotros. Pienso que a veces nuestro Padre del Cielo permite que nos caigamos, que \u00abpatinemos\u00bb para que no olvidemos que todo lo bueno proviene de \u00e9l y que jam\u00e1s podemos adue\u00f1arnos de lo que no es nuestro. \u00a1Qu\u00e9 lindo poder vivir as\u00ed! Siempre conscientes de que \u00e9l es el Padre y es Padre de todos, de que el Reino es de \u00e9l, no es nuestro, de que \u00e9l tiene que ser santificado y no nosotros alabados, de que hay que cumplir su voluntad y no tanto la nuestra.<\/em><\/p>\n<p><em>Pedro se olvid\u00f3, como nosotros, al instante de haber recibido el don, no comprendi\u00f3 completamente. Se dej\u00f3 llevar por sus pensamientos y por su afecto a Jes\u00fas, igual que podemos hacerlo nosotros, que no nos gusta sufrir y, adem\u00e1s, pretendemos un Dios que no pase por el sufrimiento, que nos haya salvado de otra manera.<\/em><\/p>\n<p><em>Es por eso que hoy te animo a que nos preguntemos: \u00bfQui\u00e9n es para nosotros Jes\u00fas? \u00bfQui\u00e9n es realmente? Pero no respondamos con la cabeza solamente, con el catecismo. Respondamos tambi\u00e9n con el coraz\u00f3n. Tampoco respondamos solo con el coraz\u00f3n, respondamos tambi\u00e9n con la cabeza, porque Dios nos la dio para usarla. Son las dos cosas al mismo tiempo: fe y raz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Por ah\u00ed hoy nos sirve preguntarnos lo que los ni\u00f1os a veces se preguntan con tanta naturalidad y que tanto nos ense\u00f1an: \u00bfQu\u00e9 quiere decir que Jes\u00fas haya muerto por m\u00ed?, o dejarnos preguntar por \u00e9l mismo: \u00bfQui\u00e9n soy yo para vos? \u00bfQui\u00e9n dec\u00eds que soy?<\/em><\/p>\n<p><em>Hay que conocer nuestra fe para amarla, hay que amarla para conocerla, hay que conocer qu\u00e9 significa tener fe. Jes\u00fas quiere saber qu\u00e9 dice la gente de \u00e9l y qu\u00e9 dicen sus amigos, sus disc\u00edpulos. Por eso no pregunta por debilidad o, como algunos han dicho por ah\u00ed, por no saber todav\u00eda bien qui\u00e9n era y necesitaba la opini\u00f3n ajena, nada m\u00e1s alejado del Evangelio que eso. Jes\u00fas sab\u00eda perfectamente qui\u00e9n era y cu\u00e1l era su misi\u00f3n. Por eso pregunta para ayudar a sus disc\u00edpulos y a nosotros hoy. Pong\u00e1monos en el lugar de los ap\u00f3stoles: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dec\u00eds que soy?\u00bb. Pero no contestemos con una pregunta armada. No respondamos con una afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica por m\u00e1s verdad que sea. No respondamos con una respuesta infantil o una frase hecha. Contestemos con todo el coraz\u00f3n y con toda la raz\u00f3n, que no son enemigas. Las dos son creadas por nuestro Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>Sent\u00e9monos un rato a rezar y a pensar. Arrodill\u00e9monos un momento para encontrarnos hoy en alg\u00fan sagrario. Arrodill\u00e9monos un momento frente a su presencia real en la Eucarist\u00eda. \u00c9l est\u00e1 en miles y miles de sagrarios abandonados y en misas celebradas. \u00c9l est\u00e1 en los que m\u00e1s sufren, \u00e9l est\u00e1 en los que m\u00e1s nos necesitan. Arrodill\u00e9monos y escuchemos lo que hoy nos pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dec\u00eds que soy? \u00bfHabl\u00e1s de m\u00ed a los dem\u00e1s? \u00bfC\u00f3mo habl\u00e1s de m\u00ed a los dem\u00e1s?\u00bb. Que la escena del Evangelio de hoy nos ayude a confesar nuestra fe sincera y amorosa en Jes\u00fas, nuestros Se\u00f1or y Salvador.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al llegar a la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, Jes\u00fas pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice la gente sobre el Hijo del hombre? \u00bfQui\u00e9n dicen que es?\u00bb Ellos le respondieron: \u00abUnos dicen que es Juan el Bautista; otros El\u00edas; y otros, Jerem\u00edas o alguno de los profetas.\u00bb \u00abY ustedes, les pregunt\u00f3, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u00bb [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4584,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4583","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4583"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4583\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4587,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4583\/revisions\/4587"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4584"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}