{"id":4609,"date":"2024-08-13T00:00:05","date_gmt":"2024-08-13T03:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4609"},"modified":"2024-08-12T17:35:17","modified_gmt":"2024-08-12T20:35:17","slug":"xix-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xix-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XIX Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4609-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/13agosto-audio-XIX-MartesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/13agosto-audio-XIX-MartesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/13agosto-audio-XIX-MartesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/13agosto-audio-XIX-MartesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel momento los disc\u00edpulos se acercaron a Jes\u00fas para preguntarle: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el m\u00e1s grande en el Reino de los Cielos?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas llam\u00f3 a un ni\u00f1o, lo puso en medio de ellos y dijo: \u00abLes aseguro que, si ustedes no cambian o no se hacen como ni\u00f1os, no entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga peque\u00f1o como este ni\u00f1o, ser\u00e1 el m\u00e1s grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos peque\u00f1os en mi Nombre, me recibe a m\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Cu\u00eddense de despreciar a cualquiera de estos peque\u00f1os, porque les aseguro que sus \u00e1ngeles en el cielo est\u00e1n constantemente en presencia de mi Padre celestial.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, \u00bfno deja las noventa y nueve restantes en la monta\u00f1a, para ir a buscar la que se extravi\u00f3? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrar\u00e1 m\u00e1s por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que est\u00e1 en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos peque\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Si el tener o no tener fe dependiera exclusivamente de nosotros, de nuestras respuestas, de nuestras voluntades, perder\u00eda su verdadero sentido, o podr\u00edamos decir que no ser\u00eda plenamente fe. Incluso, visto desde nuestro lado, podr\u00edamos decir que ser\u00eda \u201cm\u00e1s f\u00e1cil\u201d tenerla. Pero la fe antes que una respuesta nuestra, es un don, o dicho de otro modo es un don que necesita de nuestra respuesta, es una relaci\u00f3n de amor, es una relaci\u00f3n de confianza, no es un simple decir \u201ctengo fe\u201d, un creo \u201cas\u00ed nom\u00e1s\u201d, a secas. No se cree por evidencias externas, por algo, los jud\u00edos del evangelio del domingo murmuraban contra Jes\u00fas a pesar de haber visto milagros, aun habiendo sido alimentados por \u00c9l. Creemos como respuesta a una atracci\u00f3n de Dios, a una propuesta de amor. Si la fe fuese una aceptaci\u00f3n de evidencias que se comprueban con los sentidos, ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil creer. Es por eso que Jes\u00fas les dec\u00eda a los jud\u00edos y nos dice hoy a nosotros: \u201cNadie puede venir a m\u00ed, si no lo atrae el Padre que me envi\u00f3\u201d Nadie puede acercarse a Jes\u00fas con confianza, buscando confiar en \u00c9l, si el Padre de Jes\u00fas, nuestro Padre no nos atrae. Vos y yo fuimos atra\u00eddos, somos atra\u00eddos continuamente por Dios, de mil maneras diferentes, pero, en definitiva, \u00c9l utiliza medio humanos para hacernos buscar, seguir y amar a su Hijo Jes\u00fas. Es lindo saber y darse cuenta que el hecho de que tengamos fe, de que confiemos en la presencia y en el amor de Dios, no es fruto de nuestras elucubraciones, de nuestros estudios, de nuestros logros, de nuestros m\u00e9ritos, sino del amor de un Padre que nos busca siempre, aun cuando nosotros nos empe\u00f1amos en olvidarnos y dejarlo de lado.<\/em><\/p>\n<p><em>Para eso vino Jes\u00fas al mundo, para eso fue enviado, para que creamos en \u00c9l y por medio de \u00c9l tengamos Vida eterna, para que el amor de \u00c9l nos conceda una vida nueva, distinta.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, Jes\u00fas ayuda a sus disc\u00edpulos a reconocerse a s\u00ed mismos, nos ayuda a nosotros a reconocer nuestras debilidades. Los disc\u00edpulos fueron d\u00e1ndose cuenta quienes eran, con sus propias debilidades y sus capacidades, solo estando con Jes\u00fas, a lo largo del tiempo. No hubo otro camino para ellos. No fueron a hacer un curso de virtudes, no fueron a \u201ccapacitarse\u201d a un lugar para ser buenos. No hicieron din\u00e1micas de conocimiento entre ellos, no usaron m\u00e9todos de autoconocimiento, porque en esa \u00e9poca no los ten\u00edan. Sencillamente estuvieron con \u00c9l. Solo estando con Jes\u00fas nos conocemos profundamente. Solo estando con \u00c9l aprendemos el camino de la sinceridad espiritual, de la sencillez del coraz\u00f3n, de la simpleza de la vida, de la verdadera humildad. Todo lo dem\u00e1s, todo lo dem\u00e1s se puede aprender en muchos lados, en muchas escuelas, universidades o cursos. Ahora\u2026 la humildad del evangelio, la de Jes\u00fas, la que da vida, solo se aprende con \u00c9l y solo haci\u00e9ndose humilde, podemos hacer las grandes cosas que pretendemos, muchas veces con aires de grandezas.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos quiere para cosas grandes, eso es verdad y no hay que negarlo, no quiere mediocres que se conformen con poco, que no den todo lo que tienen para dar, pero lo quiere a su modo. A su manera. Jes\u00fas quiere que te \u201cagrandes\u201d y quieras cosas grandes, pero \u201chaci\u00e9ndote peque\u00f1o\u201d y no pretendiendo m\u00e1s de lo que pod\u00e9s. Tenemos que conocernos en serio y ser humildes de coraz\u00f3n. Qu\u00e9 paradoja m\u00e1s rara estar\u00e1s pensando. \u00bfSer grande siendo peque\u00f1o? \u00bfNo pretender todo para alcanzar todo? Es tan simple como dif\u00edcil para vivir y aceptar. Es lo que Jes\u00fas hizo y lo que quiere corregir en nosotros. Todo lo grande empieza de a poco. Todo lo grande empieza desde cosas insignificantes, mir\u00e1 la naturaleza. Todo lo grande est\u00e1 formado por mil cosas peque\u00f1as, y todo necesita de todo, nada est\u00e1 aislado en s\u00ed mismo. Dios se hizo ni\u00f1o y Dios quiere que tengamos alma de ni\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos asegura hoy que si no cambiamos, que si no nos hacemos como ni\u00f1os no podremos entrar en su Reino, no podremos disfrutar desde ahora el amor del Padre, ni tampoco entrar en el Amor definitivo cuando todo esto se termine. \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble lo que nos cuesta cambiar! \u00a1Qu\u00e9 locura cu\u00e1nto nos cuesta aceptar que somos necesitados de amor y humildad! \u00a1Qu\u00e9 dificultad tenemos para reconocer que Dios es el que nos anda buscando siempre y nosotros nos empe\u00f1amos en perdernos! Intentemos hoy cambiar, intentemos ser un poco m\u00e1s peque\u00f1os de coraz\u00f3n, pero sin renunciar a hacer cosas grandes por \u00c9l.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel momento los disc\u00edpulos se acercaron a Jes\u00fas para preguntarle: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el m\u00e1s grande en el Reino de los Cielos?\u00bb Jes\u00fas llam\u00f3 a un ni\u00f1o, lo puso en medio de ellos y dijo: \u00abLes aseguro que, si ustedes no cambian o no se hacen como ni\u00f1os, no entrar\u00e1n en el Reino de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4610,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4609","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4609","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4609"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4609\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4615,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4609\/revisions\/4615"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4610"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4609"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}