{"id":4588,"date":"2024-08-09T00:00:20","date_gmt":"2024-08-09T03:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4588"},"modified":"2024-08-08T08:52:24","modified_gmt":"2024-08-08T11:52:24","slug":"xviii-viernes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xviii-viernes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XVIII Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4588-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/09agosto-audio-XVIII-ViernesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/09agosto-audio-XVIII-ViernesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/09agosto-audio-XVIII-ViernesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/09agosto-audio-XVIII-ViernesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Entonces Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: &#8220;El que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga.<\/p>\n<p>Porque el que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida a causa de m\u00ed, la encontrar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 le servir\u00e1 al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? \u00bfY qu\u00e9 podr\u00e1 dar el hombre a cambio de su vida?<\/p>\n<p>Porque el Hijo del hombre vendr\u00e1 en la gloria de su Padre, rodeado de sus \u00e1ngeles, y entonces pagar\u00e1 a cada uno de acuerdo con sus obras.<\/p>\n<p>Les aseguro que algunos de los que est\u00e1n aqu\u00ed presentes no morir\u00e1n antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Pocos evangelios generan a veces tanta confusi\u00f3n o tanta mala interpretaci\u00f3n como el que acabamos de escuchar. Muchas veces se nos ha acusado y se nos acusa a los cristianos de que parece que buscamos el sufrimiento por el sufrimiento mismo, que nos gusta sufrir o cuando se sufre parece que vale m\u00e1s; y si eso en alg\u00fan momento de la historia de la Iglesia se lleg\u00f3 a exacerbar mucho, hoy no es as\u00ed. No porque queramos &#8220;endulzar&#8221; las palabras de Jes\u00fas -ese es otro extremo-, no podemos callar lo que Jes\u00fas dice, no podemos inventar y cambiar las palabras que pronunci\u00f3 Jes\u00fas. Estas son las palabras de Jes\u00fas. Nos invita a seguirlo, nos invita a ir detr\u00e1s de \u00c9l, y hay que reconocer precisamente que el llamado que Jes\u00fas nos hace es una invitaci\u00f3n: &#8220;\u00abEl que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed\u00bb&#8221;&#8230;<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no obliga, no presiona, solamente invita.<\/em><\/p>\n<p><em>Renunciar, cargar con la cruz y seguirlo; estas son las cosas que no se pueden esconder, pero al mismo tiempo, hay que hacer el esfuerzo por entender y aprender de la Iglesia, qu\u00e9 es lo que realmente Jes\u00fas nos quiere decir.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfJes\u00fas desprecia la vida? \u00bfEst\u00e1 diciendo que perdamos la vida? \u00bfPuede ser que Jes\u00fas desprecie la vida si \u00c9l es plenamente hombre y am\u00f3 la vida tanto como para acabar entreg\u00e1ndola?<\/em><\/p>\n<p><em>Ah\u00ed creo que est\u00e1 la clave: Jes\u00fas no desprecia la vida en absoluto, m\u00e1s bien nos hace darnos cuenta y nos invita a participar de una vida m\u00e1s grande y m\u00e1s profunda. Estamos en el camino de la vida pero vamos a otra vida m\u00e1s grande, m\u00e1s plena, m\u00e1s feliz, mucho m\u00e1s de lo que te imagin\u00e1s y de lo que pens\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces Jes\u00fas nos quiere ense\u00f1ar a que no nos aferremos absolutamente a esta vida, porque vivimos una paradoja en nuestro interior; queremos vivir para siempre nadie quiere morir, sin embargo si nos dicen que viviremos para siempre esta vida, creo que m\u00e1s de uno se escapar\u00eda, no ser\u00eda lindo vivir para siempre esta vida. Tenemos una paradoja: un deseo de eternidad y, al mismo tiempo; un no querer estar ac\u00e1 para siempre en la tierra.<\/em><\/p>\n<p><em>Eso nos muestra que fuimos creados para algo mucho m\u00e1s grande y que en realidad lo que nos asusta en esta vida -que es al mismo tiempo lo que Jes\u00fas nos quiere ayudar a asumir y abrazar-; es el sufrimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>El sufrimiento nos asusta terriblemente, nadie quiere sufrir y por eso no queremos morir; y al mismo tiempo queremos una vida m\u00e1s plena.<\/em><\/p>\n<p><em>Y eso es lo que te pasa muchas veces, eso es lo que nos pasa a todos; escapamos al sufrimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas en el Evangelio de hoy nos ense\u00f1a que \u00c9l siendo verdaderamente hombre y viviendo esta condici\u00f3n humana a la perfecci\u00f3n; no escap\u00f3 al sufrimiento, por el contrario, lo abrazo, lo asumi\u00f3, lo acept\u00f3, hizo aquello que tenemos que aprender como sus disc\u00edpulos, a trav\u00e9s de ir madurando en nuestra fe: aceptar que hay muchas cosas en la vida que no podemos cambiar.<\/em><\/p>\n<p><em>Dec\u00eda un gran pensador: &#8220;No se es hombre si no se acepta el sufrimiento&#8221;, no es verdaderamente hombre aquel que no acepta el sufrimiento. Y si vos te pones a pensar estamos todo el tiempo escapando al sufrimiento, el hombre hace todo para escapar al sufrimiento. Por eso hoy te propongo no que busques el sufrimiento, sino que empieces a aceptar las peque\u00f1as cosas que te hacen sufrir y no te gustan; todo tipo de sufrimientos: f\u00edsicos pero especialmente sufrimientos morales y espirituales, que nos hacen vivir a veces como \u201cenojados&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>Acept\u00e1 que el clima no es como te gustar\u00eda que sea, acept\u00e1 que a veces viaj\u00e1s inc\u00f3modo, acept\u00e1 que el trabajo no es lo mejor que pens\u00e1s, acept\u00e1 que tu jefe no tiene la mejor cara, acept\u00e1 que las cosas son diferentes&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Carg\u00e1 con la cruz, acept\u00e1 que ten\u00e9s tus debilidades, que est\u00e1s cansado, que ten\u00e9s cosas que mejorar, que no vas a poder mejorar todo en tu vida, acept\u00e1 que tu hijo es diferente, que no elige lo que vos quer\u00e9s, acept\u00e1 que tu marido, que tu mujer es distinta, acept\u00e1 la realidad, ese es el primer gran paso para aprender a cargar la cruz: aceptar la realidad, cambiar lo que pod\u00e9s cambiar y aceptar lo que no pod\u00e9s cambiar.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que hoy cada uno abrace su cruz, su peque\u00f1a cruz para aprender un d\u00eda a abrazar la gran cruz que ser\u00e1 la entrega de nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Am\u00e1 tu vida, pero entregala porque si no la vas a perder, am\u00e1 tu vida, pero aprend\u00e9 a darla porque si no la vas a perder; a eso nos invita hoy Jes\u00fas a todos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entonces Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: &#8220;El que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida a causa de m\u00ed, la encontrar\u00e1. \u00bfDe qu\u00e9 le servir\u00e1 al hombre ganar el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4589,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4588","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4588"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4588\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4592,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4588\/revisions\/4592"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4589"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4588"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}