{"id":4645,"date":"2024-08-19T00:00:35","date_gmt":"2024-08-19T03:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4645"},"modified":"2024-08-19T08:48:44","modified_gmt":"2024-08-19T11:48:44","slug":"xx-lunes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xx-lunes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XX Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4645-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/19agosto-audio-XX-LunesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/19agosto-audio-XX-LunesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/19agosto-audio-XX-LunesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/19agosto-audio-XX-LunesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Se le acerc\u00f3 un hombre y le pregunt\u00f3: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00ab \u00bfC\u00f3mo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos.\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfCu\u00e1les?\u00bb, pregunt\u00f3 el hombre. Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo matar\u00e1s, no cometer\u00e1s adulterio, no robar\u00e1s, no dar\u00e1s falso testimonio, honrar\u00e1s a tu padre y a tu madre, y amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u00bb<\/p>\n<p>El joven dijo: \u00abTodo esto lo he cumplido: \u00bfqu\u00e9 me queda por hacer?\u00bb \u00abSi quieres ser perfecto, le dijo Jes\u00fas ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: as\u00ed tendr\u00e1s un tesoro en el cielo. Despu\u00e9s, ven y s\u00edgueme.\u00bb<\/p>\n<p>Al o\u00edr estas palabras, el joven se retir\u00f3 entristecido, porque pose\u00eda muchos bienes.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Empecemos esta semana con muchos deseos de seguir escuchando la Palabra de Dios, de seguir aprendiendo de ella, de todo lo que nos dice. No bajemos los brazos, no nos olvidemos de todo lo que nos ayuda, no nos dejemos vencer por el des\u00e1nimo y la apat\u00eda de nuestro coraz\u00f3n y de lo que nos rodea. La Palabra es gu\u00eda constante, es espejo, es alegr\u00eda, es consuelo, es abrazo, es correcci\u00f3n, es b\u00e1lsamo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo que en esta semana nos acompa\u00f1e un vers\u00edculo del salmo 118 donde dice: \u00abAparta de m\u00ed las cosas vanas, vivif\u00edcame con tu palabra\u00bb. Esa va a ser nuestra petici\u00f3n de fondo en toda esta semana, pedirle al Se\u00f1or, nuestro buen Dios, que aparte de nosotros las cosas vanas, las cosas que nos van quitando la vida, la fuerza que nos van desgastando. Lo vano, lo vac\u00edo, lo superficial, lo fr\u00edvolo, lo insustancial, es lo que nos desconecta de nosotros mismos y, finalmente, nos quita vida del coraz\u00f3n; por eso pedimos tambi\u00e9n: \u00abvivifica\u00bb, danos vida, devolvenos la vida de a poquito con tu Palabra, esa vida que vamos perdiendo porque, en el fondo, nos perdemos en las cosas de este mundo, pero que al final nos quitan la vida o nos pueden desviar del camino que nos propone Dios Padre, una vida m\u00e1s plena, m\u00e1s duradera, m\u00e1s feliz. Pidamos esto hoy todos juntos, que aparte de nosotros todas las cosas que nos alejan de \u00e9l para que podamos tener una vida distinta y que, al mismo tiempo, seamos nosotros los que nos apartemos de las cosas que no nos hacen bien.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuchamos en Algo del Evangelio de hoy este di\u00e1logo tan profundo entre este hombre que no se dice qui\u00e9n es y que es un hombre que, de alg\u00fan modo, nos representa a todos nosotros \u2013a vos y a m\u00ed\u2013, este hombre que le pregunta a Jes\u00fas qu\u00e9 tiene que hacer para ganar la Vida eterna, qu\u00e9 tiene que hacer \u2013dir\u00edamos nosotros hoy\u2013 para ir alg\u00fan d\u00eda al cielo, para llegar a ese lugar de paz definitivo, a ese lugar de gozo pleno que todos deseamos. El hombre pregunta qu\u00e9 debe hacer para alcanzar una vida m\u00e1s plena despu\u00e9s de la muerte; y Jes\u00fas le redobla la apuesta proponi\u00e9ndole una vida que desde ahora empiece a ser plena y no se conforme con tan poco, con cumplir. Este hombre, vos y yo, quiere o queremos saber qu\u00e9 cosas hay que hacer, qu\u00e9 obras buenas tenemos que hacer; y Jes\u00fas termina invit\u00e1ndolo a un gran desaf\u00edo, a una aventura incre\u00edble, a seguirlo, algo muy distinto.<\/em><\/p>\n<p><em>Este hombre dice \u00abhaber cumplido con todos los mandamientos\u00bb, se considera muy cumplidor, en el fondo por ah\u00ed muy perfecto; pero sin embargo le faltaba algo. No estaba pleno, no estaba completo y por eso Jes\u00fas lo invita a \u00abvivir\u00bb las cosas, no a cumplirlas, y lo anima a buscar la perfecci\u00f3n que brota desde el Evangelio, la perfecci\u00f3n de la santidad, que es muy distinta a una perfecci\u00f3n moral o a un puritanismo.<\/em><\/p>\n<p><em>El hombre, finalmente, se fue triste porque no se anim\u00f3 a dejar nada, se aferr\u00f3 a lo que ten\u00eda y a lo que consideraba importante, se olvid\u00f3 del tesoro del coraz\u00f3n, no se dio cuenta de lo que Jes\u00fas le ten\u00eda preparado, el amor que pod\u00eda dar y que ten\u00eda para dar. Eso es lo que provoca en nuestra vida el aferrarse a lo que consideramos un bien, tanto material como espiritual, cuando en realidad el verdadero Bien es \u00e9l y no son nuestros logros o no son cosas. Bueno\u2026 \u00bfy nosotros? Nosotros tambi\u00e9n queremos tener tesoros en la tierra sin darnos cuenta, tener y dejar cosas que perduren, \u00abacumular\u00bb, que nos reconozcan, \u00abasegurarnos\u00bb de alg\u00fan modo el futuro \u2013un futuro del cual parad\u00f3jicamente no tenemos control, pero sin embargo queremos controlar\u2013; y por eso Jes\u00fas, el \u00fanico verdaderamente libre, nos invita a no acumular tesoros en la tierra, sino acumular tesoros en el cielo por medio del amor y, especialmente, mediante el amor que damos a los que m\u00e1s lo necesitan, a los que les toc\u00f3, por decirlo de alguna manera, la m\u00e1s dif\u00edcil: los pobres.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros muchas veces nos conformamos con \u00abcumplir\u00bb y creemos que con eso alcanza, y en cierto modo es verdad, porque nos alcanza para llegar al cielo; pero Jes\u00fas nos propone vivir el cielo aqu\u00ed, en la tierra, seguirlo para alcanzarlo a \u00e9l, desde ahora, en este momento.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros muchas veces queremos todo, pero sin dejar nada, queremos una felicidad desde nuestra seguridad, viviendo incluso vanalidades. Y por eso nuestro Maestro nos propone dejar cosas, como lo hizo \u00e9l, pero para ganar todo, nos propone una felicidad, abandonando nuestra mayor riqueza de la que a veces nos aferramos tanto: la seguridad en nosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces, ser cristiano finalmente es seguir a Jes\u00fas \u2013la persona m\u00e1s amada por los hombres de todos los tiempos\u2013 no es solamente \u00abcumplir\u00bb los mandamientos. Ser cristiano es seguir a una Persona, no una moral, no una \u00e9tica. Ser cristiano es amar a los m\u00e1s pobres dejando algo por aquellos que les toc\u00f3 algo distinto y se les hace m\u00e1s dif\u00edcil que a nosotros. Ser cristiano es ser libre para elegir siempre lo mejor, haciendo que nuestra voluntad se corresponda al deseo de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos hoy todos juntos al Se\u00f1or que nos ayude a ser desprendidos, a despojarnos de lo que nos da una supuesta seguridad y poder as\u00ed querer encontrar esta felicidad solo en \u00e9l, dejando algo, todo, para encontrarlo a Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se le acerc\u00f3 un hombre y le pregunt\u00f3: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?\u00bb Jes\u00fas le dijo: \u00ab \u00bfC\u00f3mo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos.\u00bb \u00ab\u00bfCu\u00e1les?\u00bb, pregunt\u00f3 el hombre. Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4646,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-4645","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4645","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4645"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4645\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4649,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4645\/revisions\/4649"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4646"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4645"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}